La Iglesia en Lomas de Zamora elevó una plegaria por la paz

La Iglesia en Lomas de Zamora elevó una plegaria por la paz

La feligresía de Lomas de Zamora se congregó en la Plaza Grigera, frente a la catedral, para celebrar la fiesta de la patrona diocesana, Nuestra Señora de la Paz. El obispo diocesano, monseñor Jorge Lugones SJ, invitó a los fieles a asumir la prioridad diocesana de evangelizar a los niños, adolescentes y jóvenes, y pidió rezar para que haya paz en la familia, en la sociedad y en el mundo.

La feligresía de Lomas de Zamora se congregó en la Plaza Grigera, frente a la catedral, para celebrar la fiesta de la patrona diocesana, Nuestra Señora de la Paz, en el 150º aniversario de la erección canónica de la parroquia dedicada a esta advocación. 

Cientos de fieles peregrinaron a la plaza central del distrito, algunos incluso en bicicleta, para acompañar la misa que presidió el obispo diocesano, monseñor Jorge Lugones SJ, y concelebraron el obispo auxiliar, monseñor Jorge Vázquez; el obispo auxiliar electo, monseñor Jorge Torres Carbonell; el obispo de Concepción, monseñor José María Rossi OP, y decenas de sacerdotes. 

Monseñor Lugones agradeció la presencia de los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles, y destacó la prioridad diocesana: los niños, adolescentes y jóvenes. El obispo convocó a salir al encuentro de ellos con espíritu misionero, invocando el auxilio de la Virgen Reina de la Paz. 

Recordando palabras del papa Francisco, el obispo destacó la figura femenina de la Virgen María en la Iglesia y destacó el papel de las madres, abuelas, catequistas y maestras. “¡Cuánto le debemos a ellas, que tanto bien nos ha hecho en nuestra formación como cristianos, animados a ser buenas personas, desde la ternura, la paciencia y la fortaleza de la mujer en la Iglesia!”, dijo. 

Refiriéndose al evangelio, monseñor Lugones reflexionó sobre el anciano Simeón, a quien el evangelio señala como un hombre justo y piadoso. Recordó la profecía que hizo a María, anunciándole que una espada la atravesaría el corazón, y la comparó con el corazón del pueblo fiel de Dios. 

“María no sólo sentirá esa espada de dolor frente a la cruz de su Hijo, sino que esa profecía a través del tiempo se hizo realidad también en el corazón de su pueblo, que sabe ir a la madre, aún con el corazón desgarrado, pues ella es la consoladora de su pueblo, la madre que siempre está atenta ante cada súplica, ante cada situación desesperada y desesperanzadora, porque ella que sufrió el despojo total, sabe consolar, animar, arropar y cuidar la esperanza de sus hijos”, expresó. 

Monseñor Lugones concluyó su predicación convocando a los feligreses a pedir a María paz en las familias y en la sociedad. También se refirió a la conmoción que produjo la muerte del fiscal Alberto Nisman, a cargo de investigar el atentado a la AMIA. Al respecto dijo: “Sacudidos por el sombrío temor de la inseguridad y la oscuridad de la violencia, que enceguece, mata y deja heridas abiertas, pedimos el consuelo de Dios. Líbranos de los poderes malignos de las llamadas ‘agencias de inteligencia’, apátridas, que manipulan gobiernos, países y personas como patrones de la muerte y del despojo”. 

Monseñor Lugones también convocó a pedir con fe por la paz el mundo, especialmente donde hay guerra y devastación. 

Al final de la misa, los fieles realizaron la tradicional procesión con la imagen de Nuestra Señora de la Paz en andas. Durante la celebración se agradeció a monseñor Mirko Grbec, párroco de la catedral de Lomas, que ahora asumirá la parroquia Nuestra Señora de Itatí.

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