El arzobispo de Buenos Aires presidió la misa por la fiesta patronal de la comunidad Inmaculada Virgen de Fátima y llamó a vivir con esperanza, fraternidad y confianza en Dios.
La comunidad de la parroquia porteña Inmaculada Virgen de Fátima celebró el 13 de mayo su fiesta patronal, en coincidencia con la conmemoración de las apariciones de la Virgen.
La misa central fue presidida por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, junto al párroco de la comunidad, el sacerdote Adrián Leonelli.
En su homilía, monseñor García Cuerva reflexionó sobre el pasaje evangélico de la Anunciación y vinculó el mensaje del ángel Gabriel a María con la realidad actual de los fieles.
"El Ángel Gabriel va a la casa de María y le dice: 'Alégrate'. Y me parece que también hoy el Ángel Gabriel nos está diciendo a todos nosotros: 'Alégrense'", expresó.
También llamó a enfrentar las dificultades "de la mano de la Virgen de Fátima" y sostuvo que el miedo "lo único que hace es paralizarnos".
"No teman, no se dejen ganar por el miedo, que lo único que provoca es angustia, desesperación", afirmó.
El arzobispo recordó además que las apariciones de la Virgen de Fátima ocurrieron en 1917, "en un contexto muy complicado de la humanidad", hacia el final de la Primera Guerra Mundial.
En ese sentido, pidió que "los valores del Evangelio sigan teniendo lugar" y convocó a "seguir creciendo en la fraternidad, en la solidaridad y en el compromiso con los que menos tienen".

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