Iglesia crítica

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En la Semana Santa, los obispos de La Plata, Mar del Plata, Quilmes, Laferrere, Nueve de Julio y Merlo-Moreno analizan la situación social del país y de la Provincia. Preocupación por el número de pobres. El Papa, el Gobierno y la campaña electoral.

“Pedimos a los candidatos que presenten propuestas concretas a los ciudadanos en sus plataformas electorales, y a la vez, que las campañas sean austeras, con gastos transparentes”. La frase pertenece a la Conferencia Episcopal Argentina y formó parte del mensaje final de la asamblea que hace un mes reunió a todos los obispos del país.

Así, la Iglesia, la institución religiosa más importante del país, sentó posición sobre el presente y el impacto de la situación económica. “En una realidad que nos golpea y nos duele por su pobreza creciente, no queremos perder la esperanza de salir adelante”, afirmaron en otro de los pasajes del documento. 

El Gobierno nacional, que procura mantener un buen diálogo con la institución, recibió la observación. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, visitó a principios de abril la sede de la Conferencia Episcopal para acercar posiciones, más aún con el Papa Francisco, anoticiado de los problemas locales. Peña se reunió con el presidente y obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea; el arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli; y el obispo de Chascomús, Carlos Humberto Malfa.

En esos días hubo una declaración del rabino Sergio Bergman que, aunque pasó inadvertida, generó ruido. El secretario de Ambiente de la Nación dijo que existe “una gran diferencia entre la propuesta de Cambiemos y la Doctrina Social de la Iglesia” en relación con la mirada social. “La Iglesia Católica quiere pobres con dignidad; nosotros queremos terminar con la pobreza”, enfatizó, más allá de los datos que le dan la espalda al Gobierno en ese punto. 

En el territorio, obispos de distintas diócesis de la Provincia, tanto del interior como del Conurbano, muestran su preocupación frente al impacto de la in-flación, la devaluación y el desempleo. Manifiestan, a su vez, reparos a los discursos que provienen de la clase política, según pudo recabar este medio.

La Tecla consultó sobre la situación social y el impacto de la crisis al arzobispo de La Plata, Víctor Fernández, y a los obispos Gabriel Mestre (Mar del Plata), Carlos Tissera (Quilmes), Ariel Torrado Mosconi (Nueve de Julio), Fernando Maletti (Merlo-Moreno) y Gabriel Barba (Gregorio de Laferrere).

“Hoy es ‘políticamente correcto’ hablar de los pobres. ¿Quiénes son los que directamente y concretamente se están ocupando de los pobres más allá del discurso? No parece que sean muchos”, se preguntó Víctor “Tucho” Fernández, arzobispo de La Plata y hombre muy cercano al Papa Francisco.

Asentado en el complicado Conurbano, una de las regiones con mayor desigualdad del país, el obispo de Quilmes, Carlos Tissera, trazó un crudo diagnóstico. “La riqueza se concentra en pocas manos y la mesa de la mayoría de los argentinos se vacía, destruyéndose las fuentes de trabajo, pilar de un verdadero desarrollo”, afirmó.

Detrás de las observaciones de obispos y sacerdotes hay datos que están en boca de todos los sectores. Según estadísticas oficiales, la cantidad de personas pobres creció al 32 % en el segundo semestre de 2018, frente al 25,7 % del mismo período en 2017.

De acuerdo a los últimos datos del INDEC, en el Gran Buenos Aires, la pobreza alcanza al 

31,3 % de las personas, en promedio, considerando también a la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo, en los partidos del Conurbano, ese número trepa al 35,9 % de los habitantes.

El obispo de Gregorio de Laferrere, Gabriel Barba, destacó que en su diócesis, la pobreza “es histórica”. Se desempeña en un territorio que abarca a dos terceras partes de La Matanza. “Me preocupa que seguimos descendiendo en calidad de vida, en expectativa de nuevos horizontes. Hemos descendido en valores, en buenas costumbres, en educación y en cultura general”, expresó.

Por su parte, el obispo de Mar del Plata, Gabriel Mestre, dijo ver “cierto oportunismo” cuando se habla de la pobreza y los pobres. Trabaja en un distrito que tuvo en 2018 la mayor desocupación del país, con una tasa general del 12,8 %; una realidad que se repite a través de los últimos años. 

Mestre pidió políticas públicas a largo plazo y, en ese sentido, reparó en el estado de “campaña permanente” en el que se ha involucrado la clase política, con cruces y chicanas cotidianos. “La actitud de estar permanentemente en campaña electoral no permite afrontar claramente los problemas medulares de nuestra sociedad”, aseveró. 

Por su parte, el obispo de Merlo-Moreno, Fernando Maletti, dejó un mensaje, en línea, con la Conferencia Episcopal, para las próximas elecciones: “Quienes se presenten como candidatos deben expresarse con muchísima claridad en todos los ítems”.

La figura del Papa Francisco representa un antes y un después en la Iglesia Católica a nivel mundial. Así lo entendió Cristina Fernández de Kirchner, quien buscó acercarse durante su mandato; y lo mismo procuró Mauricio Macri, aunque con menor suerte. 

El obispo de la diócesis de Nueve de Julio, Ariel Torrado Mosconi, describió a Francisco como la persona “con mayor liderazgo del mundo”.

“Todos deberíamos aprender mucho de la amplitud de su mirada, del enfoque para mirar la realidad mundial y de aquellas cosas que se debieran priorizar: la paz, el respeto de la dignidad humana, el cuidado de la casa común. Me parece que todos los argentinos debemos estar orgullosos del Papa y escuchar su mensaje”, afirmó. 

Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata: “Muchas veces veo cierta actitud de oportunismo con el tema pobreza” 

-¿Cómo analiza la situación socio-económica del país en general y de su diócesis en particular?

-Es muy preocupante, como lo vengo diciendo desde hace unos meses, y de manera particular agravada. Los datos oficiales, los índices de pobreza y desocupación; tanto en Argentina como en Mar del Plata, que desde hace años viene encabezando, lamentablemente, el ranking de ciudades con mayor desocupación.

-¿Cómo es la relación con los gobiernos nacional y provincial?

-A nivel nacional tengo muy buena relación con el Ministerio de Desarrollo Social, a través de Carolina Stanley, y también a nivel provincial. He tenido muy buenos diálogos con la gobernadora (María Eugenia) Vidal y parte de su gabinete. 

-¿Ve verdadera preocupación de la política por la pobreza o es sólo un instrumento electoral?

-No juzgo los corazones de ningún político, porque no tengo derecho a juzgar los corazones de nadie. Me consta que en algunos casos son sinceros y buscan el bien común, pero muchas veces veo una cierta actitud de oportunismo con el tema de la pobreza y los pobres. Hay mucho discurso que no cambia la realidad, que debería transformarse.

-¿Se vive permanentemente en campaña electoral? ¿Cree que está bien que haya elecciones cada dos años?

-No me meto en el tema técnico de los tiempos con respecto a las elecciones, pero puedo ver con claridad que la actitud de estar permanentemente en campaña electoral no permite afrontar claramente los problemas medulares de nuestra sociedad, que debería resolver el ámbito político estatal, más allá de los gobiernos particulares.

-¿El Gobierno destrata a Su Santidad?

-Creo que no. Hay parte del Gobierno de Cambiemos que tiene buena relación con el Papa, como hay gran parte del arco de la oposición que tiene muy buena relación. A veces hay un exceso de interpretación de algunos signos del Papa de parte de algunos medios que hacen una lectura muy parcial de lo que acontece.

-¿Qué opina de Cristina Kirchner, Mauricio Macri, Roberto Lavagna y Sergio Massa?

-Son personas del entorno político de nuestra patria que en los últimos 15 años han desarrollado un protagonismo importantísimo, dado que de hecho, dos de ellos han sido y son presidentes. Pero no creo que esté capacitado en hacer un análisis pormenorizado de cada uno en particular.

-¿La discusión por el aborto se va a meter en la campaña?

-Intuyo que no va a ser un tema eje, por la complejidad que tiene el tema en sí; salvo en aquellos sectores que tienen una postura muy clara, ya sea a favor o en contra, el resto no se va a meter, porque en un año electoral puede ser un tema molesto.

Víctor Fernández, arzobispo de La Plata: “Todo está muy politizado, y es difícil hablar sin que te pongan un rótulo”

-¿Cómo analiza la situación socio-económica del país en general y de su diócesis en particular?

-Si uno se limita a lo que se puede observar y a los indicadores más empíricos y concretos, nadie puede decir que el país está bien. La cantidad de pobres que indican las encuestas adquiere rostros concretos si uno camina los barrios y se encuentra con el llanto y la angustia de mucha gente. Yo veo negocios que se cierran, alumnos de colegios privados que no pueden pagar la cuota, gente muy limitada, que ya no consigue ni siquiera changas. Y si a eso le sumamos el nivel de división y de violencia verbal que vemos en la sociedad, además de la ausencia de discusiones (en los medios y en los ámbitos políticos) sobre las soluciones concretas que la gente espera, el cóctel es explosivo. En la apariencia, uno ve superficialidad y distracción, mientras por debajo todo se agrieta.

-¿Cómo es la relación con los gobiernos nacional y provincial?

-Eso depende de cada lugar. Yo tengo buen diálogo con la Gobernadora, a quien puedo plantearle con sinceridad mis preocupaciones. También estoy teniendo reuniones con legisladores provinciales y concejales de La Plata, Berisso y Ensenada en orden a encontrar consensos para solucionar los problemas del pueblo. Yo no sé nada, ni tengo por qué entrometerme en la política, pero sólo trato de transmitir lo que mucha gente me plantea y de alentar acciones que puedan aportar algo.

-El rabino Bergman dijo que el Gobierno quiere terminar con la pobreza y que la Iglesia “quiere pobres con dignidad”. ¿Qué opina?

-Lo que la Iglesia quiere es trabajo, para que todos puedan ganarse el pan con su esfuerzo. Para ello hace falta alentar con inteligencia la producción, de manera que se generen los puestos de trabajo. Pero pedimos que la acción política se enfoque más en ese objetivo.

-¿Ve verdadera preocupación de la política por la pobreza o es sólo un instrumento electoral?

-Hoy es “políticamente correcto” hablar de los pobres. Los políticos de todos los colores, de izquierda a derecha, hablan de los pobres. ¿Quiénes son los que directamente y concretamente se están ocupando de los pobres más allá del discurso? No parece que sean muchos.

-¿Se vive permanentemente en campaña electoral? ¿Cree que está bien que haya elecciones cada dos años?

-Todo está muy politizado, y es muy difícil hablar sin que te pongan un rótulo político. Eso ha creado un grado preocupante de intolerancia en la sociedad. La cantidad de elecciones hace que el ambiente se caliente todavía más y que queden pocos espacios de diálogo sereno realmente enfocado en los problemas a resolver.

-¿La discusión por el aborto se va a meter en la campaña?

-Sinceramente, la situación del país indica que hay otras urgencias. Aun los que están a favor del aborto deberían cuidar que no se convierta en un factor distractivo. La gente afectada por la pobreza suma muchos millones.

Fernando Maletti, obispo de Merlo-Moreno: “La gente está con muchos aprietos y cuesta llevar con dignidad el pan”

-¿Cómo analiza la situación socio-económica del país en general y de su diócesis en particular?

-Nos preocupan sobremanera tres cosas: la corrupción, el narcotráfico y las adicciones de todo tipo. También, el descuido de la casa común. Esto, en algunos lugares se hace más profundo, como en nuestra diócesis, que representa a la zona oeste del Conurbano bonaerense. Sobre estos tres desafíos y otros tiene la espada de Damocles de la necesidad, la pobreza y la falta de trabajo. La mirada es de mucha preocupación, sobre todo por la violencia en todo el arco de la misma. La gente está con muchos aprietos y cuesta mucho llevar con dignidad el pan de cada día a las casas.

-El rabino Bergman dijo que el Gobierno quiere terminar con la pobreza y que la Iglesia “quiere pobres con dignidad”. ¿Qué opina?

-Hay tres clases de pobreza. Una es la pobreza que todos desechamos, que es la que es fruto de la marginación, de la soledad de los que menos tienen y de la injusta distribución de la riqueza. Esa pobreza no la quiere nadie. No se puede hacer juegos de palabras con este tema. Además, para los católicos está la pobreza evangélica, que radica en saber vivir con austeridad, con lo justo, y saber compartir con los demás. Es la pobreza que nos enseña Jesucristo. Algunos católicos viven otro tipo de pobreza, que es la de las congregaciones religiosas y las personas que se consagran a Dios y los de-más haciendo entre otros el voto de la pobreza.

-¿Ve verdadera preocupación de la política por la pobreza o es sólo un instrumento electoral?

-No puedo juzgar las intenciones. Dios quiera que haya buenas intenciones. En los grupos humanos hay de todo. Y en un gobierno, supongo que hay matices, acentos, que se encarnan en personas y, también, en sus funciones.

-¿Se vive permanentemente en campaña electoral? ¿Cree que está bien que haya elecciones cada dos años?

-Tiene que ser algo muy normal elegir las autoridades por parte del pueblo, pero para eso, este tiene que estar muy informado. Y al mismo tiempo, quienes se presentan como candidatos deben expresar con muchísima claridad qué es lo que quieren hacer en todos los ítems, como la educación, la ética y la moral; la salud, la falta de trabajo y la de viviendas, por ejemplo. 

-¿La discusión por el aborto se va a meter en la campaña?

-Espero que no. Es un tema que divide muchos a los argentinos.

Gabriel Barba, obispo de Laferrere: “Desde que tengo uso de razón veo una gran manipulación de los pobres”

-¿Cómo analiza la situación socio- económica del país en general y de su diócesis en particular?

-Sin duda, estamos atravesando una situación económica grave. Creo que se refleja, indiscutiblemente, en dos variantes: la inflación y la desocupación. El cierre de tantas fuentes de trabajo es un dato frío que habla por sí mismo. Esos dos factores me preocupan mucho. No puedo dejar de incluir a la clase media, como aquella parte de la sociedad que también hoy sufre particularmente.Otro signo negativo es la especulación financiera. ¿Cómo van a invertir en producción cuando nada supera la especulación financiera?.

-¿Cómo es la relación con los gobiernos nacional y provincial?

-Como sacerdote que siempre he trabajado en el Conurbano bonaerense y, hoy, como obispo, siempre he tenido por opción trabajar junto con el Estado: municipal, provincial o nacional. No estamos en la vereda de enfrente. Nos distinguimos pero somos parte del mismo barco, en el cual nos salvamos todos o nos hundimos todos.

-El rabino Bergman dijo que el Gobierno quiere terminar con la pobreza y que la Iglesia “quiere pobres con dignidad”. ¿Qué opina?

-Mucho no puedo decir de él, ya que es una persona que no la tengo muy presente. Siguiendo esa frase, también le agregaría que en campaña dijeron lo mismo con otro eslogan: “Pobreza cero”. Como verá, las palabras no alcanzan para convertirse en la realidad.

-¿Ve verdadera preocupación de la política por la pobreza o es sólo un instrumento electoral?

-La realidad habla por sí misma. Si no la explicamos y la vemos sin los filtros, impuestos por sesgadas parcialidades, veremos allí las verdaderas intenciones. Desde que tengo uso de razón veo una gran manipulación de la gente pobre. Para algunos es un gran negocio comercial, para otros, electoral. Hay de todo, sin duda; no podemos ser ingenuos.

-¿Se vive permanentemente en campaña electoral? ¿Cree que está bien que haya elecciones cada dos años?

-La democracia es un instrumento que debe ir perfeccionándose permanentemente. No soy político ni dedico mis pensamientos a estos temas. Por el sentido común y, usando una frase de la calle, diría: “Cuando el collar vale más que el perro, algo no funciona”. Cuando la estructura va comiendo al cambio social, algo hay que cambiar.

-¿La discusión por el aborto se va a meter en la campaña?

-Creo que ya está metida. Nos la han impuesto a todos los argentinos. Pero lo más grave es que, una vez más, nos han obligado a una discusión antagónica, que amplía nuestras grietas, a un diálogo de sordos, a una permanente descalificación de unos hacia otros.

Carlos Tissera, obispo de Quilmes: “Se ve dolor en los corazones por la pobreza creciente y la desprotección”

-¿Cómo analiza la situación socio- económica del país en general y de su diócesis en particular?

-Con mucha preocupación. La publicación de las estadísticas del INDEC son muy elocuentes. Esto no es nuevo, en la diócesis hace tiempo que comienza a verse dolor en los corazones por la pobreza creciente y la desprotección; desilusión por las promesas incumplidas y por la indiferencia de muchos. Mucho enojo y descontento, desencanto y dolor por el menosprecio. La riqueza se concentra en pocas manos y la mesa de la mayoría de los argentinos se vacía, destruyéndose las fuentes de trabajo, pilar de un verdadero desarrollo.

-¿Cómo es la relación con los gobiernos nacional y provincial?

-No hay mala relación. Nosotros siempre apostamos al diálogo. Creo que esa es la intención de todos.

-El rabino Bergman dijo que el Gobierno quiere terminar con la pobreza y que la Iglesia “quiere pobres con dignidad”. ¿Qué opina?

-Sí, el Gobierno dice que tiene la intención de bajar la pobreza, y lamentablemente, según lo que mostraron las estadísticas, no lo ha logrado, más bien se ha alejado de esa meta.

Sergio Bergman extrae esa declaración de la Doctrina Social de la Iglesia, pero allí hay una interpretación parcial. Cuando la Doctrina Social habla de pobreza, no se refiere únicamente a la material, sino a distintos tipos de pobreza.

-¿Ve verdadera preocupación de la política por la pobreza o es sólo un instrumento electoral?

-No creo que sea un instrumento electoral, pero no lo sé. No soy un entendido en la materia, pero creo que el manejo de la economía se le fue de las manos, y eso repercute en la vida de las personas.

-¿Se vive permanentemente en campaña electoral? ¿Cree que está bien que haya elecciones cada dos años?

-Es importante que haya elecciones y que se defienda la democracia. Respecto a la cantidad de elecciones tiene que ver con cómo está constituido nuestro sistema electoral. El problema no es tanto la cantidad de elecciones, sino cómo repercute eso en el trabajo de gobernantes y legisladores: cuando el número de elecciones dificulta la gobernabilidad, sí estaríamos en un problema.

-¿El Gobierno destrata a Su Santidad?

-No sé si hay intención del Gobierno en hablar mal del Papa; sí me consta que el Papa Francisco está preocupado por su país, reza mucho por todos nosotros; y que no tiene ninguna injerencia en la política argentina, como algunos medios de comunicación han dicho.

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