Francisco, en uno de los países más pobres de África

Francisco, en uno de los países más pobres de África

"Vengo como peregrino de paz", dijo en República Centroafricana, que vive una guerra civil. Hizo un llamado "a los que utilizan injustamente las armas en el mundo".

El Papa Francisco llegó ayer a la República Centroafricana, la última etapa de su gira por África y la más peligrosa por la violencia entre insurgentes cristianos y musulmanes que desde 2013 sacude al país, donde visitó un campo de refugiados y lanzó un mensaje de paz y de unidad.

"Vengo como peregrino de la paz y me presento como apóstol de la esperanza", dijo Francisco, tras arribar en uno de los países más pobres del continente africano, donde pidió que se depongan las armas y en su lugar "se armen con la justicia, el amor, la misericordia y la paz auténtica".

La República Centroafricana vive desde hace dos años una cruenta guerra civil con tintes religiosos entre las milicias seleka, mayoritariamente musulmanas, y las antibalaka, de mayoría cristiana. 

Debido a esta situación, sumado a la tensión que se vive en ese país en el contexto de las elecciones presidenciales del próximo 27 de diciembre, los servicios secretos franceses habían aconsejado anular la visita papal, la última fase de la primera gira por África, que comenzó en Kenia y continuó en Uganda. 

Sin embargo, fue por la voluntad del propio Sumo Pontífice que no se modificó el itinerario previsto en la gira africana. "A todos aquellos que utilizan injustamente las armas en el mundo, les hago un llamado: dejen estos instrumentos de muerte", pidió el Papa. "Incluso cuando se desatan las fuerzas del mal, los cristianos deben responder presente, con la cabeza en alto, listos para recibir los golpes en esta batalla donde Dios va a tener la última palabra. Y esta palabra será el amor", añadió. 

La llegada del avión de Alitalia que transportó a Francisco estuvo acompañada de niñas vestidas con trajes amarillos y blancos -los colores de la bandera del Vaticano, que vitorearon al líder religioso. 

El Sumo Pontífice completó el corto trayecto hasta el palacio presidencial, donde luego se reunió con la mandataria interina, Catherina Samba Panza, en un papamóvil descubierto, alentado por una multitud. La presidenta centroafricana le agradeció a Francisco por su  "lección de valentía" al visitar este país dividido por el conflicto armado y dijo que su presencia muestra la "victoria de la fe frente al temor". 

Asimismo, aprovechó la ocasión para pedir perdón por la violencia que golpeó el país, y que obligó a casi un millón de personas a abandonar sus casas en los dos últimos años, dejando una capital dividida. "Depende de las hijas e hijos de este país reconocer sus faltas y pedir un perdón sincero, que su bendición transformará en un nuevo fermento para la reconstrucción del país", dijo la jefa de Estado.

Es que hace menos de un año, turbas golpeaban a musulmanes hasta la muerte en las calles de Bangui, llegando incluso a decapitar y desmembrar sus víctimas."Muchos centroafricanos –agregó Samba Panza- esperan que los mensajes (de Francisco) inspiren una movilización nacional y la concientización para que los centroafricanos empiecen a aceptarse mutuamente de nuevo, aprendan a vivir juntos y aprendan a avanzar hacia la paz y la reconstrucción del país".

Por su parte, Francisco declaró a Bangui "la capital espiritual del mundo", al inaugurar el Año Jubilar de la Misericordia en África, a fin de estimular a la República Centroafricana  un impulso espiritual especial.

Además, buscó desde su discurso acercar posturas entre los musulmanes y cristianos y llamó a no ceder ante "la tentación del miedo al otro, a lo desconocido, a lo que no es parte de nuestro grupo étnico, nuestras opiniones políticas o nuestra confesión religiosa". 

El arribo de Francisco tiene previsto para hoy la visita a una mezquita en un enclave musulmán de la capital, conocido como PK5, que acogió una multitud de musulmanes expulsados de sus hogares.Para evitar incidentes, se desplegó un impresionante operativo de seguridad en los lugares que visitará el Papa, que incluyó a los cascos azules de la ONU (unos 10.900 hombres desplegados en todo el país), el contingente militar francés (900 efectivos) y la policía centroafricana.  

Lo recibieron miles de desplazados 

La visita del Papa Francisco a la República Centroafricana, que alberga a 4,8 millones de habitantes, generó la esperanza de llevar un poco de paz a un país azotado por la guerra civil. El pontífice fue recibido con entusiasmo en el campamento Centro Juan XXII, uno de los numerosos recintos de Bangui que acogen a parte de las 440 mil personas que se han visto forzadas a abandonar sus hogares pero que han permanecido en el país. "Tienen que pensar en el futuro de sus hijos", remarcó el pontífice argentino, quien exigió a los centroafricanos que detuvieran la violencia y las matanzas.

 Ya, cerca del aeropuerto de la capital centroafricana lo había recibido miles de desplazados que huyen de la violencia y buscan la protección de los cascos azules de las Naciones Unidas tras la guerra civil.

"Estamos muy contentos de ver al Papa", dijo Fidele Nodjindorom, un hombre que actualmente vive en el campo de refugiados de Mpolo, que alberga a cerca de 20 mil desplazados por la violencia. "Él sabe las cosas que pasaron en nuestro país y quizá vino a pedirle a Dios que nos salve", añadió. En el campo de desplazados  ubicado en la cercanías del aeropuerto de Bangui, existe una sensación de que la situación es peor ahora que en diciembre de 2013. Sandrine Sanze y su familia están de regreso en el asentamiento por segunda vez tras los últimos choques. La primera vez estuvieron nueve meses en el asentamiento.

"Nuestra petición es que con la visita del Papa vuelva la paz, que podamos ir a casa y que la vida pueda volver a empezar", concluyó la mujer, sentada en el suelo ante su casa construida con la chatarra que ella y su marido llevaron hasta allí.

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