Se abre con espíritu de colaboración el Consistorio Extraordinario

Se abre con espíritu de colaboración el Consistorio Extraordinario

Ayer a la mañana, a las 9, en el Aula del Sínodo del Vaticano, se ha abierto el Consistorio Extraordinario del Colegio cardenalicio con el Santo Padre. Los trabajos, en los que también toman parte los veinte que serán creados cardenales en el Consistorio Ordinario Público el próximo sábado, se articulam en dos días, ayer y hoy con sesiones de las 9 a las 17.

Después del rezo de la Hora Tercia y el saludo del cardenal decano, Angelo Sodano, el Papa Francisco ha dirigido un breve saludo a los participantes. ''Bienvenidos a esta comunión que se expresa en la colegialidad'', ha dicho, dando después las gracias al cardenal decano, a la Comisión de los nueve cardenales a su coordinador, el cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga y al secretario, el obispo Marcello Semeraro que presentaba la síntesis del trabajo desarrollado en estos meses para elaborar la nueva Constitución Apostólica sobre la reforma de la Curia. ''Una síntesis realizada con numerosas sugerencias, también por parte de los jefes y responsables de los dicasterios, además de varios expertos en esa materia'', ha subrayado el Santo Padre.

''La meta que queremos alcanzar es siempre la de favorecer una armonía más grande en la tarea de los diversos dicasterios y departamentos, con el fin de lograr una colaboración más eficaz con esa transparencia absoluta que edifica la sinodalidad y la colegialidad auténticas'', prosiguió Francisco recordando que ''la reforma no es un fin en sí misma, sino un medio para dar un fuerte testimonio cristiano; para favorecer una evangelización más eficaz, para promover un espíritu ecuménico más fecundo y para alentar un diálogo más constructivo con todos''.

''La reforma, muy deseada por la mayoría de los cardenales en el ámbito de las congregaciones generales que precedieron el cónclave, tendrá que perfeccionar todavía más la identidad misma de la Curia Romana, es decir la de coadyuvar al Sucesor de Pedro en el ejercicio de su supremo oficio pastoral por el bien y el servicio de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares. Ejercicio con el que se refuerzan la unidad de fe y la comunión del pueblo de Dios y si promueven la misión propia de la Iglesia en el mundo'', señaló el Pontífice.

''Ciertamente alcanzar esa meta no es fáci -concluyó- requiere tiempo, determinación y sobre todo, la colaboración de todos. Pero para conseguirlo tenemos que confíar en primer lugar en el Espíritu Santo que es la guía verdadera de la Iglesia, implorando en la oración el don del discernimiento auténtico. Con este espíritu de colaboración comienza nuestro encuentro, que será fecundo gracias a la aportación que cada uno de nosotros expresará con parresía, fidelidad al Magisterio y conciencia de que todo ello concurre a la ley suprema, es decir a la ''salus animarum''. Gracias''.

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