La Iglesia le planteó a Alberto Fernández su preocupación por el avance de la pobreza y la inflación

La Iglesia le planteó a Alberto Fernández su preocupación por el avance de la pobreza y la inflación

La conducción del Episcopado, que encabeza el obispo Oscar Ojea, llevó a la Casa Rosada el tradicional saludo navideño; hablaron sobre el impacto de la crisis social en el empleo formal y en los trabajadores de la economía popular

 

Mariano De Vedia

Por cuarta vez desde su asunción como presidente en 2019, Alberto Fernández recibió a la conducción del Episcopado, encabezada por el obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, que llevó el tradicional saludo navideño y ratificó la preocupación de la Iglesia por los niveles de pobreza y el impacto de la inflación en los sueldos, en el empleo formal y en los trabajadores de la economía popular.

En un clima cordial, en el despacho del Presidente, la comisión ejecutiva del Episcopado se refirió al problema de la pobreza, medida recientemente en un 43,1% por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, lo que se traduce en 18 millones de personas por debajo de la línea de pobreza. También estuvo presente en el diálogo “la gran Valoración de lo que está significando para la Argentina el magisterio del papa Francisco y su liderazgo”, indicaron a LA NACION fuentes eclesiásticas.

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Acompañaron a monseñor Ojea los arzobispos de Mendoza, Marcelo Colombo (vicepresidente primero del Episcopado) y de Bahía Blanca, Carlos Azpiroz Costa (vicepresidente segundo), y el obispo auxiliar de La Plata, Alberto Bochatey (secretario general), junto con el padre Máximo Jurcinovic, director de la Oficina de Comunicación. El encuentro se extendió por casi una hora y el presidente Fernández los recibió junto al canciller Santiago Cafiero y al secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri.

“Navidad en paz y en dignidad”

Los representantes del Episcopado transmitieron el saludo navideño y lo hicieron extensivo a la familia del Presidente: su esposa Fabiola Yáñez y sus dos hijos. Y expresaron “la necesidad de que todas las familias puedan celebrar la Navidad en paz y con dignidad”. La fuente episcopal consideró que la reunión fue “muy buena y cordial”, aunque aclaró que no se trató de “una reunión de trabajo”.

Los obispos le entregaron al Presidente y a los funcionarios un ejemplar del libro “Soñemos juntos”, que presenta reflexiones del Papa durante la pandemia.

En recientes pronunciamientos, los obispos habían dejado trascender que, más allá de la difícil situación social, una de las preocupaciones de la Iglesia es que “los sectores más importantes de la política no puedan sentarse en la misma mesa y estén impedidos de conversar o llegar a acuerdos sobre temas urgentes”.

Fuera de la reunión en la Casa Rosada, en la Iglesia surgieron voces que transmitieron su inquietud por el riesgo de un clima de fiesta desmedida en las celebraciones de los triunfos de la selección argentina de fútbol en el Mundial de Qatar, teniendo en cuenta las dificultades sociales que se viven en el país.

Al respecto, el obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, advirtió que en este tiempo se entremezclan la pasión mundialista y las fiestas religiosas y se preguntó si “esos ruidos no pueden adormecernos” como pueblo”. Sumó a ese clima festivo la realización de un festival por el aniversario de la capital de la provincia de Santa Cruz.

“Por un lado, es lindo hacer fiesta, reunir a nuestra gente; pero me pregunto si estos ruidos nos pueden adormecer. A veces tengo miedo de que los ruidos del Mundial, de las fiestas, del festival, nos adormezcan como pueblo”, insistió García Cuerva.

El primer encuentro formal del Episcopado con el Presidente fue en diciembre de 2019, pocos días después de su asunción. Los obispos lo visitaron, luego, en Olivos, en marzo de 2020, antes de la pandemia. A fines de ese año no hubo una reunión por el saludo navideño, dado que en esas semanas se discutía en el Congreso el proyecto de ley que legalizó el aborto, rechazado por la Iglesia y apoyado por Fernández. A fines de 2021 se reanudó la práctica y ambas partes coincidieron en que el diálogo fue cordial. Los obispos expresaron en ese fin de año la necesidad de bregar por “acuerdos fundamentales y superadores que hagan detener la continua confrontación”.

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