Benedicto XVI y el recuerdo de un gesto valiente

Benedicto XVI y el recuerdo de un gesto valiente

Hoy se cumplen dos años de aquel lunes 13 de febrero de 2013 cuando Benedicto XVI abrió las puertas que le permitieron a Francisco llegar a la silla de Pedro para continuar con el legado de su predecesor. De manera sorpresiva y sin sospecha alguna sobre la decisión que ya había tomado, el papa alemán anunció al mundo desde el aula Clementina -donde presentaba tres causas de canonización-  uno de los mayores gestos que pueda tener un ser humano: renunciar a sí mismo. 

¿Cuántas veces hemos renunciado a nosotros mismos?¿Cuántas veces pudimos dejar de lado nuestra vida por los demás?¿Somos capaces de reconocer nuestras debilidades públicamente? Con sencillas y profundas palabras Benedicto asumía uno de los gestos mas revolucionarios en los últimos 6 siglos de la historia de la Iglesia y del mundo pues el último papa en renunciar había sido Gregorio XII en 1415. El papa tildado de ultra-conservador por sus detractores acababa de tomar una medida revolucionaria: “Lo que Benedicto XVI hizo al anunciar su renuncia es en realidad un gesto revolucionario, un cambio en 600 años de historia" fueron las elogiosos y únicas palabras del cardenal Bergoglio en esos días históricos.   

¿Por qué Benedicto renunció a sí mismo? Por el bien de la Iglesia, como él mismo explicó. En un mundo “sujeto a rápidas transformaciones” y “sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio” es necesario también el “vigor tanto del cuerpo como del espíritu”; vigor que atentaba contra sus deseos de seguir adelante y por eso decidió –seguramente no sin dudas y temores pero guiado por la fuerza del Espíritu- tener ese gesto de grandeza y humildad pocas veces visto, especialmente en quienes ocupan espacios de poder. 

Seguramente en el imaginario popular el balance del pontificado del papa emérito no sea positivo. Los escándalos en el seno de la curia vaticana -con el Vatileaks como su punto cúlmine- y la falta de fuerza en la toma de ciertas decisiones en el gobierno de la iglesia serán los puntos que queden en la historia. ¿Debería haber gobernado con mayor firmeza la barca de Pedro?¿Pudo haber hecho mas? Sólo Dios sabe. 

Fiel a los principios doctrinales y enseñanzas, Benedicto buscó permanentemente la unidad de los cristianos por el bien de la iglesia y por eso hoy es un día para recordar como un hombre –porque al fin y al cabo es un ser humano- renunció a sí mismo por amor a lo que mas quiso y quiere: servir a Jesús. 

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