En su homilía dominical, el arzobispo de Buenos Aires invitó a redescubrir la alabanza, confiar los agobios al Señor y evitar la autosuficiencia que impide escuchar a Dios.
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, invitó a los fieles a hacer de la alabanza una dimensión habitual de la oración y a acercarse a Jesús con confianza, especialmente en los momentos de cansancio y aflicción.
En su homilía semanal, el prelado destacó cuatro expresiones del texto evangélico como guía para la vida cristiana: "Te alabo, Padre"; "Has revelado estas cosas a los pequeños"; "Vengan a mí los afligidos y agobiados"; y "Yo los aliviaré".
Respecto de la primera, sostuvo que "alabar es reconocer, celebrar y honrar la grandeza de Dios" y animó a los cristianos a incorporar esta forma de oración en la vida cotidiana.
El arzobispo porteño recordó, además, una enseñanza del papa Francisco al afirmar que "no podemos sentir vergüenza de alabar a Dios" y señaló que, así como muchas personas celebran con entusiasmo un gol durante el Mundial, también deberían expresar con libertad su fe.
La autosuficiencia impide escuchar a Dios
Al comentar el pasaje referido a los "sabios y prudentes", monseñor García Cuerva advirtió sobre el riesgo de la autosuficiencia espiritual y retomó una reciente reflexión del papa León XIV.
Citó al pontífice cuando afirma: "El corazón de Jesús es humilde y por eso no sienten sus latidos los doctos, los sapientes, es decir, aquellos que tienen la presunción de bastarse a sí mismos, de saberlo todo, de no necesitar ni de Dios ni de los demás".
El arzobispo llamó a realizar un examen personal y a preguntarse "qué hay en mí de estos sabios y prudentes", para dejarse interpelar nuevamente por el Evangelio.
"Vengan a mí": el Dios que no abandona
Al meditar sobre la invitación de Jesús a quienes están cansados y agobiados, el pastor porteño destacó que Cristo no rechaza ni delega el sufrimiento de las personas.
"Jesús no terceriza el amor, se hace cargo de cada uno de nosotros. 'Vengan a mí', no nos expulsa, no nos aleja de su presencia, no nos deja tirados, nos abraza", afirmó.
También aclaró que el Señor no promete una vida sin dificultades, sino que acompaña el camino de quienes confían en Él.
"No nos quita los problemas, no nos hace promesas facilistas. Al contrario, comparte nuestro peso, camina con nosotros; por eso se hace más liviano el camino de la vida", expresó.
En el tramo final de la homilía, volvió a citar al papa León XIV, quien exhorta a abrir el corazón a Dios: "Dios te ama como eres, pero te sueña mejor".
Monseñor García Cuerva aseguró que esa certeza sostiene la esperanza cristiana.
"Dios sabe de nuestros agobios, sabe de nuestras aflicciones y nos invita a acercarnos a Él. No porque nos vaya a resolver la vida mágicamente, sino porque caminará con nosotros y hará más liviana nuestra carga", afirmó el prelado porteño.



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