El Papa León XIV pidió respetar la dignidad humana en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, y reiteró su rechazo a la pena de muerte, la tortura y cualquier castigo degradante frente a una lacra que, advirtió, “pone en peligro el futuro de la sociedad”.
Por Almudena Martínez-Bordiú.
En una audiencia este 15 de mayo con los participantes en la segunda Conferencia Internacional sobre la lucha contra las Drogas y la Criminalidad Organizada en la región de la OSCE —dedicada a la “grave y urgente” lucha contra el flagelo de las drogas ilegales—, el Papa León XIV mostró su preocupación por este fenómeno.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) trabaja por la seguridad, la cooperación política, la prevención de conflictos y la defensa de los derechos humanos en Europa, Asia Central y América del Norte.
Señaló con firmeza que la Santa Sede defiende que el Estado derecho, la prevención del delito y la justicia penal “deben avanzar juntos en unidad”, y remarcó que “ninguna sociedad verdaderamente justa puede perdurar a menos que la ley —y no la voluntad arbitraria de los individuos— permanezca soberana”, dijo al citar la Doctrina Social de la Iglesia.
La prevención como respeto a la dignidad humana
En esta línea, subrayó que nadie, independientemente de su poder o estatus, “puede jamás reclamar el derecho de violar la dignidad y los derechos de los demás o de sus comunidades”.
Por lo tanto, insistió en que la prevención y la respuesta frente a las actividades criminales “están estrechamente interrelacionadas con el respeto y la protección de los derechos humanos universales”.
El Pontífice apeló a la responsabilidad de la sociedad en su conjunto y reiteró que los esfuerzos no deben recaer solamente en las autoridades. Por ello, insistió en que la Santa Sede apoya toda iniciativa que busque prevenir el tráfico de drogas.
Recalcó también que el castigo no puede ser la única respuesta de la justicia, sino que deben adoptarse medidas orientadas a la perseverancia y la misericordia, que promuevan la reeducación y la plena integración de los delincuentes.
En este contexto, defendió que el respeto por la dignidad de toda persona “excluye el uso de la pena de muerte, la tortura y toda forma de castigo cruel o degradante”.
La educación debe comenzar en la familia
Asimismo, instó a desarrollar programas integrales que consideren a la persona humana en su totalidad —con atención médica y psicológica— para que quienes están “esclavizados por la adicción” puedan “redescubrir y vivir nuevamente la plenitud de la dignidad que Dios les ha otorgado”.
Subrayó que la educación “es la clave de la prevención”, especialmente en la actualidad, ante la desinformación que hay en internet, donde se suelen trivializar estos riesgos. Por ello, el Papa León XIV indicó que la educación debe comenzar en la familia y fortalecerse en la escuela.
En esta línea, insistió en que “prevenir y combatir la criminalidad organizada es esencial para construir sociedades seguras, justas y estables” y también recordó a los miembros de las fuerzas del orden que han sacrificado sus vidas “o sufrido heridas en el valiente cumplimiento de sus deberes”.
Al término de su discurso, instó a los participantes en la conferencia “a promover políticas que verdaderamente sirvan al bien común y a la dignidad inalienable de todo ser humano”.

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