El Papa León XIV aceptó este 19 de marzo la renuncia por edad de Mons. Martín Pérez Scremini, al cargo de Obispo de Florida (Uruguay) y nombró como su sucesor al sacerdote salesiano Alfonso Bauer.
Por Julieta Villar.
Nacido en Montevideo, Mons. Alfonso Bauer recibió su ordenación sacerdotal en 1996 en la congregación salesiana. Estudió Teología Espiritual en Roma, con especialización en formación de formadores y animación vocacional, fue inspector provincial de los salesianos en Uruguay y en estos dos últimos años ha sido el maestro de novicios de los salesianos del Cono Sur.
En la Conferencia de Religiosos del Uruguay se desempeñó primero como vicepresidente y luego como presidente; y actualmente tiene el cargo de Vicario de la vida consagrada en Montevideo.
En la diócesis de Florida, donde ahora se desempeñará como obispo, ha sido responsable pastoral y director de la institución educativa Paiva, de Sarandí del Yí.
Juntos servir a nuestros hermanos
Al conocerse la noticia de su nombramiento, Mons. Bauer compartió su cercanía con la Diócesis de Florida, comentando que su madre nació allí y su padre, ya fallecido, tuvo campo en esa región.
También recordó su paso por Sarandí del Yí, donde estuvo seis años, “recorriendo los lugares y parajes de donde venían nuestros gurises”, detalló, en referencia a los lugares de origen de los niños que asistían al instituto salesiano Paiva, un hogar estudiantil gratuito que ofrece formación rural y acompañamiento integral.
El obispo electo agradeció en primer lugar a Mons. Martín Pérez Scremini por “tantos años de entrega, de servicio a esta diócesis”, y por otra parte, aseguró: “Me integro a esta Iglesia que ya viene caminando, para que juntos, —sí, juntos escuchen muy bien— como esta Iglesia sinodal que el Papa nos invita a transitar, podamos servir a nuestros hermanos”, expresó en un videomensaje.
“Quiero hacerlo con la actitud del buen samaritano, acercándome a cada uno, especialmente a los más pobres y a aquellos que lo buscan al Señor con sincero corazón”, anticipó.
Finalmente, agradeció a los sacerdotes, diáconos, vida consagrada, laicos, hombres y mujeres, anhelando “que sigamos dando testimonio del amor de Dios en servicios concretos, con nuestra palabra, con nuestra entrega”, al tiempo que expresó su gratitud por encontrarse “en la casa de María”, la Virgen de los Treinta y Tres, cuyo santuario se encuentra en Florida.
“A ella le encomiendo mi servicio, mi ministerio, para que a todos nos siga cuidando, protegiendo, poniéndonos bajo su manto, confiándonos a su poderosa intercesión”.
El obispo concluyó su mensaje con un pedido: “Recen por mí”, y su bendición.

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