Los tres puntos del pacto Gobierno-Iglesia para enfrentar la pandemia

Los tres puntos del pacto Gobierno-Iglesia para enfrentar la pandemia

Los religiosos sumarán 800 camas en la Ciudad y la Provincia al sistema de salud, Curas villeros llevarán el termómetro social en barrios de emergencia y la gestión en Cuba por los varados.

Con el accionar de los curas villeros en los barrios de emergencia, el contacto con las autoridades eclesiásticas de Cuba para auxiliar a los argentinos varados y la puesta a disposición de 800 camas para infectados en la provincia y la Ciudad de Buenos Aires, la Iglesia Católica se convirtió en un pilar de apoyo central para el gobierno de Alberto Fernández en la pelea contra el coronavirus.

De acuerdo con un relevamiento que hizo la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), encabezada por monseñor Oscar Ojea, junto con la Secretaría de Culto, que conduce Guillermo Oliveri, la Iglesia tiene capacidad para ofrecer unas 800 camas, distribuidas en monasterios, conventos, casas de retiros espirituales -como El Cenáculo La Montonera, de Pilar, que tiene 130 cuartos individuales- y seminarios, entre otras instituciones, en los territorios bonaerense y porteño.

 Esa infraestructura ya fue puesta a disposición del Ministerio del Interior, que conduce Eduardo "Wado" de Pedro, que ahora derivará la coordinación en los intendentes de cada uno de los distritos correspondientes. En caso de ser necesario, las camas podrán ser destinadas a "pacientes no graves", que deban estar aislados pero que no requieran de una asistencia compleja. En la emergencia, el número es significativo.

Más allá de las fronteras, la Iglesia también hizo su aporte. Tras conversar con el ex embajador ante el Vaticano Eduardo Valdés, el secretario de Culto habló en las últimas horas con Ojea para pedirle que hiciera gestiones por los argentinos que quedaron varados en Cuba y que no pueden volver.  

Ojea se comunicó con el cardenal de La Habana, Juan de la Caridad García Rodríguez, para pedirle por los 1.500 argentinos que están en ese país, muchos de los cuales no tienen dónde dormir. El trámite quedó después en cabeza del embajador Javier Figueroa, en comunicación con la curia local. Valdés pidió que la acción se replique en Guayaquil y Madrid, aunque los destinos europeos están en una situación diferente, considerando el número de afectados que tiene el continente.

Por último, resta el trabajo de los curas villeros. El Presidente recibió el miércoles en Olivos a siete sacerdotes de los barrios de emergencia de la Ciudad y el conurbano, José "Pepe" Di Paola, Charly Olivero y Lorenzo de Vedia, Juan Isasmendi, Nicolás AngelottiEduardo Drabble y monseñor Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, muy cercano al primer mandatario y al papa Francisco. Participaron también el presidente del bloque del Frente de Todos en Diputados, Máximo Kirchner, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz -muy ligado a la Iglesia-, y el diputado Andrés Larroque, que mantiene una relación muy fluida con los curas villeros, en especial con Di Paola.

Los sacerdotes trazaron un panorama crudo sobre la realidad de los barrios donde no hay servicios, confort ni condiciones básicas que permitan cumplir la cuarentena a rajatabla. Un día antes había escuchado el mismo relato el secretario de Medios, Francisco Meritello, que recorrió el martes junto a los curas villeros varios asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires.  

Al accionar de la Iglesia Católica se sumó el aporte de otras religiones, también canalizado a través de la Secretaría de Culto. La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) ofreció profesionales y el armado de hospitales ambulantes, al tiempo que el Centro Islámico comenzó a donar alimentos que son enviados al Ministerio de Desarrollo Social para su distribución y la Federación de Iglesias Evangélicas ofreció espacio en sus templos, unas 400 camas en Buenos Aires y la Ciudad el aporte de su despliegue territorial. El mismo esquema se replicará  en el interior del país. 

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