León XIV alienta al “amor incondicional” en medio de las dificultades

León XIV alienta al “amor incondicional” en medio de las dificultades

El Papa León XIV pasó la tarde del domingo con los fieles del barrio Quarticciolo de Roma (Italia), encontrándose con jóvenes y familias afectadas por las adicciones antes de celebrar la Misa y exhortar a los católicos a abrazar lo que él llamó “la lógica del amor incondicional”.

 

El Papa llegó poco antes de las 4:00 p.m. (hora local) a la parroquia de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo y fue recibido por el Cardenal Baldassare Reina, vicario general de la Diócesis de Roma, junto con el párroco y los fieles reunidos en el patio del oratorio.

León comenzó saludando a los feligreses uno por uno y luego se sentó con los jóvenes que participan en una iniciativa local conocida como “Magis”. Un mensaje pintado en una pared captaba el tono de la visita: “Quien ama va hacia adelante”. Uno de los jóvenes describió la identidad del grupo como “fraternidad”, mientras el Papa intercambiaba obsequios y abrazaba a los miembros de la comunidad.

En sus palabras durante el encuentro, León habló de su preocupación por el conflicto en Oriente Medio, mencionando a los niños muertos en la guerra de Gaza. También señaló una crisis local más cercana: el consumo de drogas que, dijo, sigue hiriendo a la zona de Quarticciolo. La visita incluyó un tiempo con enfermos y ancianos, así como con madres de personas que luchan contra las adicciones, reflejando las dificultades y esperanzas del barrio.

Durante la Misa, la homilía del Pontífice se centró en la Transfiguración y en Abraham, a quien propuso como modelo para los creyentes que aprenden a confiar en Dios en un camino incierto.

“Con Abraham, cada uno de nosotros puede reconocerse en camino”, dijo, describiendo la vida como un camino que exige confianza en la palabra de Dios y, a veces, el valor de “dejarlo todo”. La tentación, advirtió, es tratar la incertidumbre como algo de lo que hay que escapar, en lugar de verla como un lugar donde puede descubrirse la promesa de Dios.

“Sucede cada día —porque el mundo razona así— que tomamos la medida de todo, nos afanamos por tenerlo todo bajo control”, dijo León. “Pero así perdemos la ocasión de descubrir el verdadero tesoro, la perla preciosa… que Dios ha escondido por sorpresa en nuestro campo”.

Reflexionando sobre los discípulos y el camino hacia Jerusalén, el Papa dijo que su lección fue que la verdadera bendición sólo llega cuando se va más allá del propio afán de protección y se acepta lo que Jesús revela en la Eucaristía: la disposición a ofrecer la propia vida por los demás.

La adoración dominical, añadió, no es una interrupción de esa misión, sino una parada para descansar que recentra el camino. El Señor reúne a su pueblo, dijo, para fortalecerlo “para no detenerse y no cambiar de dirección”.

León volvió también al impulso de San Pedro de “parar” y “controlar” los acontecimientos, un modo de pensar que, dijo, puede parecerse a aferrarse a un sueño. La Transfiguración, explicó, señala más bien la meta: “un mundo nuevo” lleno de luz, con el rostro humano y divino de Cristo.

Por esa razón, dijo a los feligreses, la tarea esencial es escuchar a Jesús.

“Él viaja con nosotros, también hoy, para enseñarnos en esta ciudad la lógica del amor incondicional”, afirmó el Papa, llamando a los creyentes a abandonar la postura defensiva que puede convertirse en “una ofensa”. “Escuchémoslo… para llegar a ser luz del mundo, comenzando por el barrio en el que vivimos”.

El Papa dijo que el Evangelio confía también a la parroquia una misión concreta en un lugar que afronta “problemas numerosos y complejos”: cultivar una mirada de fe que “lo transfigura todo con la esperanza”, y poner en circulación “pasión, compartir y creatividad” como forma de curar las heridas del barrio.

Citó el lema de la parroquia, “Hagamos comunidad”, exhortando a una acogida de brazos abiertos “a todos, verdaderamente a todos”. También destacó el programa “Magis”, vinculándolo con la llamada de San Ignacio de Loyola a buscar el “más”: un desafío a los jóvenes para rechazar la mediocridad y elegir una vida valiente y auténtica, enraizada en Jesucristo.

“Cuando nos damos cuenta de que tantas cosas a nuestro alrededor no van bien, a veces surge la pregunta: ¿tendrá siquiera sentido lo que estamos haciendo?”, dijo León, advirtiendo contra el desánimo. “Precisamente ante el misterio del mal es cuando debemos dar testimonio de nuestra identidad como cristianos”, añadió, haciendo visible el Reino de Dios en los lugares y en los tiempos en que viven los creyentes.

El P. Daniele Canali, párroco, señaló que la visita fue la tercera de un Papa a la comunidad: San Juan XXIII acudió el 3 de marzo de 1963 y San Juan Pablo II la visitó el 3 de febrero de 1980.

Quarticciolo, en la periferia oriental de Roma, se desarrolló como un proyecto de vivienda pública entre 1939 y 1940, y posteriormente se convirtió en un centro de actividad de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. La parroquia fue erigida en 1948, la iglesia se completó en 1954 y hoy está confiada a los Dehonianos, los Sacerdotes del Sagrado Corazón fundados por Léon Dehon.

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