El arzobispo Víctor Fernández inició su ministerio pastoral en La Plata

El arzobispo Víctor Fernández inició su ministerio pastoral en La Plata

 En una catedral platense colmada, monseñor Víctor Manuel Fernández inició su ministerio pastoral en la arquidiócesis de La Plata. “Quiero vivir aquí, quiero ser de aquí, quiero hundir mi camino en este lugar y dejar mi vida entre ustedes”, aseguró en la homilía, y planteó: “La arquidiócesis debe ser un poliedro, como dice (el papa) Francisco”.

En una catedral platense colmada de fieles, laicos, religiosos y religiosas, ciudadanos y personas del clero, monseñor Víctor Manuel Fernández inició su ministerio pastoral en la arquidiócesis de La Plata tras la firma del juramento de fidelidad hacia el Santo Padre, que realizó por la mañana. 

El nuevo arzobispo platense agradeció las constantes muestras de afecto que recibió por parte de la comunidad que arribó a la capital bonaerense desde diferentes puntos del país. Acompañado por los obispos auxiliares, monseñor Alberto Bochatey OSA y monseñor Nicolás Baisi, en conjunto con sacerdotes y prelados de otras diócesis, monseñor Fernández llegó a Plaza Moreno, donde luego de ser recibido por la comitiva compuesta por autoridades, ingresó al templo. 

Su ingreso a la catedral se produjo en un clima de aplausos interminables y constantes gestos fraternos, quien de forma continua los retribuía y se detenía para saludar a los presentes. 

Monseñor Fernández realizó la reverencia en el altar y aguardó hasta que el canónigo Fernando García Enríquez leyera el decreto apostólico de su designación firmada por el papa Francisco. 

Iniciada la celebración eucarística y luego de exhibir la mitra y el báculo como principales ornamentos que marcan autoridad episcopal, monseñor Fernández leyó su primera homilía. 

El prelado recordó la frase “cuando digan sí, que sea sí” del Evangelio, para reafirmar: “Ese sí, es también una nueva alianza en mi vida, una alianza con el pueblo de Dios en esta arquidiócesis de La Plata”. 

Sobre su llegada a la ciudad de La Plata, el ex rector de la UCA manifestó su deseo de permanecer por un largo período en la región, de mimetizarse entre los habitantes y fieles de la comunidad. 

“Quiero vivir aquí, quiero ser de aquí, quiero hundir mi camino en este lugar y dejar mi vida entre ustedes.”, reconoció, y enfatizó su aspiración de “estar mucho tiempo aquí”. 

El arzobispo le pidió a la comunidad que lo reciba “con mis límites, como el pastor que el Señor quiere darle a esta diócesis para acompañarla y conducirla”. 

Monseñor Fernández hizo alusión al contexto político del país tras la media sanción del proyecto de aborto legal. 

“Es inevitable mencionarlo. Se habla de salud pública. Pero en la Argentina hay alrededor de 240 muertes maternas por año. De esas, más del 80% no son por aborto. Porque más de 200 mujeres mueren porque llevan su embarazo desnutridas o enfermas”, puntualizó. 

Asimismo, el prelado dejó en claro que ante esa situación, “tampoco se definió un sistema de acompañamiento para embarazos no deseados, de asistencia a las mujeres pobres, de facilidades para la adopción y de tantas otras posibilidades que podrían ayudar a resolver muchas situaciones sin la muerte de los pequeños”. 

“Más allá de todo, a los creyentes nos mueve la esperanza, y no tenemos que cansarnos de correr hacia adelante, sembrando el Evangelio lleno de bien y de belleza”, aseveró. 

El arzobispo platense le imploró a los jóvenes “que no se dejen vender sueños falsos”, a la vez que anheló que ellos “busquen el sentido de la vida, la fraternidad, la justicia, una vida digna para los pobres, y tantos valores por los que sí vale la pena gastar las energías y dar la vida”. 

También resaltó la importancia de “esta arquidiócesis, donde ahora me inserto plenamente, ya tiene 111 años y yo no puedo ignorarlo” y afirmó que la arquidiócesis platense “está llamada a ser ese árbol que despliega sus ramas llenas de vida y que acoge a todos, que da cobijo y consuelo”. 

Monseñor Fernández delineó luego los estandartes de su ministerio pastoral, en la búsqueda de “más fe, más vida en las comunidades, más amor fraterno, más y más de presencia de Dios, más mística, más contemplación, más caminos de paz, más fervor misionero, más alegría de seguir a Cristo”, y con esto, bregó por “menos pobreza, menos injusticia, menos sufrimiento en las familias pobres, menos gente viviendo indignamente”. 

Además, el prelado enunció que otra de sus intenciones será “recoger todo lo bueno que se ha sembrado en este lugar durante tantos años, con progreso, trabajo y cultura que nos hagan sentir agradecidos a Dios y felices con nuestros logros, e ir aún “por más”. 

“La arquidiócesis debe ser un poliedro, como dice Francisco”, recordó el prelado oriundo de la ciudad de Córdoba, dejando en claro que recibirá a quienes también aún no profesando la fe católica, busquen el bien para con la humanidad. 

En otro momento de la homilía, monseñor Fernández reconoció al ahora prelado emérito y antecesor, monseñor Héctor Aguer, por su “capacidad intelectual y su cultura”, resaltando también que a través de “su palabra clara y directa”, permitieron que resonaran con gran fortaleza “sus reclamos sobre la ética pública o sobre la defensa de la vida”. 

Asimismo, destacó la figura de Jesucristo, al que consideró “el ser humano más coherente, más íntegro, más admirable y bello que pudo haber pisado esta tierra. Un hombre que lo dio todo, que se identificó con los pobres, con los últimos, con los descartados, y que espera que también lo hagamos nosotros, sus discípulos”. 

“Pero al mismo tiempo es más que humano, es el Hijo de Dios vivo que me rescata y me libera del vacío y del sin sentido. Es mi amigo que me sostiene con su gracia. Es fuente de paz, de alegría y de esperanza”, agregó. 

Monseñor Fernández también dio gracias a Dios por poder contar con “dos excelentes auxiliares, llenos de capacidades, generosos, entregados, conocedores de la diócesis, como lo son monseñor Alberto Bochatey y monseñor Nicolás Baisi”. 

Estuvieron presentes en el inicio del ministerio pastoral de monseñor Fernández, alrededor de 30 obispos y 150 sacerdotes, como también autoridades de los diferentes municipios que abarca la arquidiócesis de La Plata, como Berisso, Ensenada, Magdalena, Verónica y Punta Indio. 

Se hallaba también la gobernadora de la Provincia de Buenos, María Eugenia Vidal; el vicegobernador, Daniel Salvador, el intendente de La Plata, Julio Garro, y los jefes comunales de Berisso, Jorge Nedela, Punta Indio, Hernán Y. Zurieta y Magdalena, Gonzalo Martín Peluso, entre otros funcionarios provinciales. En representación del gobierno nacional asistió el secretario de culto, embajador Santiago de Estrada. 

Durante la celebración eucarística, se recordó que monseñor Fernández recibirá del nuncio apostólico el palio arzobispal, otro de los ornamentos que marcarán su autoridad y jurisdicción como arzobispo, el 14 de julio próximo.+ 

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