“Gracias por venir a compartir el momento de la inauguración de esta mezquita, gracias por la colaboración de la gente de Aitona, musulmanes y no musulmanes, y gracias por venir todos”, dijo Zakarias Gzhili, miembro de la comunidad islámica de Aitona, en la inauguración de la nueva mezquita de la entidad.
El nuevo templo, con capacidad para acoger a 200 personas en la sala de rezos y otras cien en el patio, se ubica en la avenida 27 de Gener, frente a las escuelas, y sustituye al anterior, que se estaba quedando pequeño para acoger a los usuarios. Su decoración incluye motivos mudéjares, en este caso azulejos, como en otros templos musulmanes cercanos, caso de la mezquita de Serós.
El mudéjar, término procedente del árabe muyyadan que significa “a quien se permitió quedrse”, es el estilo artístico creado por los musulmanes que permanecieron en la península ibérica al final de la edad media. Se caracteriza por la simbiosis de estilos arábigos con el románico, el gótico y el renacentista y por el uso de figuras geométricas y fue frecuente en el Baix Segre (y el Baix Cinca), donde la mayoría de los pueblos tienen origen árabe y donde la presencia de moriscos fue superior a la de cristianos hasta su expulsión en 1610.
La alcaldesa, Rosa Pujol, apeló a la simbiosis en su intervención. “Aitona es un pueblo que ha crecido gracias al esfuerzo de mucha gente venida de muchos lugares”, dijo, y “esta diversidad forma parte de nuestra realidad cotidiana y es también una de nuestras fortalezas”.
La inauguración “simboliza el arraigo de una comunidad que forma parte de Aitona, que partictipa en la vida del pueblo, que trabaja en nuestros campos, que tiene negocios y que contribuye al bienestar colectivo”, anotó Pujol, quien felicitó a la comunidad musulmana “por el esfuerzo, la constancia y el compromiso que han hecho posible este proyecto”.
“Todas las obras las hemos ido haciendo gratis nosotros, los fines de semana, con el material que íbamos comprando”, explica Idrissi Bouazza, integrante de la comunidad, de credo sunní y que ha habilitado un espacio para las mujeres en el templo.
Por el momento descartan instalar un minarete, que sería el segundo que se levanta en la demarcación desde la edad media tras el de Seròs, por su coste. “Tendríamos que contratar a una empresa e instalar una grúa, y eso ahora es muy complicado”, señala. De hecho, a esa construcción le antecede en prioridad completar la decoración de las columnas y la pared del imán o embellecer la fachada.
La comunidad islámica, una de las 43 censadas en Lleida, tiene previsto contratar a un imán el mes que viene.
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