EL TITULAR DE LA COMISIÓN DE PASTORAL SOCIAL, MONSEÑOR JORGE LOZANO, EXPRESÓ QUE EL TEMA DEL NARCOTRÁFICO "ES PREOCUPANTE Y AMERITA ESTE TIPO DE PUESTA EN MARCHA", AL REFERIRSE AL PLAN QUE PRESENTÓ EL MARTES DEL PRESIDENTE MAURICIO MACRI.
La Iglesia recibió con satisfacción la presentación del plan nacional "Argentina sin Narcotráfico", al considerar que es un “signo alentador”, aunque advirtió que “la situación es de tal gravedad que será difícil encontrar resultados instantáneos” y pidió que, además de la persecución del delito, se ponga énfasis en la "prevención y promoción de trabajo" para los jóvenes.
Así lo afirmó en diálogo con Télam el titular de la comisión de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, cuya contribución desde la Comisión nacional de drogadependencia de la Iglesia fue destacada por el presidente Mauricio Macri ayer en el discurso con que presentó el plan “Argentina sin Narcotráfico” en Tecnópolis.
Al acto de ayer fue invitado a participar el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, quien por cuestiones de agenda no pudo concurrir.
“El tema es preocupante y amerita este tipo de puesta en marcha", señaló Lozano y continuó: "El hecho de que el Presidente con su gabinete, los gobernadores, miembros del Poder Judicial y organizaciones sociales hagan un gesto público representa un signo alentador en cuanto a poner en marcha un trabajo serio, aunque de por sí no es la solución del problema”, afirmó Lozano en declaraciones a Télam.
El plan -que incluye numerosas medidas de seguridad, la articulación de fuerzas especiales, invertir en tecnología y profundizar la contención social- fue presentado ayer en el marco de un acto del que participaron el titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, referentes de la oposición y diez gobernadores de distintas fuerzas políticas.
“Es muy positivo que se reconozca el problema, que se pondere la gravedad que tiene y que se busquen políticas públicas que intenten dar una respuesta”, dijo Lozano, quien destacó además que desde la Iglesia siempre “se busca acompañar” el rol del Estado en la problemática.
El obispo de Gualeguaychú -nombrado este miércoles por el papa Francisco arzobispo coadjuntor de San Juan- remarcó las palabras del propio Macri en la presentación, cuando señaló que este nuevo compromiso “no va a quedar en una foto”, aunque advirtió que “la situación es de tal gravedad que será difícil encontrar resultados instantáneos”.
Lozano pidió además que, más allá de las medidas que se adopten en "la persecución del delito, sean importantes, también, las tareas de prevención y promoción de trabajo para los jóvenes, el acceso a actividades recreativas y culturales” de la población más afectada por la problemática.
El martes Macri recordó en su discurso, en Tecnópolis, que "esto empezó hace tres años cuando fuimos a firmar con monseñor Lozano un compromiso de varios de los que estábamos en la carrera política".
De esta manera, el Presidente hizo referencia al documento “Lineamientos básicos para la implementación de políticas públicas sobre el consumo de drogas y contra el narcotráfico”, que los titulares de los partidos políticos con representación nacional firmaron en diciembre de 2013 en la sede del Episcopado, y que fue ratificado por dirigentes políticos en junio de 2015 en el marco de la Semana Social de Mar del Plata.
Ese documento reconoce y busca “consensuar caminos que permitan desarrollar medidas concretas para enfrentar esta verdadera emergencia social”.
En el discurso, Macri también contó que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se reunió con Mariano Oberlín, un sacerdote cordobés que "como tantos argentinos lucha contra este flagelo todos los días" en los barrios.
Oberlín está destinado desde hace 6 años en la parroquia Crucifixión del Señor en la seccional Quinta de la ciudad de Córdoba, en el límite entre los barrios Müller y Maldonado, una 'zona roja' con presencia de kioscos que venden drogas, cocinas y bandas que se disputan el negocio.






Comentá la nota