Mons. Colombo: 'El Espíritu Santo nos ayuda a vivir el mandamiento del amor'

Mons. Colombo: 'El Espíritu Santo nos ayuda a vivir el mandamiento del amor'

El arzobispo de Mendoza destacó la presencia permanente de Jesús en los sacramentos y en el prójimo. También llamó a evitar una fe "legalista".

 

El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, afirmó que el Espíritu Santo es el "defensor" que ayuda a los cristianos a vivir plenamente el mandamiento del amor y sostuvo que la fe auténtica debe expresarse en gestos concretos de solidaridad y cercanía con el prójimo.

Durante la homilía pronunciada en la parroquia Virgen Peregrina, del barrio La Gloria, en Godoy Cruz, monseñor Colombo reflexionó sobre el Evangelio y el pasaje de los Hechos de los Apóstoles, al subrayar el modo en que la primera comunidad cristiana fue desarrollando el itinerario de iniciación en la fe.

El arzobispo mendocino explicó que la predicación de la Palabra ocupa un lugar central en la vida cristiana, ya que ilumina la recepción de los sacramentos y suscita la respuesta creyente de la fe. "La comunidad comienza a recibir los signos sacramentales que prolongan en la vida de los creyentes la presencia misma del Señor Jesús, con sus gestos y signos de amor", expresó.

Asimismo, recordó que Jesús vinculó la vida cristiana al amor y no al mero cumplimiento externo de normas. "Nuestra respuesta de fe y la vida cristiana nacen del amor. Porque se ama a Jesús, se vive lo que Él nos ha enseñado", afirmó.

Prácticas legalistas o rituales vacíos

En ese sentido, advirtió sobre el riesgo de reducir la fe a prácticas legalistas o rituales vacíos. "Algunas personas absolutizan los mandamientos, olvidando que sólo desde el amor se viven en plenitud", señaló.

Monseñor Colombo destacó también que el Evangelio propone caminos concretos para vivir ese amor, a través de las bienaventuranzas y de las obras de misericordia. Allí, dijo, aparecen "los rostros concretos" del prójimo: el hambriento, el sediento, el forastero, el encarcelado y el desnudo.

"La verdadera escucha de la Palabra de Dios conduce al mandamiento del amor, lejos de cumplimientos farisaicos, legalistas o meramente rituales", remarcó.

"Jesús no se va nunca, siempre estará con nosotros"

Al referirse a la promesa de Jesús de enviar el Espíritu Santo, el arzobispo recordó la figura del Paráclito como defensor y presencia permanente de Dios en la vida de los creyentes.

"Jesús no se va nunca, siempre estará con nosotros", aseguró, y comparó esa experiencia con la presencia interior que permanece cuando fallece un ser querido.

El prelado mendocino sostuvo que, con la ayuda del Espíritu Santo, los cristianos pueden reconocer a Cristo tanto en la Eucaristía como en las personas que sufren y necesitan ayuda. "Vemos a Jesús en el pobre, en el hambriento y en el sediento; es decir, en la vida y en los desafíos de la fe cristiana, que requieren nuestra respuesta solidaria", indicó.

Finalmente, afirmó que Cristo permanece presente "en los sacramentos de la Iglesia, en el sacramento del hermano y en nuestra esperanza del encuentro final con Él y con nuestros seres queridos".

"Con la promesa del Espíritu Santo, Jesús nos asegura un defensor que intercederá por nosotros ante Dios Padre en todo lo que pidamos", concluyó.

Comentá la nota