Rahma, musulmana de 26 años asesinada en Alemania: se conoció el veredicto

Rahma, musulmana de 26 años asesinada en Alemania: se conoció el veredicto

La investigación ha permitido a los investigadores reconstruir la cronología de la tragedia: el pasado julio, en Hemmingen, el acusado irrumpió en el apartamento de la mujer de 26 años y la apuñaló con un cuchillo de caza.

Con la cabeza gacha, Alexandre K., de 31 años, recibió el veredicto del tribunal alemán: cadena perpetua. El tribunal de Hannover condenó a cadena perpetua al hombre que asesinó Rahma Ayat, ciudadana argelina residente en Alemania.

Mientras los sollozos de la familia de la víctima resonaban en la sala, el juez presidente enfatizó la terrible insensatez del crimen. Para el tribunal de Hannover, el acto cometido por el hombre de 31 años sigue siendo, en palabras del magistrado, "totalmente incomprensible".

La investigación ha permitido a los investigadores reconstruir la cronología de la tragedia: el pasado julio, en Hemmingen, el acusado irrumpió en el apartamento de la mujer de 26 años y la apuñaló con un cuchillo de caza. 

La violencia del ataque dejó a Rahma sin posibilidad de supervivencia; falleció a causa de múltiples puñaladas, una de las cuales le atravesó el pecho, antes de que llegaran los servicios de emergencia.

Rahma Ayat, de origen argelino, era la subarrendataria de Alexandre K. Los altercados con él eran frecuentes: en el verano de 2024, el hombre, de unos treinta años, incluso pegó una nota en la puerta de otra vecina: "¿Deja de fumar o te mueres?". Según la jueza a cargo del caso, el hombre en cuestión tenía una "sensibilidad extrema a los ruidos y olores". Describió al condenado como una "persona difícil".

Los hechos ocurrieron en la primavera de 2025. Lo que comenzó como una simple disputa vecinal rápidamente pasó de una obsesión a un delito. En ese momento, el hombre hablaba tranquilamente del ruido con su vecino de 26 años. Pero tras este intercambio, su vida dio un giro dramático: perdió su trabajo y se encontró completamente aislado en su ático. Según la jueza, el hombre se recluyó en su soledad y desarrolló una personalidad cada vez más egocéntrica.

Ese día, el sospechoso estaba desesperado. Agotado por la falta de sueño, creyó oler humo. Fue la chispa que provocó la explosión: «Se puso furioso, ya estaba harto», declaró el magistrado. Entonces agarró su cuchillo de caza con un solo pensamiento: matar.

Si bien inicialmente pretendía atacar a otra vecina, en su lugar atacó a Rahma. La apuñaló violentamente en el pecho, alcanzando órganos vitales como el corazón y el hígado. La joven gritó de dolor e intentó escapar por las escaleras, pero se desplomó unos metros más abajo. Para la justicia, el desenlace fue trágico: ante este brutal ataque, no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir.

La jueza fue muy claro: el hombre estaba plenamente consciente de sus actos. Aunque sufriera depresión, esto no explicaba sus actos. Para el tribunal, no se trató de un ataque repentino de locura ni de un crimen pasional. Aunque el acusado declaró haber "perdido el control", el tribunal siguió la recomendación del fiscal y le impuso la pena máxima permitida por la legislación alemana.

El tribunal también intentó poner fin a los rumores sobre la religión de la víctima. Si bien muchos creían que Rahma había sido atacada por llevar pañuelo en la cabeza, la investigación no encontró pruebas de racismo.

Además, para apoyar a sus padres y a su hermana en su duelo, se les concedió una indemnización de 55.000 euros. El juez reconoció, sin embargo, que esta cantidad nunca sanará sus heridas, al tiempo que elogió la gran dignidad de la familia durante todo el juicio.

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