Según investigaciones del Official Catholic Directory, el Annuarium Statisticum Ecclesiae del Vaticano y otras, la cantidad de vocaciones femeninas se ha desplomado desde 1965. Sin embargo, siguen comprometidas en expandir los ministerios y el servicio.
Investigaciones realizadas durante las últimas seis décadas revelan que el número de religiosas católicas ha disminuido de manera constante, pero ellas siguen comprometidas con lo que creen que más importa: expandir los ministerios y servir a más personas.
Con base en hallazgos del Official Catholic Directory, el Annuarium Statisticum Ecclesiae del Vaticano y otras investigaciones del Centro de Investigación Aplicada al Apostolado de la Universidad de Georgetown, el número de religiosas se ha desplomado desde 1965.
En 1965, había 178.740 religiosas en Estados Unidos. Para 1985, eran 115.386, y en 2000 eran 79.814. Según los informes más recientes, en 2025 había sólo 33.135 religiosas en Estados Unidos, lo que representa una disminución del 82% en los últimos 60 años.
“El objetivo de las hermanas católicas es tener siempre más misiones. No necesariamente más hermanas”, declaró la hermana Teresa Maya, CCVI, directora sénior de teología y patrocinio de la Asociación Católica de Salud de Estados Unidos.
Es importante que las hermanas “se asocien con el pueblo de Dios y con hombres y mujeres de buena voluntad, que estén dispuestos a unirse a nosotras para asegurarnos de que [aquellos] que son los más vulnerables reciban el cuidado, la presencia y la educación que merecen como hijos de Dios”, afirmó.
A pesar del declive, las hermanas religiosas continúan dedicando su vida a la oración, la evangelización y el servicio a los necesitados. Del 8 al 14 de marzo, por ejemplo, estas hermanas religiosas son homenajeadas durante la Semana de las Hermanas Católicas, que se celebra cada año al inicio del mes de la historia de la mujer.
La semana está organizada por Communicators for Women Religious, una organización que “impulsa la misión de las hermanas católicas” en más de 50 países y territorios. El tema de 2026 es “Historias de esperanza y corazón”, y busca captar la esencia de lo que las hermanas católicas esperan compartir mediante su presencia, aliento y acompañamiento.
Hoy, las hermanas están activas en una amplia diversidad de ministerios. “En la educación superior católica, en gobiernos, sirviendo como patrocinadoras, o puedes encontrarlas desempeñándose como líderes de misión, en atención pastoral o como capellanas”, enumeró Maya.
Mientras llevan a cabo sus propias misiones, las hermanas también están ayudando simultáneamente a otras mujeres a discernir la vida religiosa. Las jóvenes que disciernen su llamado en la Iglesia deberían “dejarse llevar por el carisma, porque en muchos sentidos es el Espíritu Santo la raíz de ese llamado”, dijo Maya.
“Y luego, una vez que eso sucede, tú, como persona, tienes dones del Espíritu Santo que ayudarán a dinamizar el carisma de ese instituto”, afirmó. Además, “confía en los dones del Espíritu para orientarte hacia el ministerio que Dios quiere para ti en este momento”.
La hermana Mary Kay Dobrovolny, RSM, coordinadora del Ministerio para Nuevos Miembros de las Hermanas de la Misericordia de las Américas, dijo que “la vida religiosa con votos sigue siendo una opción atractiva y viable para muchos jóvenes adultos hoy”, ya que ofrece tanto una vida dedicada a Cristo como la oportunidad de servir en las causas por las que sienten mayor pasión.
“Muchos jóvenes adultos se sienten atraídos por una vida en comunidad, centrada en Dios y que se extiende para servir a los más marginados en nuestro mundo. A veces existe el desafío de la visibilidad de la plenitud de nuestra vida”, dijo Dobrovolny.
“Una joven me dijo que fue un ‘cambio radical’ para ella cuando supo que alguien tan apasionada por la justicia ambiental como ella podía ser hermana”, añadió. “Nosotras, y nuestros ministerios, seguimos siendo profundamente relevantes hoy”.
Las Hermanas de Notre Dame de Namur (SNDdeN), una congregación apostólica internacional de religiosas católicas, tienen un énfasis en la educación y en ayudar a mujeres y niños empobrecidos, lo cual sigue siendo “atractivo para las jóvenes fieles hoy”, comentó la hermana Kristin Matthes, SNDdeN.
“Vemos a jóvenes que conocen el trabajo de nuestras hermanas por su asistencia a escuelas patrocinadas por las SNDdeN y al involucrarse en programas y oportunidades de voluntariado que iluminan nuestra misión”, dijo.
Las hermanas trabajan con escuelas para ofrecer programas que incluyen “Adoptar a una hermana” (Adopt-A-Sister), que vincula a jóvenes y hermanas para visitas y conversaciones cada mes. Las oportunidades de voluntariado y los clubes de lectura de preparatoria con las hermanas también fomentan la conversación mientras ellas disciernen sus llamados en la Iglesia.
Los numerosos ministerios en los que sirven las hermanas también son llevados adelante por un gran número de mujeres laicas que quizá no hayan discernido la vida religiosa, pero que aun así eligen vivir la misión de la Iglesia.
“En todos los ministerios católicos en Estados Unidos, probablemente, hay una proporción de 9 a 1 entre laicos —hombres y mujeres—” y religiosos, dijo Maya. “Colaboran en todas las áreas. Los profesores, los maestros en universidades católicas o en escuelas católicas, o incluso entrenadores; desde enfermeras, médicos, administradores, contadores o líderes de atención pastoral”.
“Hay muchos roles… pero lo que importa es que todas estas organizaciones sean fieles a la identidad católica; que sean lugares que respeten la dignidad humana, que sean acogedores, pero, sobre todo, que tengan una misión de cuidado y una misión de evangelizar”, afirmó.
Tanto hermanas como no hermanas también están asumiendo altos niveles de liderazgo, incluso en el Vaticano. El porcentaje de empleados del Vaticano que son mujeres creció del 19,2 % al 23,4 % durante la primera década del último pontificado.
El Papa Francisco nombró a varias mujeres en puestos de alto nivel en el Vaticano, y el Papa León XIV recientemente ha seguido esa trayectoria al nombrar a dos religiosas para el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.
Margherita Romanelli, presidenta de la Asociación Mujeres en el Vaticano (“Donne in Vaticano"), elogió los nombramientos femeninos más recientes del Papa. “Han ayudado enormemente a que otras mujeres en el ámbito laboral se sientan valoradas y se comprometan a trabajar por el bien común, junto a los hombres”, dijo.
Romanelli, quien ha trabajado en el Vaticano durante 31 años a lo largo de cuatro pontificados, dijo que asociaciones como la suya, “que están inspiradas en valores evangélicos, tienen un papel muy importante que desempeñar colaborando con todas las mujeres”. Está “convencida de que el número de mujeres en puestos de alto nivel seguirá aumentando”.
“Creo que la Iglesia se beneficia al aprovechar las habilidades, la experiencia y la intuición de las mujeres”, dijo Marianne Mount, consultora del Dicasterio para la Cultura y la Educación en el Vaticano. “Estoy muy contenta de que el Papa León esté continuando la tradición que el Papa Francisco realmente trató de iniciar durante su pontificado”.


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