Un vaticanista afirma que hay prelados que esperan que Francisco renuncie

Un vaticanista afirma que hay prelados que esperan que Francisco renuncie

Marco Politi asegura que "muchos esperan mirando el reloj que se termine el pontificado". Reconoce que el Papa está "preocupado" por las internas y espera que el cambio por el que ha hecho tantos sacrificios personales no sea como "una estrella fugaz"

La voluntad reformista de Francisco suscita serios conflictos entre los jerarcas del Vaticano, algunos de los cuales esperan "mirando el reloj" a que termine el pontificado, según el vaticanista Marco Politi, autor del libro "Francisco entre los lobos".

      

Pregunta: Se habla de protestas internas, de intrigas contra el papa argentino por su estilo, que no gusta a algunos. Hay quienes esperan que renuncie, algo que él mismo no ha excluido, según ha dicho.

Respuesta: "Las intrigas han disminuido notablemente. Más que intrigas yo hablaría de conflictos, como ocurrió durante el Concilio Vaticano II (1962/65) por asuntos serios, con los conservadores que obraban de buena fe. La división hoy en día es un hecho y se constató en las votaciones durante el sínodo de la familia (octubre del 2014)".

      

P: Lo nuevo es que esos desacuerdos son ahora públicos.

R: "El papa está preocupado. Antes de Navidad confesó a un amigo latinoamericano que 'lo único que pido al Señor es que el cambio por el que he hecho tantos sacrificios personales no sea como una estrella fugaz'. Hay un elemento que muchos no tienen en cuenta: este papa y el pontificado tienen término. Eso significa que las fuerzas de oposición esperan mirando el reloj a que termine el pontificado y se digan: en unos cuatro a cinco años todo se acaba. La idea de dejar pasar el tiempo refuerza a la oposición. Algo que no ocurría con los otros papas, porque no renunciaban".

      

P: ¨Cúal es la prioridad de Francisco? Todo parece andar muy lento, ¨Hay mucha resistencia en la Curia?

R: "Su idea es que la Humanidad vive un drama existencial y que la Iglesia debe estar cerca a la gente, hablar con una sociedad pluralista".

"Francisco es una persona muy exigente, pero cree en la fuerza de la persuasión, de la conversión. No es un papa que remplaza en masa a los obispos para nombrar a sus amigos. Lo critican inclusive sus amigos por la lentitud con la que cambia a los responsables de la Curia. En eso es parecido a Benedicto XVI, que prefería persuadir. La novedad es que ha dejado una gran libertad para discutir".

"Creo que sobre la reforma de la Curia cometió el error de calcular al menos unos tres años. Quiere que los cardenales de todo el mundo contribuyan en la reforma. Otros papas hubieran creado una comisión que trabajaba en silencio y en tres o cuatro meses producían un texto".

"La lentitud aumenta la incertidumbre, desorienta, irrita y molesta".

      

P: Divorciados que se vuelven a casar, homosexuales, etc.. El sínodo de octubre abordará temas candentes. ¨Qué tipo de reforma sobre la familia se espera?

R: "Francisco insiste en impulsar una Iglesia que no condene para siempre. Muchos de sus sostenedores son pesimistas y no creen que pasen los cambios, creen que la mayoría de dos tercios no apoya esa reforma".

"Para mí es evidente que Francisco está a favor de otorgar la comunión a los divorciados que se vuelven a casar y a reconocer la solidaridad que existe entre una pareja homosexual. No es una casualidad que haya recibido en el Vaticano a un transexual. Quiso mostrar que la Iglesia es capaz de acoger a las personas tal como son. Es que hay una generación de jóvenes sacerdotes, la de los últimos treinta años, muy apegada a los dogmas".

"Cuando el papa pide cambios sobre la moral sexual de la Iglesia, la oposición calla. Cuando pide una vida sobria, los obispo no han abandonado en masa sus viejos palacios".

Convencer a los jerarcas de la Curia y a las congregaciones de llevar una vida sencilla y sobria tras décadas de oropeles ha generado una guerra interna de "todos contra todos", en particular por el manejo de las finanzas vaticanas, según la revista italiana L'Espresso, que publicó esta semana un número especial.

Las filtraciones recientes a la prensa sobre los supuestos gastos elevados del cardenal George Pell, poderoso secretario para la Economía del Vaticano, demuestran que muchos están dispuestos a volver a los métodos del pasado para atacar a los enemigos, mientras que también han surgido nuevas rivalidades.

Francisco, consciente de que tiene poco tiempo, cuenta con el apoyo de una parte de los prelados que no temen ayudarle, mientras otros esperan con prudencia.

"Este es un pontificado que se fijó un término. Eso implica que las fuerzas que se oponen se miren el reloj y se digan: esperemos unos cuatro o cinco años y todo esto se va a acabar", explicó Politi.

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