Mons. Lozano enumera los desafíos de los argentinos en materia educativa

Mons. Lozano enumera los desafíos de los argentinos en materia educativa

 El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, enumeró una serie de desafíos en materia educativa que los argentinos tienen de cara al inicio del año lectivo. 

Entre otros, enumeró “la repitencia que, por reiterada, provoca en muchos desaliento y abandono de los estudios”, “la calidad educativa; unos cuantos lo notan cuando ingresan a la universidad y perciben las grandes lagunas y las faltas de hábitos de estudio y comprensión de textos”, “la educación sexual integral, que ayude a brindar espacios de diálogo y conocimiento para una vida afectiva madura” y “la renovación de la alianza entre familia, escuela, padres y docentes”.

El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, destacó que en la escuela es “un gran espacio para el bien común”, porque allí “se aprende la propia lengua para ser escrita y leída, para enriquecer el vocabulario, y con ello las posibilidades de expresar ideas, sentimientos, anhelos. Allí también conocemos la propia cultura y nos abrimos a palpar algo de la humanidad en su conjunto”. 

“Adquirimos saberes y herramientas para insertarnos en la sociedad. Cierto que no es suficiente ni lo único necesario. Pero es un condición sin la cual no damos esos primeros pasos de integración”, aseguró y agregó: “en el aula, los patios, los pasillos, crecemos además en los vínculos sociales. Aprendemos a convivir con los que tienen diversas historias familiares”. 

En este sentido, ejemplificó que “algunos niños que no tienen hermanos aprenden a ser-con-otros y compartir desde juguetes a tiempos, desde comidas a dedicación docente, desde la mesa a las canciones”. 

El obispo gualeguaychense reconoció que “cada etapa tiene sus desafíos”, pero subrayó la idea de pensar el colegio como “el momento de grandes amistades”. 

“Se hacen las primeras experiencias de fidelidades y traiciones, de generosidades y egoísmos, de tiempos aprovechados y de los perdidos inútilmente. Se despliegan afectos, noviazgos, proyectos de vida a largo plazo, sueños de un mundo mejor. Las opciones vocacionales suelen madurar en la adolescencia y juventud”, puntualizó. 

Monseñor Lozano citó párrafos del mensaje del papa Francisco a los miembros de la Pontificia Comisión para América Latina, que habían dedicado varias jornadas a analizar la situación de emergencia educativa en el continente, y a los que les decía que un joven sin utopías “es un viejo adelantado” y les advertía que “la utopía de un joven entusiasta, hoy día está resbalando hacia el desencanto”. Por esos los animaba a “darles fe y esperanza”. 

El prelado afirmó que “la educación es un derecho del niño y de su familia. Todos tienen derecho a recibir una educación conforme a sus ideales, y principios éticos y religiosos. La educación de gestión privada no es un privilegio de unos pocos, sino un derecho de las familias”. 

“A su vez, debemos afirmar que las familias tienen la obligación de educar a sus hijos. Ello es no solo un bien para los alumnos, sino también para la sociedad en su conjunto. Cuanto más alto es el promedio de años de escolarización, mayores son las condiciones para el desarrollo de la sociedad, menores la cantidad de delitos, se reduce la marginación y exclusión social”, aseguró. 

Por último, monseñor Lozano enumeró una serie de desafíos en materia educativa que a su entender los argentinos tienen como país: 

-La repitencia que, por reiterada, provoca en muchos desaliento y abandono de los estudios. 

-La calidad educativa; unos cuantos lo notan cuando ingresan a la universidad y perciben las grandes lagunas y las faltas de hábitos de estudio y comprensión de textos. 

-La educación sexual integral, que ayude a brindar espacios de diálogo y conocimiento para una vida afectiva madura. 

-La renovación de la alianza entre familia, escuela, padres y docentes. 

“Dediquemos una oración particular por los docentes, los alumnos y familias”, concluyó.

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