Concluyó el Simposio Mundial de Jóvenes contra la trata de personas

Concluyó el Simposio Mundial de Jóvenes contra la trata de personas

Más de 70 participantes de todo el mundo dieron por concluido esta tarde el Simposio Mundial de Jóvenes contra Trata de personas que tuvo lugar en la Casina Pío IV de la Ciudad del Vaticano. Los jóvenes compartieron sus experiencias de vulnerabilidad y estigmatización del flagelo junto a expertos y activistas en la materia, especialmente invitados al evento. 

“El perfecto amor echa fuera el temor, la avidez y la esclavitud: los jóvenes tienen que guiar el camino” fue el lema del Simposio auspiciado por la Pontificia Academia de Ciencias que dirige el obispo canciller Marcelo Sanchez Sorondo. “Solo viviendo la plenitud del amor se puede liberar a nuestros hermanos de la esclavitud y de los motivos de la misma que son el temor y la avidez, por lo que instrumentalizamos a nuestro prójimo haciéndolo esclavo de nuestros intereses hasta llegar a considerarlos cosas y no persona” explica monseñor Sánchez Sorondo recordando que “la globalización de la indiferencia se va cobrando más y más” víctimas.

Las principales víctimas de este delito de lesa humanidad -que afecta a 30 millones de personas según la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- son los jóvenes, quienes no encuentran un presente que los comprometa a trabajar y estudiar con miras al futuro.

“A veces, por un futuro mejor, saltan a una trampa” afirma la monja italiana Eugenia Bonetti, quien coordina 250 religiosas de 80 congregaciones diferentes que trabajan en un centenar de refugios repartidos por toda Italia. “Para evitar el tráfico hay que llevar adelante tareas de prevención y para eso hay que apostar por la educación y la información”  dice con ojos esperanzadores a los jóvenes.

“Tengo 17 años y soy de Ghana. Cuando tenía 10, con mi hermano mayor emigramos a Libia. Al llegar, mi hermano me puso a trabajar como albañil” recuerda John, víctima de trabajo esclavo. Luego de varios años pudo escapar cruzando el Mar  Mediterráneo para llegar a la isla italiana de Lampedusa. Allí fue rescatado y asistido por ONG católicas que le encontraron una familia con la cual vivir dignamente.

La argentina Daniela Chávez, víctima de trata de personas, da su caso a conocer porque “sin lucha no hay mañana”. Su vida fue una pelea constante: maltratada por sus padres, golpeada y captada por una red de trata, padeció un infierno en sus 36 años de vida.

El camino que tienen que tomar los eritreos para llegar a Europa y los terribles desafíos que ello implica deben ser denunciados” pide Vanessa Berhe quien a sus 19 años es una activa denunciante y es la voz de 5.000 personas que huyen de Eritrea todos los meses en lo que parece ser una crisis sin fin. Vanessa fundó en 2013 OneDay Seyoum, agrupación que lucha por la liberación de su tío Seyoun Tsehaye, un periodista apresado en 2001 en Eritrea.

El fenómeno de la trata de personas y las modernas formas de esclavitud a nivel global son realidades verdaderamente preocupantes: por eso la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, a pedido del Papa Francisco, se ocupa de la esclavitud moderna, a fin de definir aquellas condiciones bajo las cuales esta práctica, a la luz de la dignidad humana, no puede quedar sin condena. 

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