Cambios en la Iglesia: el Papa creó cardenales de la periferia mundial

Cambios en la Iglesia: el Papa creó cardenales de la periferia mundial

Hay un tucumano entre ellos. Son 20, en su mayoría de naciones con graves problemas sociales.

Francisco dio ayer otro gran paso en favor de una Iglesia renovada, abierta, pobre “y para los pobres”, que ponga en el centro de gravedad a las periferias geográficas, “existenciales” y sociales. Lo hizo creando a veinte nuevos cardenales en una solemne ceremonia en la catedral de San Pedro en el Vaticano, entre ellos el argentino Luis Héctor Villalba, uno de los cinco purpurados excluidos del próximo Cónclave porque han superado el límite de 80 años.

Entre los quince que podrán participar de la elección del sucesor de Jorge Bergoglio (por muerte o renuncia del Papa argentino), favoreció la incorporación al “club más exclusivo del mundo” de altos prelados de los países de la periferia o de diócesis consideradas como secundarias (caso de Italia) en detrimento de otras tradicionalmente de nivel cardenalicio.

Diecinueve de los 20 nuevos cardenales recibieron el birrete y el anillo de su nuevo rango. El restante, el colombiano José Pimiento Rodríguez no pudo viajar debido a su avanzada edad de 96 años y recibirá los símbolos en su domicilio de Manizales, la ciudad donde es arzobispo emérito.

El cardenal Luis Villalba, emérito de Tucumán, amigo de Francisco, que fue también brazo derecho del actual Papa en la Conferencia Episcopal de nuestro país, recibió de sus manos también un documento en el que se lo “encardina” a la parroquia romana de San Girolamo. A la ceremonia asistieron el enviado de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, el titular de la Cámara de Diputados, Julián Dominguez, y el embajador ante la Santa Sede, Eduardo Valdés.

Dominguez y Valdés felicitaron a Villalba en las “visitas de calor”, una tradición centenaria, en la que los nuevos cardenales reciben a parientes, amigos y todos los que se presentan a saludarlo. Villalba, retirado desde hace tres años en Tucumán, es el cuarto cardenal argentino. El otro purpurado que no vota porque cumplió 80 años es Estanislao Karlich. Los dos cardenales electores son Leonardo Sandri, “ministro” del Papa para las Iglesias Orientales, y el arzobispo de Buenos Aires, sucesor de Bergoglio como cardenal primado de Argentina, Mario Aurelio Poli.

En su homilía, Francisco pidió a los nuevos “cardines” de la Iglesia de Roma: “Sean un ejemplo de caridad” y “no acepten ninguna injusticia”. La caridad “significa ser magnánimo y benevolente”. La magnanimidad es sinónimo de catolicidad”. Destacó que como “cardines” o pernos de la Iglesia romana (todos los cardenales están “encardinados” a una parroquia de la Urbe de la cual obispo es el propio Papa) son conscientes de que el purpurado “es una dignidad, no una distinción honorífica”.

En la basílica estaba presente el Papa emérito Benedicto XVI, a quien Bergoglio saludó con afecto al llegar y retirarse. Joseph Ratzinger, que apareció en buena forma física y está por cumplir 88 años de edad, había asistido el año pasado al primer Consistorio en el que el Papa argentino “creó” (este es el término técnico) a los nuevos purpurados.

EE.UU. no recibió nombramientos porque Bergoglio considera “suficientes” los once que tiene. En cambio países como Tonga, Panamá, Tailandia, Vietnam, Etiopía, Cabo Verde y Myammar, la ex Birmania, todas naciones “periféricas”con problemas sociales, obtuvieron un birrete cardenalicio. El Papa creó también al obispo de Morelia, un estado de México castigado por el narcotráfico, mientras que en la Curia Romana, el gobierno central de la Iglesia, solo el prefecto del Tribunal de la Signatura apostólica y ex “ministro de Relaciones Exteriores” del Vaticano, el francés Dominique Mamberti, fue elevado al cardenalato.

Turín y Venecia, históricas sedes cardenalicias italianas, quedaron fuera de las promociones. En cambio se nombró en Agrigento, Sicilia, al arzobispo Francesco Montenegro, principal figura de la Iglesia italiana en la lucha en favor de los inmigrantes más pobres, que tiene bajo su jurisdicción a la isla de Lampedusa.

De los 125 cardenales electores, 31 los eligió Bergoglio en dos consistorios. Los latinoamericanos son ahora 21, mientras que se ha reducido el número de italianos, pero continúan teniendo el mayor numero (26) de purpurados por nacionalidad. Entre los electores, hay que destacar a tres latinoamericanos, entre ellos Daniel Fernando Sturla, casi flamante arzobispo de Montevideo. También están José luis Lacunza Maestrojuán, obispo de David, Panamá, y el mexicano de Morelia Alberto Suárez Inda.

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