El arzobispo de Buenos Aires invitó a reconstruir vínculos y apostar por la fraternidad frente a la violencia y las divisiones del mundo actual.
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, difundió su mensaje con motivo de la Pascua 2026, en el que propuso una profunda reflexión sobre la realidad actual, marcada por la violencia, las guerras y las divisiones sociales.
En su mensaje, el prelado subrayó que, en medio de un mundo herido, Jesucristo resucitado ofrece un don esencial: "Una paz desarmada y profundamente desarmante", capaz de sanar tanto las heridas personales como los vínculos sociales.
"La paz que Jesús nos regala viene a sanar nuestras heridas, a sanar nuestros vínculos y a invitarnos nuevamente a ser hermanos", expresó, al destacar que la transformación del mundo comienza por el cambio del propio corazón.
Una oportunidad para revisar actitudes
El arzobispo porteño planteó que la Pascua es una oportunidad para revisar actitudes y dejar de lado "las armas del egoísmo", para abrirse a una paz que no se impone, sino que nace del encuentro y la reconciliación.
En ese sentido, animó a los fieles a convertirse en protagonistas de una cultura del encuentro, capaces de reconstruir puentes en contextos de soledad, conflicto o fragmentación social.
"Queremos verte, Jesús", expresó el prelado, al retomar una de las frases centrales de su mensaje, como una súplica comunitaria que invita a dejarse transformar por la presencia del Resucitado.
Finalmente, monseñor García Cuerva alentó a vivir la Pascua como un tiempo de esperanza activa, en el que cada persona pueda convertirse en "artesana de la paz" en su vida cotidiana, contribuyendo a una sociedad más fraterna tanto en la Argentina como en el mundo.

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