La obra del escultor Rubén Marcoff superará los cinco metros de altura y busca convertirse en un nuevo símbolo de fe, identidad y encuentro para la ciudad.
La ciudad chaqueña de Presidencia Roque Sáenz Peña avanza en la construcción de un imponente monumento dedicado al papa Francisco, una obra que, por sus dimensiones y significado, promete transformarse en uno de los nuevos puntos de referencia de la región.
El proyecto fue encomendado al escultor local Rubén Marcoff, quien trabaja desde comienzos de año en la realización de la imagen monumental que será emplazada sobre la ruta nacional 95. La escultura alcanzará una altura total superior a los 5,70 metros, sumando los 4,20 metros de la figura y una base de 1,50 metros.
"La energía de Francisco está acá. Siento que hay una fuerza especial acompañando este trabajo", expresó el artista, al referirse a la experiencia de dar forma a una figura profundamente vinculada a la fe de millones de personas.
Marcoff confesó además que, cuando surgen dificultades durante el proceso creativo, suele recurrir a una oración interior que lo ayuda a continuar avanzando en la obra.
Un desafío artístico y técnico
La iniciativa comenzó a tomar forma en octubre del año pasado, cuando se iniciaron los primeros bocetos y los cálculos estructurales desarrollados junto al arquitecto municipal Milton Acuña.
Uno de los principales desafíos consistió en lograr la expresión del rostro y de la mirada del pontífice. Para ello, el escultor trabajó inicialmente en arcilla, realizando posteriormente los moldes definitivos de la cabeza y las manos.
La estructura se completa mediante un entramado de hierro, alambre y cemento que da forma al cuerpo y al manto papal directamente en el lugar donde quedará emplazada.
Trabajo nocturno bajo el calor chaqueño
Las altas temperaturas obligaron al artista a modificar completamente su rutina de trabajo.
Con jornadas que superaron los 40 grados de temperatura, Marcoff comenzó a trabajar durante la noche sobre los andamios instalados junto a la ruta, modelando y tallando los distintos elementos de la escultura bajo iluminación artificial.
La obra está diseñada para ser apreciada desde grandes distancias, teniendo en cuenta el intenso tránsito de la ruta 95 y la necesidad de integrarse visualmente al entorno.
Un sueño nacido en la infancia
Detrás de este proyecto hay una historia personal que acompaña al escultor desde la niñez.
Marcoff descubrió su vocación artística cuando modelaba figuras con el barro de las calles de su barrio y comenzó a tallar objetos con herramientas sencillas. Su primera motosierra, adquirida por su padre para apoyar ese talento naciente, marcó el inicio de un camino que hoy lo encuentra realizando una de las esculturas más importantes de su trayectoria.
La inauguración está prevista para las próximas semanas y se espera que el monumento se convierta en un sitio de interés para vecinos, visitantes y peregrinos que transiten por la región.

Comentá la nota