En línea con León XIV, la Iglesia envió a los dirigentes un enérgico mensaje anti grieta

En línea con León XIV, la Iglesia envió a los dirigentes un enérgico mensaje anti grieta

Fue en una declaración al término de la tradicional Semana Social que este año se realizó en la ciudad de Córdoba. El arzobispo de la provincia, el cardenal Ángel Rossi, advirtió contra “mesianismos preñados de descalificaciones e insultos”.

Por Sergio Rubin

En lo que se convirtió en un análisis de la situación del país previa a la visita del papa León XIV, la Iglesia católica realizó este fin de semana su tradicional Semana Social en la ciudad de Córdoba, que concluyó -en línea con el pensamiento del pontífice- con un enérgico mensaje anti grieta, al exhortar a todos los dirigentes a abrazar el diálogo que “se sostiene sobre una escucha atenta, serena y respetuosa, capaz de empatizar genuinamente con el otro sin descalificarlo ni subestimarlo”.

Ya el viernes, en la apertura, el arzobispo de Córdoba y vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal, cardenal Ángel Rossi, había alertado contra los “mesianismos preñados de descalificaciones e insultos, agresiones o enconos” y señalado en consonancia con el lema del encuentro que “tender puentes implica la unión de opuestos, la reconciliación entre culturas clases sociales o ideologías tradicionalmente enfrentadas".

Bajo el lema “Puentes hacia el Bien Común”, contó con unos 1.500 participantes -un número récord para este tipo de encuentros que revela el interés que suscita la venida del pontífice y a la vez la preocupación por la situación social-, entre los que se contaron políticos, empresarios y sindicalistas y una docena de obispos y decenas de sacerdotes, junto con laicos del campo social llegados de todo el país.

Entre los que dieron la bienvenida se contaron el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y el intendente de la capital, Daniel Passerini. Entre los expositores, los presidentes de la Confederación de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, y de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), Víctor Valles, y uno de los secretarios generales de la CGT, Jorge Sola.

También expuso el presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, y el cierre estuvo a cargo del titular de la comisión de Pastoral Social, el obispo de La Rioja, Dante Braida. Mientras que el presidente honorario de CAME, Osvaldo Cornide, destacó la importancia de avanzar en “la unidad nacional como marco para afrontar los desafíos”.

En la declaración final, los participantes subrayaron la importancia de la justicia social como “el criterio estructurador y la herramienta indispensable para hacer real un horizonte de plenitud, acortando distancias y garantizando la equidad, tanto en el punto de partida como en el camino de nuestro pueblo".

“El Bien Común nos convoca a edificar una sociedad donde cada piedra, especialmente aquella que parece descartada o herida, sea valorada e integrada en la reconstrucción de la convivencia”, afirman.

Señalan que “el acceso al alimento, a la vivienda, el trabajo digno, la educación y el acceso a la cultura, la salud, el transporte, la libre circulación de las informaciones, la tutela de la libertad religiosa, la salvaguardia del medioambiente, la paz y el ordenamiento jurídico no son variables abstractas, sino exigencias concretas de la dignidad humana que debemos custodiar juntos”.

Destacan, además que “el trabajo es el gran ordenador de la vida y una senda de realización personal” y manifiestan su disposición a “caminar estrechamente junto a nuestro pueblo, compartiendo el desvelo de tantas familias que, a pesar de esforzarse en múltiples empleos, se ven obligadas a asumir compromisos económicos y financieros que escapan a sus posibilidades reales”.

Abogan para que “ante el avance vertiginoso de las tecnologías de la información y la inteligencia artificial, alentamos una transición justa con gobernanza, donde los límites éticos, técnicos y morales sean establecidos por el ser humano para garantizar que la técnica sea siempre una ayuda valiosa y que la persona humana nunca sea variable de ajuste ante la eficiencia o el lucro".

Expresan su preocupación por “las problemáticas de la virtualidad que afectan la interioridad y la salud mental de nuestras comunidades. Nos conmueve profundamente el sufrimiento silencioso expresado en la ansiedad y el aislamiento social, y nos comprometemos a no ser indiferentes ante el crecimiento de la tasa de suicidios, especialmente en adolescentes y jóvenes”.

Hacia el final expresan que "con inmensa alegría y renovada esperanza, aguardamos la próxima visita del Papa León XIV” que “se presenta como un llamado al reencuentro fraterno. Su visita nos convoca -añaden- a disponernos al encuentro: recuperar la escucha y reconocernos corresponsables de una misma casa y de un destino compartido”.

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