León XIV lanza un mensaje de paz desde Argelia: la violencia “no tendrá nunca la última palabra”

León XIV lanza un mensaje de paz desde Argelia: la violencia “no tendrá nunca la última palabra”

El primer acto del Papa León XIV tras aterrizar este 13 de abril a Argel, capital de Argelia y primera etapa de su extenso viaje por el continente africano, fue la visita a Maqam Echahid (Memorial de los Mártires), un emblemático monumento dedicado a los caídos en la lucha contra el colonialismo francés.

Por Almudena Martínez-Bordiú.

A su llegada al monumento, el Santo Padre recorrió la escalinata acompañado por dos oficiales superiores de la Guardia argelina, que transportaban una corona de flores.

Tras el himno, hubo un momento de silencio para rendir homenaje a los mártires y una ofrenda floral. Más tarde, el Papa se dirigió hacia el lado izquierdo para contemplar el puerto de Argel y tomarse una foto oficial. Después se desplazaron al lado opuesto, donde una multitud de aproximadamente 5.000 personas escuchó sus primeras palabras.

Al dirigirse al pueblo argelino, el Santo Padre manifestó su agradecimiento por la oportunidad de poder visitar la tierra de San Agustin —su padre espiritual— , la cual había visitado hasta en dos ocasiones antes de ser elegido Papa.

Destacó especialmente su hospitalidad y fraternidad: “En el corazón argelino, la amistad, la confianza y la solidaridad no son simples palabras, sino valores importantes que dan calidez y fortaleza a la convivencia”, afirmó.

“Dios desea la paz para cada país”

León XIV situó la necesidad de la paz en el centro de su primer discurso, en el que recordó la “historia dolorosa” de Argelia, marcada por episodios de violencia que fueron superados gracias a “la nobleza de espíritu” que caracteriza a su pueblo.

Ante el monumento, recordó a todos aquellos que han luchado por la independencia, la dignidad y soberanía de la nación, subrayando que Dios “desea la paz para cada país; una paz que no es sólo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y de dignidad”. 

En este contexto, señaló que la lucha verdadera por la liberación será ganada definitivamente sólo cuando la paz se haya conquistado finalmente en los corazones”. 

“Sé cuán difícil es perdonar —continuó—, sin embargo, mientras los conflictos se multiplican continuamente en todo el mundo, no se puede añadir resentimiento al resentimiento, de generación en generación”, advirtió.

Por ello, el Santo Padre insistió en que el futuro “pertenece a los hombres y a las mujeres de paz” y subrayó que “la justicia triunfará siempre sobre la injusticia, así como la violencia, más allá de toda apariencia, no tendrá nunca la última palabra”.

En este marco, mostró su deseo de que Argelia, “fortalecida por sus raíces y por la esperanza de sus jóvenes”, continúe “ofreciendo una contribución de estabilidad y diálogo en la comunidad de las naciones y en las costas del Mediterráneo”.

El patrimonio de fe de Argelia

Destacó asimismo el patrimonio de fe en Dios que tiene el país, el cual, a su juicio, ocupa un lugar central: “ilumina la vida de las personas, sostiene a las familias e inspira el sentido de la fraternidad”. 

A continuación, señaló que “un pueblo que ama a Dios posee la riqueza más verdadera, y el pueblo argelino guarda esta joya en su tesoro. Nuestro mundo necesita este tipo de creyentes, hombres y mujeres de fe, sedientos de justicia y de unidad”.

“A quien busca riquezas que se desvanecen, que engañan y decepcionan, y que, lamentablemente, a menudo terminan corrompiendo el corazón humano y generando envidias, rivalidades y conflictos, Jesús repite, una vez más, la pregunta que hizo hace dos mil años: ‘¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?’”, indicó. 

Por último, animó a imitar el ejemplo de los que perdieron la vida por amor a su pueblo y subrayó que “la verdadera libertad no sólo se hereda, sino que se elige cada día”.

Para concluir, el Papa León XIV recordó las Bienaventuranzas que Jesús dejó a sus discípulos en el discurso de la montaña. 

Memorial de los Mártires de Argelia

La construcción de este monumento duró varios años y fue dirigida por el arquitecto canadiense Bruce Charles Abud, en colaboración con especialistas argelinos. 

Este monumento de hormigón fue inaugurado en febrero de 1982 por el presidente Chadli Bendjedid, con motivo del 20º aniversario de la independencia de Argelia. 

Con más de 90 metros de altura, está diseñado siguiendo la forma de tres hojas de palma estilizadas, que simbolizan el homenaje a las víctimas. En el interior de la cripta, arde una “llama eterna”.

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