Poderoso caballero don dinero, pero peligroso y tentador….

Poderoso caballero don dinero, pero peligroso y tentador….

El pasado sábado el Papa Francisco tuvo una audiencia con la Confederación de cooperativas Italianas en el cual a la luz de la doctrina social de la Iglesia analizó como marcha a veces la economía internacional y somete de manera injusta en la pobreza a amplias mayorías.

En un discurso ante los cooperativistas y empresarios el pontífice criticó que se paguen sueldos en negro o bajos y pidió que "los hombres manden al capital y no el capital a los hombres". En una frase muy elocuente dijo denunciando: "¿11 horas de trabajo mal pagado y si no aceptas, a la calle?"  Y ni que hablar cuando es el Estado el que somete a los trabajadores a estas prácticas....

¿Alguien puede sorprenderse a esta altura que esto moleste a empresarios y dadores de trabajo que además a veces pagan en negro? El Catecismo mayor de san Pío X que seguramente el Papa ha leído y que en muchos puntos sigue vigente decía que este era uno de los pecados que “clamaba al cielo”. Este catecismo fue escrito por este Papa santo hace más de cien años y el magisterio del “progresista” Francisco guarda continuidad ya que se refiere al tesoro siempre vivo y poco conocido de la Doctrina social de la Iglesia.

Lo que ha escandalizado a algunos es la afirmación sobre que “el dinero es el estiércol del diablo”. Esta afirmación no es propia ni original del Papa y no creemos que El crea que uno se ensucia por tocar dinero, que no es otra cosa que un medio de pago y de transacciones. Creo que nadie puede entender que el Papa niegue el valor del dinero cuando esté es fruto del trabajo honesto, de la inteligencia que multiplica recursos, de la iniciativa y de la propiedad privada utilizada con una función social insoslayable.

La frase es de Giovanni Papini un escritor italiano del siglo XIX y la cita en uno de sus libros “Historia de Cristo” editado allá por 1937. Evidentemente si lo desean pueden leer el párrafo y por tratarse de una cuestión espiritual opinable avalar o disentir y seguir siendo fieles al Magisterio de la Iglesia y especialmente de este Papa que evidentemente cuando toca algunos intereses motiva “farisaicos escándalos” en quienes preferirían no escuchar expresiones como “economía del descarte” o un Papa que promueve “una economía de la honestidad”.

También el Papa criticó "un cierto liberalismo que cree que sea necesario primero producir riqueza, no importa cómo, para después promover alguna política redistributiva por parte del Estado". Muchos a veces creen que el Papa critica el liberalismo “en bloque”. No podría hacerlo como vicario en la tierra de un Cristo que entrego su vida para que ganemos la libertad de los hijos de Dios. Me parece que no se puede ser creyente y no amar la libertad, ser liberal en el mejor y más noble de los sentidos. Esa libertad es uno de los dones más preciados que nos ha dado el Señor y bien utilizada dentro de sus justos límites aumenta la riqueza, crea trabajo, fomenta solidaridad y garantiza un mundo donde los bienes de la tierra lleguen a todos.

Creo que de frente a cierta crítica “ideologizada, superficial o ignorante” sobre el real contenido del Magisterio del Papa al respecto se impone en los hijos fieles de la Iglesia una búsqueda sincera de formación y fundamentalmente de coherencia entre lo que decimos creer en el Credo y lo que vivimos en los lugares donde nos movemos (también en economía y en política).

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