Mons. Barbaro en la fiesta de San Roque: “La misericordia exige entrega, sacrificio”

Mons. Barbaro en la fiesta de San Roque: “La misericordia exige entrega, sacrificio”

El obispo de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, monseñor Hugo Barbaro, presidió este martes la misa central en honor de San Roque, patrono de la diócesis, en la que exhortó a “salir al paso con las armas de la misericordia y del amor ante las urgencias materiales, pero principalmente ante esa pobreza profunda que anida en tantos corazones”.

“Si estamos acá es porque tenemos deseos de estar entre esos justos que reciben el abrazo de Dios como San Roque. Nadie da lo que no tiene, por tanto si queremos crecer en misericordia tenemos que agarrarnos con más fuerza de los sacramentos, de la oración, de la Virgen, de la intercesión de San Roque, para que nuestro corazón sea más de Dios”, subrayó.

El obispo de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, monseñor Hugo Barbaro, presidió este martes la misa central y la procesión por las calles céntricas de la ciudad en honor de San Roque, patrono de la diócesis. 

La Eucaristía fue concelebrada por el obispo emérito de la diócesis, monseñor José Lorenzo Sartori y sacerdotes de diferentes comunidades parroquiales. 

Participaron de las celebraciones patronales el intendente de Presidencia Roque Sáenz Peña, contador Gerardo Cipolini, representantes de diferentes instituciones, fuerza de seguridad y abanderados y representantes de las colectividades. 

La última misa, a las 19.30, fue presidida en el interior de la catedral por el obispo auxiliar de la diócesis, Monseñor Gustavo Montini, y las celebraciones patronales culminaron con un festival folclórico frente al templo. 

Monseñor Barbaro aseguró que “cuando uno está cerca de Dios hace presente su misericordia y su amor y Dios obra de muy distintos modos en los demás”. 

“Es misericordia y agrada a Dios que llevemos alimentos a un asilo, que colaboremos de algún modo material con los más necesitados que son muchos; pero es necesaria una actitud de misericordia de fondo que se vaya manifestando en las circunstancias que nos toca vivir cada día”, profundizó. 

“El amor misericordioso sabe ponerse en el lugar de los demás, busca su bien y no provoca un tsunami en la vida de nadie. Es misericordia rezar por la gente, querer, ayudar, perdonar, comprender, descubrir las necesidades de los demás, empezando por las espirituales que son enormes y la gente tiene hambre y sed de esta ayuda tan importante para la vida”, agregó. 

El prelado advirtió que “hay muchas necesidades materiales a nuestro alrededor, pero es mayor el hambre de amor, el hambre de sentir que uno es alguien para el prójimo, la sed de Dios” y, si bien reconoció que se hace mucho, consideró que se puede “hacer más para enseñar al que no sabe cómo es una vida buena, que valga la pena ser vivida, una vida feliz, cara a Dios”. 

“¡Qué importante es rezar por los demás -como hacía aquel matrimonio solidario con los presos- y acercarnos con deseos de servir a ese prójimo que a veces tenemos a nuestro lado!”, exclamó, y recordó que el papa Francisco alza su voz para señalar que “detrás de las tantas urgencias materiales que existen en el mundo está la ausencia de Dios y por tanto el desinterés por los demás en tantas personas”. 

“Tenemos que salir al paso con las armas de la misericordia y del amor ante las urgencias materiales, pero principalmente ante esa pobreza profunda que anida en tantos corazones”, agregó. 

Monseñor Barbaro sostuvo que “hay mucha gente en búsqueda de sentido a sus vidas, en especial jóvenes, con sed de algo distintos a lo que el mundo ofrece. Hay mucho forastero, perdido en medio de la desorientación, con hambre de bien y de verdad, necesitados de una voz que los oriente”. 

“Si estamos acá es porque tenemos deseos de estar entre esos justos que reciben el abrazo de Dios como San Roque. Nadie da lo que no tiene, por tanto si queremos crecer en misericordia tenemos que agarrarnos con más fuerza de los sacramentos, de la oración, de la Virgen, de la intercesión de San Roque, para que nuestro corazón sea más de Dios”, puntualizó. 

“Nos ayudará preguntarnos cada día, ¿qué necesitan los que me rodean, los que me cruzo por el camino de la vida?; ¿qué puedo aportarles?; ¿hubo omisiones?”, sugirió, y aseguró: “A veces tendremos la alegría de poder brindar ayudas materiales; en otras ocasiones será la compañía al que sufre soledad, el consuelo, el cariño, y siempre la mirada hacia los que padecen des-orientación, pobreza en el espíritu”. 

“No olvidemos que la misericordia exige entrega, sacrificio, dejar de lado todo egoísmo, todo lo que empaña el corazón y no sea de Dios. Es el camino que en sus circunstancias y tras una llamada especial de Dios transitó San Roque. Que el Santo Patrono nos ayude a crecer en misericordia y ser esos benditos que el Padre recibe en el Cielo para toda la eternidad”, concluyó.

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