Un “vademécum” por entregas para explicar el diálogo entre China y el Vaticano

Un “vademécum” por entregas para explicar el diálogo entre China y el Vaticano

Los criterios y las razones que guían a la Santa Sede en sus negociaciones con el gobierno chino serán expuestos en una seria, que comienza hoy, de artículos en Vatican News

El diálogo con el gobierno chino no es promovido por la Santa Sede con la pretensión de resolver en un segundo todos los problemas, como si existiera «una varita mágica». La Santa Sede sigue con China la vía sugerida por «un acercamiento pastoral que busca emprender una forma de cooperación que pueda ser beneficiosa para todos», para «tratar de resolver, en modo constructivo y no conflictivo» algunos de los problemas que afligen la vida de la Iglesia local, empezando por el «delicado e importante tema del nombramiento de los Obispos». Lo explica un breve pero elocuente artículo que publicó hoy Vatican News, el portal de la comunicación vaticana. 

  

Se trata, según indica el sitio vaticano, del primero de una serie de artículos dedicados al diálogo entre China y la Santa Sede. Mediante este instrumento se podrán exponer los criterios que guían a la Santa Sede en sus relaciones con la República Popular China. También se ofrecerán datos y consideraciones para preparar el terreno a eventuales pasos en el diálogo sino-vaticano, mediante información cualificada y no manipulada sobre el polémico y complejo “dossier” de las relaciones entre la Iglesia católica y los aparatos políticos de la China popular. 

  

El primer artículo, firmado por Sergio Centofanti y el jesuita Bernd Hagenkord, reconoce que hay «signos» que indican que se está llegando a un momento «importante» en relación con el “dossier” China-Vaticano. Pero también se insiste, como ya había hecho el pasado 29 de marzo el director de la Sala de Prensa vaticana, Greg Burke, que «no parece inminente ningún acuerdo entre China y la Santa Sede». 

  

Desde las primeras líneas, el artículo publicado por Vatican News cita la entrevista que concedió el pasado 3 de febrero el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin a Vatican Insider, en la que insistió en que desde finales de los años ochenta, cuando comenzaron los primeros contactos con los dirigentes chinos, «la Santa Sede ha siempre mantenido un enfoque pastoral, tratando de superar las contraposiciones y mostrándose dispuesta a un diálogo respetuoso y constructivo con las autoridades civiles». 

  

También se recuerda, citando la entrevista con Parolin, la Carta del Papa Benedicto XVI a los católicos chinos de 2007, que guía las decisiones vaticanas también en el frente de las relaciones con el gobierno chino, y en la que se afirma que «no puede buscarse la solución de los problemas existentes a través de un conflicto permanente con las Autoridades civiles legítimas». 

  

En la parte central de este primer artículo sobre la “cuestión china” publicado por Vatican News, se comienzan a ofrecer datos y reflexiones para comprender históricamente la condición que ha vivido la comunidad católica china en las últimas décadas, y sobre el estado actual de las relaciones sino-vaticanas. Se recuerda que después de la instauración del nuevo régimen político comunista en China «inició una fase histórica particularmente difícil, fuente de agudos sufrimientos para muchos pastores y fieles». Pero también se afirma que, a partir de los años ochenta del siglo pasado, la situación de los católicos chinos ha vivido un cambio que no puede negarse. 

  

El texto publicado por el portal de la Santa Sede reconoce que «la ideología aún existe y últimamente hay señales de un cierto endurecimiento, sobre todo en los aparatos encargados de la seguridad y de la reglamentación de la vida socio-cultural», debido, tal vez, a la necesidad de «poner un poco de orden» en un crecimiento económico impetuoso que «ha llevado a una cierta confusión, con fenómenos de desarraigo social entre los trabajadores, tasas elevados de corrupción en las clases pudientes, debilitamiento de los valores tradicionales, en especial en las nuevas generaciones». 

  

  

El artículo también afirma que «la rigidez ideológica no pueda ser una respuesta adecuada a cambios tan profundos que tocan también la esfera religiosa de la vida». Al mismo tiempo, se repite que en la actualidad la Santa Sede «está disponible, en un clima de diálogo respetuoso, a aportar la contribución que le compete en la promoción del bien de la Iglesia y de la sociedad». Se recuerda que los fieles católicos de todo el mundo no pueden no sentirse involucrados en la vida de sus hermanos chinos. Por lo que todos están invitados a considerar las negociaciones entre la Santa Sede y el gobierno de Pekín a la luz de la vocación misionera a la que también están llamados los bautizados chinos, puesto que «el mensaje de Jesús no puede ser ajeno al horizonte humano y espiritual de un País tan grande». 

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