El doctor Dardo Carballo es miembro de la Pastoral de Adicciones de la diócesis de Gualeguaychú y voluntario del Hogar de Cristo Nazareth, un centro barrial donde la misericordia es un factor clave para la recuperación de quienes sufren por las adicciones. Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, que se conmemora el 26 de junio, el doctor Carballo contó a AICA sobre su trabajo en el Hogar.
Las adicciones y el narcotráfico ya son una "pandemia" en algunas regiones de la Argentina, según reveló el Barómetro del Narcotráfico y las Adicciones que elaboró la Universidad Católica Argentina (UCA) en 2016. El consumo de la droga aumenta cada año y los afectados son cada vez más jóvenes. Por eso, la Iglesia trabaja incansablemente para dar una respuesta de contención, misericordia y esperanza a quienes sufren las heridas de este flagelo.
Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, que se conmemora el 26 de junio, el doctor Dardo Carballo, miembro de la Pastoral de Adicciones de la diócesis de Gualeguaychú y voluntario del Hogar de Cristo Nazareth, habló a AICA sobre el trabajo que realiza su área pastoral específica para responder a esta situación.
El doctor Carballo, además de ser miembro de la Pastoral de Adicciones, tiene tres pasiones: la medicina, su familia y el Hogar de Cristo. "Son invitaciones que nos hace Dios. A mí me invitó a ser médico, a formar una familia, y a participar en dar una respuesta al problema de las adicciones con el Hogar", contó.
El Hogar de Cristo Nazareth, es un espacio en el barrio La Cuchilla, de Gualeguaychú, donde afectados por las adicciones, encuentran un lugar donde recuperarse y salir de la exclusión social.
El centro barrial comenzó a funcionar el 8 de enero de 2015 y permanece abierto desde entonces "las 24 horas del día, todos los días". Surgió como respuesta de una Iglesia preocupada por el aumento del consumo de drogas en el interior del país.
"Si bien la droga siempre estuvo, nunca llegó a estos niveles de consumo", aseguró Carballo. "Lo más llamativo es lo que creció en el interior. Como Iglesia tenemos que dar una respuesta contundente y de forma rápida", aseveró. Por eso, el doctor, junto a otros miembros de la Pastoral de Adicciones, comenzó este centro que tomó como modelo los Hogares de Cristo porteños.
-¿Cómo fue la respuesta en el barrio?
-Al principio nos preguntábamos si un centro barrial como los de Buenos Aires podría funcionar en el interior. Ese interrogante se fue contestando con el tiempo. Comenzaron a acercarse muchos chicos, mamás con sus hijos, y se formó la familia grande que somos hoy en el Hogar. Actualmente hay 14 jóvenes viviendo y 50 que vienen a almorzar todos los días. También, tenemos talleres de peluquería, carpintería, un centro de acceso a la justicia, entre muchas actividades y oportunidades.
-¿Cómo acompañan a los afectados por las adicciones?
-Tratamos de ser lo que pidió el papa Francisco: "un hospital de campaña". Primero se empieza atendiendo a la persona con misericordia, y después organizándole una estructura que lo ayude. Se trabaja así, poniendo el cuerpo, dando lo que se necesite y acompañando.
En el equipo somos unas 20 personas con diferentes grados de compromiso, y día a día se van sumando más voluntarios, lo que favorece a ampliar nuestro alcance. También, los que se van recuperando ayudan a otros como acompañantes pares. El hogar tiene esa ventaja: el que llega se siente que pertenece, se lo cuida y aprende a cuidarse. Así, luego, puede asistir al último que llega. Un número importante de chicos ha vuelto a la escuela, otros a tener un ritmo familiar normal, y algunos ya trabajan.
-¿Cuales son los objetivos para seguir trabajando?
-Queremos que se continúen fortaleciendo los circuitos virtuosos para los jóvenes que no hayan entrado en el consumo. Que puedan disfrutar del barrio, del club, la escuela -que tengan la educación que merecen- el acceso a la salud, el trabajo y puedan tener una familia. Y, los que están afectados por las adicciones, queremos que puedan tener acceso a centros barriales donde puedan fortalecer y desarrollar sus capacidades. Luego, a partir de ese bienestar, que puedan construir vínculos virtuosos y dejar su relación con la droga. Deseamos que descubran la pasión por la vida y se contagien de vida plena.
Muestras de misericordia
En el marco del Año Jubilar de la Misericordia, el obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, convocó como gesto de misericordia a realizar una colecta durante la Cuaresma destinada a ayudar a quienes se encuentran afectados por el consumo de drogas.
"El obispo explicó que la misericordia tiene que ser concreta, tiene que recorrer un camino importante de la cabeza al corazón, pero también del corazón al bolsillo. Si la misericordia no llega hasta ahí, se queda en algo poético, ideológico y la Iglesia tiene que dar una respuesta que toque la realidad", expresó Carballo.
Gracias a dicha colecta, este domingo 26 de junio, podrán comenzar las obras de construcción de la Casa Amigable Padre Misericordioso, que se situará en el terreno del Hogar. Esta casa ofrecerá un espacio más digno y agradable para el desarrollo de las actividades del centro barrial. +


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