El obispo de Posadas alertó sobre el impacto de los recortes en áreas esenciales y reclamó políticas públicas que garanticen inclusión, atención social y movilidad social.
El obispo de Posadas, monseñor Juan Martínez, reflexionó sobre la realidad social, educativa y espiritual del país y advirtió sobre las consecuencias de un Estado ausente en áreas esenciales como la educación, la salud y la asistencia social.
Lo hizo durante su tradicional micro de los miércoles en Radio Tupambaé, donde también valoró las expresiones de fe popular vividas en las celebraciones marianas de mayo y pidió especialmente por la paz mundial ante los conflictos y persecuciones que se registran en distintas regiones del mundo.
Uno de los ejes centrales de su reflexión estuvo puesto en el rol del Estado y en la necesidad de sostener políticas públicas orientadas al bien común. "Desde la Doctrina Social de la Iglesia hablamos de un Estado subsidiario. No un Estado que ocupe todos los espacios, pero tampoco uno ausente", afirmó.
En ese sentido, sostuvo que el Estado "tiene que estar presente en la educación, en la salud, en la pobreza, en la discapacidad y en las rutas", y cuestionó el deterioro de servicios esenciales y las dificultades que enfrentan muchas personas para acceder a tratamientos médicos o medicamentos.
Una ausencia del Estado
"Hay una ausencia del Estado en subsidios para tratamientos oncológicos. Ser provida también es que los adultos mayores puedan comprar sus remedios y que una persona pueda acceder a una operación", expresó.
El obispo también manifestó preocupación por el impacto social de las medidas de ajuste económico y señaló que los sectores medios y populares son los más afectados.
"Se habla del sufrimiento para un futuro mejor, pero el sufrimiento lo está soportando la clase media que cae en la pobreza y no llega a pagar servicios esenciales", advirtió.
En relación con la educación, monseñor Martínez afirmó que "una sociedad que no se ocupa de la educación no tiene futuro" y vinculó la formación educativa con la democracia y la equidad social.
Formación y capacidad de discernimiento
"No podemos pensar en la democracia sin educación. No podemos pensar en una sociedad más equitativa sin educación. Tampoco podemos esperar mejores ciudadanos si no hay formación y capacidad de discernimiento", sostuvo.
El prelado defendió además el rol histórico de la educación pública en la Argentina y recordó su propia experiencia como alumno de escuelas y universidades estatales. "Durante décadas, la educación pública fue clave para la movilidad social", señaló.
Al mismo tiempo, destacó el aporte de las instituciones de gestión privada, especialmente de las escuelas parroquiales en Misiones, y remarcó que no existe una contradicción entre ambos sistemas educativos. "Ambas cumplen un servicio enorme para nuestra sociedad", aseguró.
En un desamparo absoluto
Monseñor Martínez consideró además que la crisis educativa no se limita únicamente al financiamiento, sino también a la calidad de la enseñanza y a la pérdida de autoridad dentro de las aulas. En ese marco, expresó preocupación por la situación de muchos docentes que trabajan "en un desamparo absoluto", sin suficiente respaldo institucional.
Finalmente, llamó a recuperar "la sensatez y la equidad" y pidió que la educación vuelva a ocupar un lugar prioritario en la agenda nacional.
"La Argentina tuvo históricamente una gran herramienta de movilidad social que fue la educación de calidad. Por eso este es un tema que tenemos que pensar seriamente y defender", concluyó.
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