El partido latinoarmericano del Papa

El partido latinoarmericano del Papa

Comenzó con Michelle Bachelet el fin de semana de Francisco. Sin intérpretes y esperando al venezolano Maduro

 

por Nello Scavo

Mientras en Chile debe hacer frente a las polémicas por la propuesta de legalización del aborto, la presidente Michelle Bachelet voló al Vaticano para la esperada entrevista con el Papa Francisco. Más allá de las crónicas de circunstancia, fue un diálogo cordial y recíprocamente franco. Si el pontífice argentino se dispuso escuchar al jefe de Estado chileno, el Secretario de Estado Pietro Parolin debió afrontar los detalles de los puntos clave y las coyunturas. Dentro de un año, y ayer se hizo pública la confirmación, Francisco verificará personalmente cuál es la situación real en el curso del viaje que hará a Argentina, Uruguay y Chile, en una fecha que todavía no se ha establecido.

Para usar una metáfora del fútbol, el encuentro bilateral terminó con tiempo suplementario, en el frente a frente de Bachelet y Parolin. “Se tocaron temas de interés común –afirma la sala de prensa vaticana- como la salvaguardia de la vida humana, la educación y la paz social. En ese contexto quedó confirmado el rol y el aporte positivo de las instituciones católicas en la sociedad chilena, especialmente en la promoción humana, en la educación  y en la asistencia a los más necesitados”. Una manera de decir que antes de pensar en el aborto hay que afrontar las causas que muchas veces llevan a tomar una decisión tan dramática. Y si se trabaja en esta dirección, la Iglesia chilena no dejará de seguir haciendo su aporte.

A la entevista con Parolin también asistió monseñor Paul Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados, o ministro de Relaciones Exteriores de la Santa Sede. Con los tonos propios de la diplomacia, la Iglesia ha reivindicado su rol, ofreciendo una vez más la oportunidad de una colaboración de amplio espectro. En primer lugar, en el escenario político: “No faltó un panorama de la situación de América Latina, con especial referencia a algunos desafíos que interesan al continente”, informan en el Vaticano.

No es un misterio que la Santa Sede ha logrado construir un espacio, muchas veces determinante, en las más complicadas cuestiones internacionales. La obra maestra diplomática con el eje La Habana-Washington no se trató de un episodio ocasional, sino una clara señal del concepto de tiene Francisco de las relaciones internacionales y de qué manera se propone desmontar las relaciones de fuerza. Con prudencia, lo confirmó la misma Bachelet durante su encuentro con la prensa. La presidente describió el encuentro como “maravilloso” y explicó que se tocaron temas que interesan a todo el subcontinente: “pobreza, familia y desigualdades sociales”. Son las palabras clave que Francisco usará el domingo 5 de junio con el discutido presidente venezolano Maduro y con Cristina Kirchner, la presidente argentina cuyas posiciones se suavizaron notablemente después de la elección de Bergoglio.

El partido que está jugando Francisco por “su” continente es algo más que una cuestión que solo atañe a a Sudamérica. Dentro diez días conoceremos el texto de la nueva ( y explosiva, a juzgar por los anticipos) encíclica sobre la creación, y hace solo una semana el pontífice se entrevistó con el ex presidente uruguayo “Pepe” Mujica, encontrando en él un válido aliado en el plano de las relaciones continentales, capaz de persuadir hasta los más desconfiados. Empezando por Maduro, que el domingo intentará resolver cuál es la mejor forma de relanzar su maltrecho liderazgo, tal vez haciendo alguna concesión a la oposición y a la Iglesia. Otro partido que se prolongará hasta el tiempo suplementario. Para el delfín de Chávez no será un paseo agradable, el Papa le dirá lo que debe decirle sin necesidad de intérpretes y después le tocará el turno a Parolin, quien como nuncio en Caracas trataba directamente con Chávez, cuando Maduro solo era una sombra.

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