León XIV ofrece la clave de lectura de su viaje a Francia: “renacimiento”

León XIV ofrece la clave de lectura de su viaje a Francia: “renacimiento”

Por Victoria Cardiel

El Papa León XIV hizo balance este miércoles de su visita pastoral de cuatro días a Francia que calificó como un “gran regalo” por el que dio gracias a Dios, al tiempo que explicó que todas las experiencias vividas podían sintetizarse en torno a un gran símbolo: la reconstrucción de la Catedral de Notre-Dame de París.

“Precisamente Notre-Dame, con el drama que ha vivido, puede iluminar simbólicamente todo este viaje apostólico, ofreciendo una clave de lectura que resumiría en una palabra: renacimiento”, señaló durante la Audiencia General de este miércoles.

León XIV recordó que la catedral, devastada por un incendio hace siete años y que entonces parecía “herida de muerte”, hoy luce reconstruida y “más esplendorosa que nunca”.

Según explicó, su restauración constituye un ejemplo de colaboración entre la Iglesia, el Estado, las instituciones públicas y la sociedad civil.

“Esta dinámica ha permitido aprovechar al máximo tanto la generosidad de los benefactores como las competencias de los profesionales y los artesanos”, afirmó, antes de pedir que esa búsqueda conjunta del bien común se convierta en el estilo habitual de las instituciones y de quienes tienen responsabilidades públicas.

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El Papa también recordó este miércoles el encuentro privado que sostuvo durante su reciente viaje apostólico a Francia con siete víctimas de abusos cometidos por miembros del clero de ese país, y reiteró el compromiso de la Iglesia con la escucha, el acompañamiento y la prevención de estos delitos.

“En este contexto encontré a algunas personas víctimas de abusos y les pedí que me ayudaran a expresar también a otras víctimas mi voluntad y la de toda la Iglesia de escuchar y caminar con ellas mientras buscan la sanación, reconociendo el dolor causado en sus vidas y trabajando por la prevención de los abusos”, afirmó.

El encuentro tuvo lugar el pasado domingo en la residencia episcopal de Lourdes. Duró dos horas en las que el Papa pudo también hablar en privado con cada una de ellas.

La Iglesia no está hecha de piedras o de cemento

El Papa también recordó la vigilia celebrada con miles de jóvenes en el Stade de France, donde percibió un fuerte signo de vitalidad para la Iglesia en Francia.

“La Iglesia no está hecha de piedras o de cemento, sino de personas que aman a Jesucristo porque han sido amadas por Él”, afirmó.

Destacó la presencia de una “nueva generación francesa”, no sólo por la edad, sino también “por su espíritu, por la libertad de corazón y de fe”.

“Jóvenes que cantaron, gritaron, pero que también se quedaron en silencio, en escucha. Rostros atentos y conmovidos, que manifestaban corazones deseosos de verdad y de amor. A ellos les dije con alegría: ¡Vosotros sois los santos de Francia! Esa vigilia fue una gran señal de esperanza”, aseguró.

En este contexto, subrayó además el aumento del número de jóvenes y adultos que solicitan el Bautismo en Francia, fenómeno que calificó como una “hermosa sorpresa de Dios”.

Lourdes, santuario de la “civilización del amor”

Al recordar su estancia en Lourdes, el Pontífice destacó el mensaje de esperanza que reciben los peregrinos, especialmente quienes sufren enfermedades físicas o espirituales.

“En Lourdes el Señor, a través del cuidado maternal de la Virgen María, comunica a todos, peregrinos y especialmente a enfermos en el cuerpo y en el espíritu, un mensaje de esperanza y de renacimiento”, explicó.

Asimismo, defendió la dignidad inviolable de toda vida humana, incluso en las situaciones de mayor fragilidad. “Toda vida humana, de cualquier condición, también en la fragilidad más grave, conserva su dignidad inviolable y merece ser cuidada, acompañada y aliviada del sufrimiento con la compasión humana y con los medios que ofrece la ciencia”, subrayó.

Por ello, añadió, Lourdes representa para el mundo entero “un santuario de la civilización del amor”.

Europa y el diálogo por la paz

La última etapa del viaje llevó al Papa a Metz, ciudad marcada por las heridas de la Segunda Guerra Mundial y vinculada a la figura de Robert Schuman, uno de los padres de la integración europea.

León XIV comparó simbólicamente la reconstrucción de Notre-Dame con el renacimiento de Europa tras el conflicto bélico y recordó que el proyecto europeo nació sobre principios de democracia, solidaridad y fraternidad profundamente arraigados en el cristianismo.

También destacó el encuentro que mantuvo con representantes de distintas tradiciones religiosas, quienes firmaron en su presencia el Llamamiento de Metz por el diálogo y la paz.

Lema de su visita a Francia: “Para que el mundo tenga vida”

Finalmente, recordó que el lema de su visita a Francia fue Pour que le monde ait la vie (“Para que el mundo tenga vida”), una expresión tomada del Evangelio de San Juan que, según señaló, resume la misión salvífica de Cristo y el sentido de cada uno de los encuentros realizados durante el viaje. Concluyó pidiendo que esta experiencia produzca “frutos abundantes y duraderos” para la Iglesia y la sociedad.

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