Los judíos de Madrid conmemoran Yom Hashoá a la sombra de la peor ola de antisemitismo en décadas

Los judíos de Madrid conmemoran Yom Hashoá a la sombra de la peor ola de antisemitismo en décadas

El acto reunió a dirigentes comunitarios y un público que recordó la Shoá como señal de alerta ante las tendencias de antisemitismo que se ven hoy por todo el mundo.

En un clima marcado por la preocupación creciente ante el resurgimiento del odio antijudío, y mientras en Israel se celebraba un acto sin público en Yad Vashem, la Comunidad Judía de Madrid (CJM) conmemoró hoy Yom Hashoá con un acto solemne que reunió a entre 100 y 120 personas, entre líderes comunitarios, supervivientes y jóvenes. La ceremonia, cargada de simbolismo y memoria, tuvo lugar en un contexto que distintos oradores definieron como el más alarmante en décadas para las comunidades judías de la diáspora.

"El antisemitismo ha aumentado en las comunidades judías más grandes de la diáspora y lo vemos también aquí en España, en nuestras comunidades. Esta tendencia no es algo puntual, sino parte de una ola de odio global más amplia", advirtió la embajadora en funciones de Israel, Dana Erlich, al inicio de su intervención, en la que situó la conmemoración no solo como un ejercicio de recuerdo, sino como una alerta ante el presente.

Acto de Yom Hashoá, esta lunes, en la sede de la Comunidad Judía de Madrid (Foto: Enfoque Judío)

El acto se celebró según el calendario hebreo, a una semana de Yom Hazicarón y el Día de la Independencia de Israel (Yom Haatzmaut). Entre los asistentes estuvieron la presidenta de la CJM, Estrella Bengio; el rabino jefe Moisés Chicurel; el rabino emérito Moshé Bendahán; el presidente de la Fundación Yad Vashem España, Sam Bengio; el presidente de la Fundación HispanoJudía, David Hatchwell; y la portavoz de la embajada de Israel, Tal Tzhakov, entre otros.

Contó también con la más alta representación de las otras dos comunidades religiosas de la ciudad: la rabina Yael Cobano por la Comunidad Reformista de Madrid, y Marina Gomel y Brenda Bender como presidenta y vicepresidenta de la masortí Bet El.

La ceremonia incluyó un minuto de silencio, el recitado colectivo del kadish y el encendido de seis velas en memoria de los seis millones de judíos asesinados durante la Shoá. Cada vela estuvo a cargo de representantes de distintas generaciones y ámbitos de la comunidad, desde hijos de supervivientes hasta jóvenes en formación religiosa, en un gesto que simbolizó la continuidad del recuerdo.

La presidenta de la CJM, Estrella Bengio (1a. por la izquierda), y la embajadora en funciones de Israel, Dana Erlich (2a. por la izquierda) encabezaron el acto de recuerdo en Madrid a las víctimas de la Shoá (Foto: Enfoque Judío)

Memoria, educación y advertencia ante el presente

En su discurso, Erlich vinculó directamente la memoria del Holocausto con la responsabilidad educativa contemporánea. "La obligación de recordar y enseñar nuestra historia es una responsabilidad diaria. Es entender que si no hablamos, no enseñamos, la historia se olvida y se repite", afirmó, subrayando el papel central de la transmisión generacional.

La diplomática alertó sobre datos concretos que reflejan la magnitud del problema: "El 78% de los estudiantes judíos en el mundo dicen que ocultan su identidad por miedo… Más del 75% de los profesores en 23 de los 27 países de la Unión Europea se han encontrado incidentes antisemitas en sus aulas". En esa línea, citó un informe de la UNESCO que señala que los discursos de odio y la negación del Holocausto han alcanzado niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial (1939-45).

Erlich también expresó preocupación por la normalización de esta situación: "A mí me da miedo que el alto nivel de incidentes antisemitas se esté convirtiendo en una realidad a la cual nos estamos acostumbrando… Pero esto no puede ser la realidad". Para la embajadora, el desafío actual exige pasar de la mera contabilización de incidentes a una respuesta activa: "Ha llegado el momento de pasar de contar casos y estadísticas a luchar".

La conmemoración adquirió así un doble carácter: retrospectivo y urgente. En palabras de la propia Erlich, recordar implica también identificar los procesos de deshumanización antes de que deriven en violencia masiva, una lección que calificó como "clave" de la historia.

Acto de Yom Hashoá en la Comunidad Judía de Madrid (Foto: Enfoque Judío)

Entre la memoria del pasado y las señales del presente

El rabino jefe Moisés Chicurel aportó una reflexión centrada en la vivencia personal y generacional del antisemitismo. Recordó cómo, durante su infancia, las imágenes en blanco y negro del odio antijudío parecían pertenecer a un pasado lejano. "Crecimos convencidos de que vivíamos en un mundo distinto… que podíamos vivir nuestro judaísmo de una forma abierta, libre, brillante, natural", relató.

Sin embargo, esa percepción, según explicó, se ha visto desafiada por los acontecimientos recientes. "Después nos hemos confrontado con la verdad", señaló, aludiendo a un cambio de paradigma en la seguridad y visibilidad de la vida judía.

Chicurel puso el foco en el impacto interno del antisemitismo: "El peor daño que le puede causar el antisemitismo al mundo es que el propio judío se lo crea… que viva con miedo, con incertidumbre, con inseguridad". Para el rabino, el sentido del encuentro radica precisamente en enfrentar esa realidad y definir una respuesta colectiva.

En su intervención, también hizo referencia a los acontecimientos del 7 de octubre de 2023, estableciendo un paralelismo con la memoria de la Shoá en base al número comparativo de víctimas: "El 7-O fue un día. Multipliquen el ratio de asesinatos en un día (por la duración de toda la guerra). Sí es correcto. Fue un día de Shoá. Es real". A partir de ello, llamó a reforzar la identidad y la visibilidad judía como forma de respuesta: "Que sepan que somos judíos y que sepan cuáles son nuestros valores y la aportación que hemos dado al mundo".

Patricia Weisz, hija de superviviente y presidenta de la Fundación Violeta Friedman, junto a Samuel Bengio, presidente de la Asociación Yad Vashem España, encienden la segunda vela (Foto: Enfoque Judío)

La quinta vela estuvo a cargo de Eva Leitman Bohrer, superviviente de la Shoá, junto a Joel Chocrón en representación de la Federación de Jóvenes Judíos de España (Foto: Enfoque Judío)

El componente simbólico del acto se vio reforzado por la tradicional oración "El Malé Rajamim", a cargo del propio Chicurel, y por la participación activa de distintas generaciones en el encendido de las velas, cada una dedicada a aspectos específicos de la memoria: desde las víctimas directas hasta quienes resistieron, informaron o reconstruyeron sus vidas tras la guerra.

El compromiso de las nuevas generaciones

La primera vela fue encendida por Beatrice Sosnowski, hija de la superviviente Zelda Goldman Sosnowski, junto a Alberto Amselem, alumno del curso de Bar Mitzvá. La segunda vela estuvo a cargo de la Dra. Patricia Weisz, hija de superviviente y presidenta de la Fundación Violeta Friedman, junto a Samuel Bengio, presidente de la Asociación Yad Vashem España. La tercera vela fue encendida por Alicia Kaufman, hija de supervivientes de la Shoá, junto a Orit Sher, descendiente de superviviente y representante de los israelíes que viven en Madrid.

La cuarta vela fue encendida por Raquel Zyman, hija de superviviente, junto a Yosef Benzaquén en representación de Olami Madrid. La quinta vela estuvo a cargo de Eva Leitman Bohrer, superviviente de la Shoá, junto a Joel Chocrón en representación de la Federación de Jóvenes Judíos de España. Finalmente, la sexta vela fue encendida por Natalia Ruda y su hija Clara Hanna Chocrón Ruda, familiares de víctimas de la Shoá, junto a otras dos niñas del colegio Ibn Gabirol.

El concepto del acto estuvo marcado por las palabras del moderador, quien aportó un marco generacional al significado de la conmemoración. "Hoy estamos aquí junto a sobrevivientes y familiares como jóvenes judíos para asumir el compromiso de seguir contando lo que pasó. Porque si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará?", expresó.

Minuto de silencio en el acto de Yom Hashoá en Madrid (Foto: Enfoque Judío)

El mensaje puso énfasis en la continuidad de la memoria como responsabilidad activa: "Nunca más no es solo una clase del pasado, nunca más es una responsabilidad del presente". En ese sentido, la transmisión de la historia se presentó no solo como un deber moral, sino como una forma de resistencia frente al olvido.

La conmemoración de Yom Hashoá en Madrid se desarrolló así en una intersección entre memoria histórica, preocupación contemporánea y compromiso futuro. La presencia de supervivientes, descendientes y jóvenes en un mismo espacio reforzó la idea de continuidad, mientras que los discursos coincidieron en una advertencia común: el antisemitismo no pertenece al pasado.

Los rabinos de Madrid durante la ceremonia de Yom Hashoá, esta lunes, en la sede de la CJM (Foto: Enfoque Judío)

Otras conmemoraciones

El acto de este lunes en la sede central de la CJM, que tiene previsto otro esta semana ante el Monumento al Holocausto en el Parque Juan Carlos I, fue una de las primeras conmemoraciones de Yom Hashoá en diferentes comunidades judías de España.

La Comunidad Judía de Marbella celebró su acto de recuerdo en el Palacio de Congresos de la ciudad el domingo, y el viernes lo hará la Comunidad Judía de Barcelona en una ceremonia que contará con la presencia de autoridades y bajo el eslogan de "un pueblo que no recuerda su historia está condenado a repetirla, la memoria solo permanece viva cuando nos reunimos para preservarla y transmitirla".

Por su parte, las comunidades israelíes han optado, como otros años, por el formato de "Zikarón BaSalón", que reúne en residencias privadas a pequeños grupos de participantes para compartir el recuerdo del Holocausto a través de historias personales. Sólo en Madrid hay convocados cuatro de estos encuentros en diferentes zonas de la ciudad, y uno de ellos destinado a adolescentes y jóvenes ▪

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