León XIV inició su tercer día de viaje apostólico a Angola visitando la residencia para personas mayores de la ciudad de Saurimo y recordó que el cuidado de las personas frágiles es un indicador muy importante de la calidad de la vida social de un país. "Les debemos gratitud, porque han afrontado grandes dificultades por el bien de la comunidad".
Asistir a las personas mayores, pero, sobre todo, escucharlas porque custodian de la sabiduría de un pueblo: fue esta la indicación del Papa León en el discurso dispensado este 20 de abril, en la residencia para personas mayores de Saurimo, capital angoleña de Lunda Sul, situada a unos 1000 km al este de la capital, a donde se trasladó muy temprano esta mañana con un vuelo desde Luanda, iniciando así su tercer día de viaje apostólico a Angola.
“¡Paz a esta casa y a todos los que habitan en ella! Les agradezco mucho su acogida, tan llena de fe”, expresó el Pontífice abriendo su saludo, precedido por las palabras de bienvenida de la Directora de la casa, ante los residentes y el personal que los asisten, reunidos en el patio de la estructura. Con atención, León XIV escuchó también el testimonio de una persona mayor, quien manifestó a nombre de todos los residentes, la “gran alegría” por la visita del Santo Padre que, dijo, “aumenta nuestra esperanza de vida”.
Conmovido por oír que llaman a este lugar “lar” (hogar), “que habla de familia”, el Obispo de Roma manifestó su esperanza de que todos “puedan vivir aquí realmente, en la medida de lo posible, en un ambiente familiar”.
Jesús habita también en esta casa
En su saludo, el Papa recordó que también a Jesús le agradaba estar en la casa de sus amigos: iba a la casa de Pedro, en Cafarnaúm, visitaba a María, Marta y Lázaro, en su casa, en Betania, donde era recibido con familiaridad. Y añadió:
Por eso, queridos hermanos, me gusta pensar que Jesús habita también aquí, en esta casa. Sí, Él vive entre ustedes cada vez que intentan amarse y ayudarse mutuamente como hermanos y hermanas. Cada vez que, tras una incomprensión o una pequeña ofensa, saben perdonarse y reconciliarse. Cada vez que, algunos de ustedes o todos juntos, rezan con sencillez y humildad.
Asistir, escuchar y agradecer a las personas mayores
El Santo Padre expresó además su agradecimiento a las autoridades angoleñas por las iniciativas en favor de los ancianos más necesitados, así como a todos los colaboradores y voluntarios. “El cuidado de las personas frágiles – afirmó – es un indicador muy importante de la calidad de la vida social de un país”. Y a continuación, indicó:
No olvidemos que a las personas mayores no sólo hay que asistirlas, ante todo hay que escucharlas, porque custodian la sabiduría de un pueblo. Y les debemos gratitud, porque han afrontado grandes dificultades por el bien de la comunidad.
Al concluir su breve pero sentido discurso, el Papa aseguró que llevará en su corazón el recuerdo de este encuentro. Y se despidió invocando a la Virgen María, para que vele siempre por esta comunidad. “Y que mi bendición también los acompañe”, finalizó.

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