Homenaje en Luján por un nuevo aniversario de la muerte del cardenal Pironio

Homenaje en Luján por un nuevo aniversario de la muerte del cardenal Pironio

 “Este hombre, sin duda, ha sido una de las mayores personalidades en la Iglesia del fin del milenio”, dijo el arzobispo de Mercedes Luján, monseñor Agustín Radrizzani, al presidir el 8 de febrero en la basílica de Luján la misa por el décimo séptimo aniversario de la muerte del cardenal Eduardo Pironio.

La celebración eucarística concluyó con la bendición final impartida delante de la tumba del purpurado, ubicada en la nave izquierda del santuario nacional, donde previamente se rezó la oración por su beatificación y la dirigenta de la Acción Católica Argentina, Ana Spinelli de Mangish, depositó una ofrenda floral en nombre de los fieles y organizadores del homenaje.

“Este hombre, sin duda, ha sido una de las mayores personalidades en la Iglesia del fin del milenio”, dijo el arzobispo de Mercedes Luján, monseñor Agustín Radrizzani, al presidir el 8 de febrero en la basílica de Luján la misa por un nuevo aniversario de la muerte del cardenal Eduardo Pironio. 

El prelado apeló a una frase del también fallecido cardenal Carlo Maria Martini para destacar la figura del purpurado argentino. 

Luego de una sintética biografía del Siervo de Dios, monseñor Radrizzani detalló algunos aspectos relevantes de la vida del cardenal Pironio, de quien se cumplieron diecisiete años de su fallecimiento. 

La misa fue concelebrada por el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo; monseñor Joaquín M. Sucunza, vicario general de la arquidiócesis de Buenos Aires y el presbítero Abel Padin, asesor del Área Sectores de la Acción Católica Argentina (A.C.A.) 

Monseñor Radrizzani recordó que Pironio fue perito del Concilio Vaticano II y aseguró que esa instancia marcó profundamente su pensamiento. Asimismo, lo definió como un “hombre orante” con profundo sentido de Iglesia. 

“Como Iglesia tenemos que preguntarnos si a través de nuestra presencia, de nuestros gestos, de nuestras instrucciones, realmente estamos expresando y comunicando al Cristo de la Pascua”, subrayó leyendo expresiones del purpurado fallecido. 

El prelado sostuvo que Pironio fue un “hombre de diálogo” con personas de diversos sectores, generaciones y líneas de pensamiento, e indició que tuvo un profundo amor al laicado “cuya amistad y testimonio me han enriquecido espiritualmente”, como señaló en su testamento espiritual, junto a su amor por la Acción Católica. 

“Como experiencia personal –precisó- diría una síntesis que no dudo que es compartida por todos ustedes: ‘El nos trasmitía siempre el gusto por las cosas de Dios’. Y nos atraía con su alegría”. 

Monseñor Radrizzani afirmó también que “estamos viviendo este tiempo privilegiado de la Iglesia con el papa Francisco” y consideró que en su exhortación apostólica “El Evangelio de la Alegría” ofrece un programa de pastoreo. 

Tras la distribución de la Eucaristía, el ingeniero Emilio Inzaurraga, presidente de la Acción Católica Argentina, leyó la oración de la Jornada Internacional contra la Trata de Personas, que el Papa convocó para ese día. 

La celebración eucarística concluyó con la bendición final impartida delante de la tumba del cardenal Pironio, ubicada en la nave izquierda del templo, en donde previamente se rezó la oración por su beatificación y la dirigenta de la A.C.A., Ana Spinelli de Mangish, depositó una ofrenda floral en nombre de los fieles y los organizadores de la conmemoración, entre ellos la Acción Católica Argentina, Beatriz Buzzetti, vicepostuladora de la causa de beatificación y el Instituto Cardenal Pironio de la Pastoral de Juventud. 

Desde su muerte (el 5 de febrero de 1998) e inmediato traslado de sus restos de Italia a la Argentina, anualmente se realiza este acto de oración y memoria. En el altar mayor se colocó un poster con su figura. 

Entre los numerosos fieles que se congregaron se destacaron los dirigentes nacionales y del gran Buenos Aires de la Acción Católica Argentina y personalidades del laicado como los ex embajadores ante la Santa Sede Carlos Custer y Vicente Espeche Gil, y el doctor Juan Navarro Floria. 

Pironio fue ordenado sacerdote y consagrado obispo en la Basílica de Luján, tan unida a su vida y sus sentimientos.

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