Como inventar mentiras sin ton ni son

Como inventar mentiras sin ton ni son

Una charla con el periodista Nello Scavo sobre las noticias falsas y los venenos que siembran en la red contra el Papa

por Alver Metalli

“¿Bergoglio es el Papa más calumniado de la historia?” se preguntan Nello Scavo y Roberto Berretta. «Y en ese caso, ¿por qué? ¿Acaso hay un complot detrás de las acusaciones o solo es una reacción de los que (católicos incluidos) no soportan a un Papa tan innovador?». Podría ser – sugieren en la introducción los periodistas – “no tanto por la mole de objeciones (a lo largo de la historia hubo muchos pontífices que recibieron gravísimas acusaciones, incluso anatemas y excomuniones) sino más bien por ese goteo de críticas y reproches, de invectivas y hasta de insultos que llueven sobre su persona gracias al infinito reservorio de fantasías y hasta de infamias que es la red con sus tentáculos sociales”.

Con “Fake Pope”, o bien “Las falsas noticias sobre el Papa Francisco”, Scavo completa la trilogía sobre el Papa argentino que comenzó apenas se produjo la elección. Rumores en La lista de Bergoglio, calumnias en Los enemigos de Francisco y mentiras en Fake Pope.

¿Cuál es el propósito de presentarnos en una sola dosis este goteo de fake?

No se trata solo, en nuestro caso, de intentar restablecer la verdad. Sino más bien de mostrar, a través de una selección de noticias falsas, la cantidad y calidad de los ataques contra Francisco desde el momento mismo en que fue elegido. Acusaciones que en la mayoría de los casos no son en modo alguno desinteresadas.

¿Cómo nació la idea de “Fake Pope”?

Hace unos años, trabajando en el libro de investigación “Los enemigos de Francisco”, empecé a catalogar una enorme cantidad de fake news sobre el Papa Francisco. Las noticias falsas sobre él en realidad se remontan a su juventud. Sobre todo a la época de la dictadura militar en Argentina. Pero desde que Bergoglio fue elegido papa continuamente lo atacan con calumnias y tergiversaciones.

Como autor del libro has recopilado fake durante años, ¿cuáles te parecen la tres más divertidas?

No hay duda de que algunas “fake foto” te hacen soltar la carcajada, como esa fotografía que publicó Tierras de América sobre el Bergoglio “peronista” desde su infancia, o la aplicación de códigos matemáticos para deducir el número de Satanás del nombre de Bergoglio. Muchos recogieron y difundieron en las redes sociales estas mentiras mediáticas. Algunos llegaron a afirmar que eso demuestra que el verdadero Papa sigue siendo Benedicto XVI. Bueno, analizando el nombre de Ratzinger con el mismo modelo matemático se obtiene precisamente la cifra 666. En fin, es algo entre ridículo y patético, si no fuera porque miles de usuarios comparten esos absurdos. Pero las fake news se alimentan precisamente de la irracionalidad, y al mismo tiempo la alimentan hablando a la panza de las opiniones públicas; por lo tanto, son funcionales a un sistema que se funda en los miedos recíprocos, como el sistema en que vivimos.

¿Y cuáles son las más insidiosas?

Van desde la acusación de haber manipulado el cónclave con directivas externas hasta aquella según la cual el proceso de elección fue irregular, el falso tumor en el cerebro o la pertenencia a la masonería. Una verdadera máquina de tirar barro que trabaja incansablemente.

En el libro hay un capítulo, el primero, titulado “El pasado desaparecido”, de fake made in América Latina. Cuéntanos algo sobre las que has elegido…

Las periódicas apariciones de fake referidas a la época de la dictadura son las más duras para morir. Muchas veces esas informaciones están armadas como un cocktail donde se mezclan noticias verosímiles con otras falsas y otras imposibles de verificar. Pienso, por ejemplo, en la polémica instrumental que provocaron quienes afirmaban que Bergoglio había escondido los libros de Esther Balestrino de Careaga pero después los destruyó. Una polémica tonta porque, dadas las circunstancias, si realmente hubiera quemado los libros en aquel momento nadie hubiera tenido nada que imputar al futuro Papa. El año pasado descubrimos, sin embargo, que el padre Jorge había ocultado la biblioteca de Esther y la devolvió completa a sus hijas. Y hay una foto de Bergoglio de niño, en brazos del matrimonio Perón. Obviamente, también es falsa.

Después de haber hecho esta recopilación de fake, ¿cómo clasificas el universo de sus inventores?

Es difícil establecer categorías. Están los “burlones”, que divulgan informaciones falsas tal vez para obtener más visibilidad, pero después están los profesionales de la calumnia, detrás de los cuales, como hemos documentado, se ocultan grupos de intereses político-económico-financiero- militares, que trabajan para debilitar el Pontífice que denuncia las contradicciones de nuestro tiempo.

Si el Papa las leyera – ¿las habrá leído? – sonreiría, se enojaría, se preocuparía… ¿cómo crees que reaccionaría?

Creo que el Papa conoce algunas de las fake que circulan. Excluyo que esas noticias puedan condicionar de alguna manera lo que hace. Pero sin duda para un Papa no siempre debe ser fácil convivir con la maledicencia.

¿Hay alguna manera de defenderse de estas habladurías indecentes? Quiero decir, ¿la Iglesia como institución, o como Vaticano, puede hacer algo?

Las fake news vuelven a poner en el centro el tema de la verdad, tan importante para el cristianismo tradicional. Pero en este caso la respuesta correcta no es ofrecer nuevas seguridades intangibles, dogmáticas, rígidas, a prueba de mentiras, sino más bien educar en una búsqueda continua y en la verificación. La Iglesia debe promover el mensaje cristiano, y el mejor antídoto contra las noticias falsas es la sinceridad y el testimonio cristiano. Las calumnias van a continuar, sobre todo porque hoy la radicalidad del Evangelio choca con sistemas de poder globales. Pero la Iglesia sí puede promover, proteger e incentivar al periodismo libre e independiente de intereses y sobre todo alentar a los fieles para que hagan un discernimiento cuando eligen las fuentes de información.

Desde la última fake que incluyes al final del libro hasta hoy, imagino que ya tienes material para otra obra…

El Caso Viganò, sobre la carta de Ratzinger que se divulgó “en cuotas”, en efecto, plantea preguntas y observaciones que habría que estudiar, sobre todo porque la narración mediática en su conjunto de ese entuerto comunicacional hizo perder de vista las palabras de Ratzinger sobre el “tonto prejuicio” de los que quieren contraponer los dos papas. Y entre ellos hay muchos inspiradores de noticias falsas.

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