"Tucho" Fernández, el "cura callejero" que llega a La Plata para "abrir" a la Iglesia

El teólogo y ex rector de la UCA Víctor "Tucho" Fernández asumirá como arzobispo de La Plata el próximo sábado 16 de junio y a las pocas horas partirá a Roma para entrevistarse a solas con el Papa Francisco.

El "apóstol bergogliano", que llegó a la ciudad de las diagonales para "abrir" la Iglesia católica a la comunidad, escribió una carta de agradecimiento a las personas que lo felicitaron por la designación. En la breve misiva a la que tuvo acceso ámbito.com, Fernández anuncia su viaje al Vaticano y anticipa el rumbo que le dará a su ministerio pastoral, tras los 18 años de regencia de Héctor Aguer. "A partir de ahora mi vida no se entiende sin ustedes. Por eso pronto comenzaré a visitar todas las parroquias y convocaré diversas asambleas", anunció con tono aperturista, democratizador.

No son pocos los que ven un giro de 180 grados con esta designación. La histórica rivalidad entre Agüer y Jorge Bergoglio queda en evidencia en la necesidad -según creen los laudatistas sí- de tener una Iglesia "en salida y callejera", más vinculada a la contemplación de los acuciantes riesgos sociales, más que en las orgullos de los gobernantes de turno. No es casual que el Papa lo describa como un "cura callejero", profeta de "la cultura de la escucha".

Puertas adentro de la Curia, decanta que el nombramiento de "Tucho" representa un momento "bisagra" en la segunda ciudad del país y en la provincia más grande y poblada de la Argentina. Las tres gestiones consecutivas de arzobispos considerados ultraconservadores alejaron a la Iglesia platense de "pasión misionera" que ahora promete impregnar Fernández. "La felicidad está más en dar que en recibir", aseguró el académico en la carta que llegó a este medio.

El cura "villero" Gustavo Carrara fue ordenado obispo auxiliar de la ciudad de Buenos Aires en la Catedral porteña y llevado en andas por los fieles del Bajo Flores.

Los sínodos serán ahora característicos del comportamiento eclesiástico de La Plata. Es la doctrina que promueve Francisco. La rapidez con la que se aceptó la renuncia de Agüer, se nombró al reemplazante y se organizó la jura formal, explica el hambre de reforma que azotaba a la capital provincial. "El Santo Padre me permitió que viaje a Roma pocos días después de mi asunción, para recibir el palio arzobispal, que implica también una bendición para la Arquidiócesis y nuestra comunión con toda la Iglesia. Aprovecharé la ocasión para conversar con él acerca de esta misión entre ustedes", afirmó. Seguramente Francisco lo espere con un frugal almuerzo en el comedor de Santa Marta, como anima habitualmente.

A "Tucho" se lo recuerda a principios de mayo en una butuca de la Avant Premier de la película "Viaje a los pueblos fumigados", de senador Pino Solanas, comprometido con la defensa del medio ambiente y los recursos naturales, al mismo tiempo que le atribuyen la providencia de no impulsar en el ámbito de la Universidad Católica el Observatorio de la Riqueza padre Pedro Arrupe, contrapeso del distinguido monitoreo de pobreza.

Subsistirá el saliente Agüer con una jugoza jubilación y una aureola intocable: su columna semanal televisiva en el programa multipremiado "Claves para un mundo mejor", que se emite por Canal 9 los sábados a la mañana y hace varios años conduce Tito Garabal. Quien ya no tiene espacio en la TV a pesar de haber logrado un Martín Fierro es el biblista Marcelo Figueroa. El teólogo protestante fue víctima de la falta de apego al diálogo interreligioso que hoy reina en el Arzobispado porteño, sostén del Canal Orbe 21.

Héctor Aguer abandonó la Arquidiócesis de La Plata tras cumplir los 75 años, tal como lo establece el derecho canónico que lo obliga a dimitir

El evangelista Figueroa compartió en 2010 pantalla con Bergoglio y el rabino Abraham Skorka,cuando el cardenal no era Papa y las ocupaciones -y preocupaciones- del arzobispado eran otras. El ciclo invitaba a la reflexión, con diálogos certeros sobre temas sociales como la justicia, la paz, la trata de personas y la solidaridad. La misma solidaridad que en el pasado abría las puertas de la Catedral porteña para que los indigentes que dormían bajo el fuego de las lámparas votivas y a la vuelta del templo, en las ventanas de la calle San Martín, ingresen a comer, tomar un mate cocido o simplemente a charlar con el exanfitrión del lugar.

Genera suspicacias, tensiones y ruidos internos la antipolítica que ensayan hoy las máximas autoridades cristianas en Buenos Aires, o más profundo aún, la política parcializada que se encara al escuchar solo a los oficialismos. Mantener a la Iglesia en la sombra aguijó a los vicarios auxiliares, que en sigilo, gruñen por el corrimiento en la agenda de actividades y por el desapego a tener una Arquidiócesis porteña "en salida", como pide Francisco.

Padecen el unilateralismo porteño el vicario de Zona Sur, el jesuita uruguayo Ernesto Giobando; el vicario devoto Juan Carlos Ares, ex párroco en la Iglesia de Once donde se venera al santo de las causas urgentes; el obispo auxiliar y vicario de la Zona Centro, José María "El Flaco" Baliña. Mantienen intacto el espíritu "rebelde" que exige el Papa el vicario "villero" Gustavo Carrara y la "inquieta" Vicaría de Jóvenes, que pese a los mutismos impuestos, se expresa críticamente dónde puede, como ya ocurrió con la polémica "UniCABA" y el desmantelamiento de los 29 profesorados estatales de la Ciudad.

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