Los obispos animaron a anunciar el Evangelio con valentía, vivir el amor sin límites y reavivar la fe, poniendo a Cristo en el centro de la vida y de la misión.
En distintas diócesis del país, la celebración de la misa crismal se vivió como una expresión de unidad, renovación y envío misionero. Obispos de diversas comunidades destacaron el valor de la comunión eclesial, la centralidad del amor cristiano y la urgencia de anunciar el Evangelio en un mundo marcado por desafíos y búsquedas.
Los prelados coincidieron en señalar que la Iglesia está llamada a ser signo vivo de fraternidad, a renovar su compromiso evangelizador y a poner a Cristo en el centro, animando a los fieles a redescubrir la gracia de su bautismo y la fuerza transformadora de la fe.
El obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croxatto, presidió la misa crismal en la parroquia Inmaculada Concepción, en la localidad de Las Lajas, y expresó: "Tenemos una buena noticia que hacer resonar en los corazones, para que el Evangelio, no quede sepultado debajo de muchas excusas". Concluyó con una fuerte síntesis pastoral: "El amor cristiano supera cualquier barrera, es un modo de concebir la vida y de vivirla, una Iglesia que no pone límites al amor, que no conoce enemigos a los que combatir sino hombres y mujeres a los que amar, es la Iglesia que el mundo necesita hoy".
"Somos pecadores y el Señor nos elige, nos perdona, nos consagra y nos envía. Participamos de su unción", sostuvo el obispo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando SJ. "Que la Virgen María y el beato cardenal Eduardo Pironio nos ayuden a ser testigos de la comunión, dando lugar a todos y comprometidos en la misión, y a seguir caminando juntos, poniendo a Cristo siempre en el centro", concluyó.
En la catedral Nuestra Señora del Rosario, sede del obispado de Azul, monseñor Hugo Salaberry señaló: "Somos lo que somos porque el Señor nos eligió con el privilegio de ser sus discípulos y, si queremos, sus amigos". Y añadió: "Las realidades históricas tienen ahora una profundidad, son para comprenderlas espiritualmente. En cambio las realidades espirituales están en proceso, son para comprenderlas históricamente".
"Necesitamos renovar, en estos tiempos que transitamos, una seria y profunda formación que, a algunos, los inicie en el camino de la fe y, a otros, los guíe y sostenga en el camino de la formación permanente, abrazando las verdades del Evangelio lo cual supone, sin duda, esfuerzo, decisión y valentía. Muchos cristianos están anestesiados en su condición de bautizados y, muchas veces viven y aceptan criterios muy lejos de la fe cristiana. Muchos bautizados necesitan ser evangelizados, y esto lo experimentamos no pocas veces en nuestra actividad pastoral", sostuvo el obispo castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad, monseñor Santiago Olivera.
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, afirmó: "Donde Dios reina, reina la libertad que hace posible la fraternidad". Invitó a preparar el corazón para el primer sínodo diocesano. También expresó: "Pidámosle al Señor que nos deje liberar el espacio interior de la mente y del corazón". Señaló que Jesús busca dar amplitud a la mirada y hondura a la misión.
"Valoro mucho la importancia de este signo de comunión y es una oportunidad para darles las gracias en modo directo a todos aquellos que se gastan y desgastan al servicio del Reino en una entrega silenciosa que solo Dios ve", señaló el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba.
En Comodoro Rivadavia, el obispo, monseñor Jorge Wagner, destacó el valor de la unidad eclesial y la renovación del compromiso sacerdotal, en una celebración que definió como "una imagen viva de la Iglesia". Agregó que, en un mundo marcado por divisiones, la comunión eclesial es un testimonio profético: "Nuestra comunión es testimonio de que es posible vivir de otra manera".
La parroquia Nuestra Señora del Rosario de Salsacate, considerada una de las más antiguas del territorio que hoy conforma la diócesis de Cruz del Eje, fue escenario de la misa crismal que presidió el obispo, monseñor Ricardo Araya, quien animó a cuidar y valorar la propia identidad cultural: "El Evangelio no se achica en una sola cultura; es para todas, y cada cultura le saca un brillo nuevo a la noticia de Jesús", e invitó a integrar con sabiduría las raíces originarias y las tradiciones recibidas.
El obispo de Rafaela, monseñor Pedro Torres, subrayó un signo propio de esta celebración: el gesto del soplo sobre el Crisma. "Es la única vez en el año en que, en la liturgia, se realiza este gesto", explicó, y añadió que ese soplo "es el soplo de Jesús resucitado que hace posible el envío de los apóstoles".
La catedral de Río Cuarto fue escenario de la misa crismal, presidida por monseñor Adolfo Uriona FDP, quien puso el acento en el sentido de la unción y en la misión pastoral. A partir del Evangelio proclamado en la sinagoga de Nazaret, destacó la centralidad del "hoy" en la vida ministerial. "No somos administradores de un pasado nostálgico, sino ministros del presente de Dios", afirmó.
El obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi, presidió la misa crismal en la catedral Santo Domingo de Guzmán y afirmó que "es la manifestación de la Iglesia que celebra a Jesucristo quien, ungido por el Espíritu Santo, nos hace partícipes de su unción". Agregó que esa gracia "nos fortalece, nos sana y nos santifica".
En la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Abra Pampa, en la Prelatura de Humahuaca, la comunidad anfitriona recibió con los brazos abiertos a las distintas parroquias, que llegaron con signos propios de sus realidades: expresiones culturales, símbolos y elementos que reflejan la identidad de cada zona de la Puna, la Quebrada y los Valles. Estas manifestaciones, tan características y sentidas, le dieron a la celebración una riqueza única, mostrando una Iglesia viva, encarnada en su pueblo.+





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