Mons. Lozano: “Jesucristo, alimento para que no nos gane el desaliento”

Mons. Lozano: “Jesucristo, alimento para que no nos gane el desaliento”

El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, aseguró que “debido a la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía podemos acercarnos, rezar y crecer en íntima amistad con Él, sabiendo que nunca nos deja solos” y recordó que “Jesús más quiere estar presente en nuestra vida y se hace alimento para fortalecernos en el camino, para que no nos gane el desaliento”.

“Esta presencia de Jesús siempre nos alienta a sanar los corazones afligidos, a recomponer los lazos fraternos que nos unen. A veces hay circunstancias que desunen o generan rencores en el seno de una misma familia. Lo mismo puede sucedernos en la Patria. Sin caer en idealizaciones superficiales, estamos llamados a comer un mismo pan porque somos un mismo cuerpo”, subrayó.

El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, recordó que el próximo 9 de Julio se cumplirán 200 años del Congreso de Tucumán que declaró la Independencia, "paso necesario para dejar de ser considerados una colonia insurgente, y llegar a ser una Nación independiente y libre de España 'y de toda otra dominación extranjera' ". 

El prelado destacó que el reciente XI Congreso Eucarístico Nacional fue un encuentro para “celebrar la alegría de la fe, expresar el amor que tenemos a Jesucristo en la Eucaristía, crecer en la comunión fraterna y en el espíritu misionero, renovando el compromiso con los más pobres”. 

“Jesucristo, en el colmo de su amor, quiso quedarse entre nosotros para estar cerca de cada comunidad, de cada familia, de cada discípulo misionero”, agregó. 

Monseñor Lozano sostuvo que “debido a su presencia real en la Eucaristía podemos acercarnos, rezar y crecer en íntima amistad con Él, sabiendo que nunca nos deja solos”. 

“En algunos momentos de nuestra vida andamos bajoneados, tristes, o incluso agobiados por el peso de los problemas de afuera o adentro de la familia. Alguien me decía hace un tiempo ‘los problemas nunca faltan, siempre dicen presente’. Es allí cuando Jesús más quiere estar presente en nuestra vida y se hace alimento para fortalecernos en el camino, para que no nos gane el desaliento”. 

“Esta presencia de Jesús siempre nos alienta a sanar los corazones afligidos, a recomponer los lazos fraternos que nos unen. A veces hay circunstancias que desunen o generan rencores en el seno de una misma familia. Lo mismo puede sucedernos en la Patria. Sin caer en idealizaciones superficiales, estamos llamados a comer un mismo pan porque somos un mismo cuerpo”, subrayó.

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