"Francisco abrió las puertas de la Iglesia"

Lo dijo el "padre Pepe", referente de barrios pobres argentinos

Por Alejandro Di Giacomo

El papa Francisco "propuso una iglesia más adherente al espíritu del Evangelio, abriendo su puertas y llevándola a la gente", afirmó a ANSA José María Di Paola, conocido en los barrios más pobres de Argentina como el "padre Pepe" o como el "cura villero".

Entrevistado con motivo del décimo aniversario del papado del argentino Jorge Mario Bergoglio, el sacerdote aseguró que Francisco también introdujo "una forma totalmente nueva de transmitir la fe".

Cuando el actual Papa era arzobispo de Buenos Aires, el padre Pepe era su mano derecha y su punto de referencia precisamente en las "villas miserias", como se llama a los barrios pobres argentinos.

Nacido en el conurbano bonaerense y siempre involucrado en los barrios más olvidados, donde la pobreza extrema y las drogas impactan en particular en los adolescentes y en los jóvenes, Di Paola fue durante 13 años el responsable de la parroquia de "Villa 21", la más grande de la capital argentina.

Partiendo de este sustrato, para Di Paola las posiciones y reformas de Bergoglio, que en muchos casos sacudieron el universo católico, representan un aspecto positivo.

"Francisco logró sentar las bases de una Iglesia más abierta a los demás", y esto "generó nuevas reformas y estrategias, e incluso introdujo modos más eficaces de dar testimonio de la fe en la vida cotidiana", dijo el sacerdote argentino.

En línea con esta misión pastoral, el padre Pepe creó en 2008 los "Hogares de Cristo", un destacado programa de recuperación para adolescentes y jóvenes con consumos problemáticos de drogas.

En vísperas de la celebración de su 15º aniversario, cuenta ya con 250 centros en todo el país.

"Cuando Jorge Bergoglio fue nombrado arzobispo de Buenos Aires (1998) -recordó el padre Pepe- enseguida entró en sintonía con los sacerdotes que trabajaban en los suburbios y vivían en los barrios desfavorecidos para dar testimonio del Evangelio y desarrollar un trabajo social".

"Él acompañó ese proceso y fue un hombre y obispo muy presente", aseguró Di Paola, quien ahora tiene 60 años y que en el pasado fue amenazado de muerte por narcotraficantes, tanto que tuvo que alejarse de Buenos Aires.

La pobreza, que afecta al 40% de la población argentina, manifestó el sacerdote, fue una preocupación permanente del Pontífice y su apoyo a los curas villeros fue ininterrumpido.

Este apoyo llevó luego a la creación del Vicariato para la pastoral de los barrios más desfavorecidos, cuya gestión se encomendó al padre Di Paola.

El sacerdote subrayó luego la importancia de la obra doctrinal de Francisco, resumida en las encíclicas Lumen Fidei (2013), Laudato Si (2015) y Fratelli Tutti (2020).

"A través de ellas -añadió el padre Pepe- nos enseña que una sociedad no tiene sentido si no miramos al prójimo, si nuestro prójimo no es considerado un hermano".

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