Mar del Plata: el arzobispo de Madrid celebró el Día del Migrante y del Refugiado

Mar del Plata: el arzobispo de Madrid celebró el Día del Migrante y del Refugiado

En la catedral diocesana, el cardenal José Cobo invitó a construir comunidades acogedoras y a reconocer en cada persona que migra una historia, una familia y una esperanza.

 

La catedral de Mar del Plata fue escenario el 6 de septiembre de la celebración diocesana por el Día del Migrante y del Refugiado, organizada por la Comisión Diocesana de Migrantes e Itinerantes. 

La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo Cano, y concelebrada por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ, y el obispo emérito de Chascomús, monseñor Carlos Malfa, junto con sacerdotes.

La misa congregó a integrantes de distintas colectividades, agentes de pastoral, representantes de instituciones y miembros de la comunidad diocesana. La presencia del cardenal Cobo permitió, además, fortalecer los vínculos históricos y pastorales entre las Iglesias en Madrid y Mar del Plata.

Monseñor Giobando destacó que la identidad de la diócesis estuvo profundamente marcada por la llegada de migrantes, particularmente de España e Italia. "Esa fe se incrementó con la llegada, en el siglo XIX y XX, de miles de inmigrantes de España e Italia principalmente, y se fue arraigando en nuestros hogares, dio vida a nuestras comunidades y se expresó en templos, escuelas, obras de caridad y tantas iniciativas que hoy forman parte de nuestra identidad", manifestó.

Mirar a los migrantes con el Evangelio

En su homilía, el cardenal Cobo invitó a contemplar el fenómeno migratorio desde la perspectiva del Evangelio. "Para nosotros no se nos pide un análisis económico ni un análisis político de las migraciones, tampoco un análisis cultural. Se nos pide mirarlo desde el Evangelio", afirmó. Se refirió además a una palabra que atravesó las lecturas bíblicas, "hermano". "No habla de adversarios, no de extraños, no de problemas, no de expedientes. La palabra es hermano", subrayó.

El arzobispo de Madrid advirtió sobre el riesgo de reducir a las personas migrantes a números o etiquetas y afirmó que "cada migrante, cada persona tiene un nombre, una historia, una familia, una tierra que recuerda y una esperanza que lo ha puesto en camino". También destacó que quienes llegan a una comunidad no lo hacen solamente para recibir, sino que "traen una vida que pretende enriquecer la vida común de cada comunidad".

 

En otro tramo de su homilía, pidió a la Iglesia no permanecer distante frente a las dificultades que atraviesan las personas migrantes y refugiadas. "La Iglesia no puede contemplar estas heridas desde lejos. La fe nos pide cercanía, la fe nos pide una orientación clara, la fe nos pide una defensa de la dignidad y una responsabilidad en nuestra pastoral", sostuvo, animando además a que la pastoral no se reduzca a la asistencia: "No basta con entregar algo a quien llega, hay que abrir nuestras comunidades", dijo.

Finalmente, el cardenal Cobo invitó a "ensanchar el nosotros" y a construir comunidades donde todos tengan un lugar. Recordó que Jesús no habló de una comunidad formada por quienes piensan igual o tienen el mismo origen, sino de aquellos que se reúnen en su nombre. 

"Y este es el milagro que podemos proponer a la humanidad: Cristo se hace presente cuando dejamos de vivir como individuos aislados y comenzamos a hacernos responsables unos de otros con el amor abierto", afirmó.

La celebración concluyó con una oración a la Virgen de los Desamparados, pidiendo que quienes llegan a las diócesis puedan encontrar "no solo un lugar donde vivir, sino hermanos con quienes compartir la esperanza y el camino".+

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