Aprobación pontificia de los Estatutos de la CEAMA: “Instrumento necesario para seguir avanzando”, afirma Mauricio López

Aprobación pontificia de los Estatutos de la CEAMA: “Instrumento necesario para seguir avanzando”, afirma Mauricio López

El Papa Francisco acaba de aprobar los Estatutos de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA). Uno de sus vicepresidentes es Mauricio López, que la considera “fruto de un proceso sinodal que sigue vivo”. De ahí que destaque como lo más importante en esta aprobación o reconocimiento formal, canónico, de los estatutos por parte del Papa Francisco, “el dotarle a la Conferencia Eclesial del instrumento necesario para seguir avanzando en su misión al territorio Amazónico, sus pueblos, y la Iglesia que ahí peregrina”.

CEAMA, una pequeña planta en crecimiento

La presidencia de la CEAMA se encontró con el Papa Francisco a principios de septiembre, cuando la definió como “una plantita pequeña, que acaba de nacer, que necesita tiempo, cuidado, atención, pero que al mismo tiempo no se le puede poner una vara para tratar de forzarla en una dirección de crecimiento específico, sino que necesita avanzar, y  ese avance va a tener aciertos, va a tener errores, pero es necesario hacer camino” recuerda Mauricio.

Lo más importante, resalta es que “el Papa Francisco cree en el proceso del Sínodo amazónico, cree en los frutos del discernimiento de la Iglesia que peregrina en este territorio y desde ahí nos está dando la herramienta necesaria para seguir adelante”. No tiene duda en afirmar que “la CEAMA es un medio, no es un fin, es un medio para llevar adelante algunos de los desafíos discernidos y frutos del Sínodo que requieren una visión más estructural o de largo plazo, y que nos llaman para una perspectiva de futuro en complementariedad y subsidiariedad con la REPAM y las tantas instancias que trabajan para tejer vida en este territorio”, un proceso en el que siente profundamente la compañía del Santo Padre, “pero sobre todo sentimos su amor profundo por este territorio y por la sinodalidad que es obra en marcha”.

 

Discernimiento eje sustancial

Desde ahí destaca que “la conversión de la Iglesia, la reforma en proceso se va dando de modo paulatino”. Para ello, “el discernimiento es el eje sustancial y las estructuras se convierten en medios para escuchar lo que el Espíritu Santo, la Ruah, quiere decirnos”. Por eso ve este regalo del Papa como “una gracia, pero es sobre todo una grave responsabilidad para ser fieles a lo que el Espíritu nos ha dicho, para seguir adelante y no claudicar”. Un proceso en el que siente “la intercesión de nuestro amadísimo cardenal Claudio Hummes, que ahora está en los brazos del Padre-Madre, de Dios”.

Se ha pasado de la idealización a la confirmación de una estructura nueva en la Iglesia, afirma Mauricio, que espera que “ojalá sea un símbolo que ayude a otras regiones o realidades, u otras experiencias eclesiales, a inspirarse por esta experiencia inédita que está inspirada en la sinodalidad, como otras iniciativas, tales como la propia Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe del Celam, y otras tantas asociadas al Sínodo de la Sinodalidad que está en marcha en este momento en la CLAR, las Cáritas, y tantas otras instancias de Iglesia que caminan sinodalmente”.

 

Una gestación que nació justo después del Sínodo

Mauricio recuerda los primeros pasos de este proceso, la reunión en Santa Marta, poco después de terminar la Asamblea Sinodal en octubre de 2019, con la presencia de los cardenales Hummes, Barreto, Michael Czerny, y él mismo, que asumió la función de secretario ejecutivo interino para la CEAMA en su fase de creación. La pregunta era cuál sería el siguiente paso para el organismo eclesial episcopal para la Iglesia amazónica aprobado en el Sínodo. Se creó un equipo de discernimiento interinstitucional, con representantes de la REPAM, la CLAR, Cáritas y el Celam, con delegados del territorio y representantes de la Santa Sede, buscando la identidad de esta estructura naciente, definiendo que debería ser una Conferencia Eclesial de la Amazonía, con una primera propuesta de estatutos, renovados y reformulados después, y la creación de los mecanismos para poder llevar adelante este proceso: asamblea ordinaria y plenaria, comité ejecutivo, cargos de presidencia, vicepresidencia, secretaría y asesoría.

La imposibilidad del cardenal Hummes de poder seguir llevando adelante este proceso, motivó su renuncia, y de ahí vino la encomienda de la presidencia al cardenal Pedro Barreto, y la vicepresidencia al ahora cardenal Leonardo Steiner y al propio Mauricio López, buscando asumir como absoluta prioridad la aprobación de los estatutos. Un camino de visitas a Roma, diálogos con instancias cercanas allá, con la Congregación, ahora Dicasterio para los obispos, “con quienes hubo toda una interacción, buscando este reconocimiento de los Estatutos. No fue un camino sencillo, pero con el apoyo de Francisco y la persistencia de todo el equipo, la necesidad de esta confirmación habría de ser escuchada”.

Cercanía del Papa Francisco al proceso

En este camino, Mauricio destaca que “el papel del Papa Francisco ha sido determinante, su cercanía al proceso, pero ha sido muy importante también ir por los caminos necesarios dentro de la estructura de la propia Iglesia en el Vaticano para poder tener una legitimidad incuestionable. No somos resultado solo del querer del Papa, sino una genuina novedad eclesiológica por derecho propio y con reconocimiento formal”. Todo ello siguiendo “la dinámica de reforma que el Papa ha planteado en la Praedicate Evangelium, y ahí se entiende esta aprobación canónica”, como  expresión viva y orgánica de la reforma que está tomando lugar.

“En los nuevos estatutos hay un espíritu todavía más sinodal en la CEAMA. Se ha logrado que su rasgo sea mucho más profundamente eclesial, ya no solo en la visión, sino también en su estructura, en la composición de su presidencia, y estaremos contando con la participación de representantes del territorio amazónico que colaboran con la Iglesia ahí y de la riqueza de la presencia en la presidencia de mujeres de profunda valía, en esta riqueza de su aporte imprescindible,  y  reconociendo el lugar esencial que necesariamente deben tener en los órganos de gobierno de la Iglesia, siendo las presencias más importantes en el territorio”, resalta el vicepresidente de la CEAMA.

Participación del territorio

Representante de eso son Patricia Gualinga, mujer indígena, lideresa del territorio amazónico de Ecuador, como la hermana Laura Vicuña Manso, también religiosa indígena amazónica, que “estarán integrándose en la presidencia de la CEAMA para acompañar el proceso de la conducción de esta conferencia siguiendo los procedimientos del Estatuto aprobado”.

Junto con ello, destaca que “se quiere dar espacio  también a  una participación mucho más plena, amplia y directa de la Iglesia en el territorio”, lo que se concretará en “las distintas ministerialidades de la Iglesia y de los pueblos y comunidades de  las conferencias episcopales de los países que integran la Amazonía, para hacer parte de su Asamblea Ordinaria, que es el espacio donde se marca y define  el horizonte de esta conferencia, y  se vuelve, al final de cuentas, el organismo máximo de nuestra CEAMA”.

Don Claudio, un hombre clarividente

Esta  aprobación canónica siempre fue prioridad absoluta para el cardenal Hummes, que “siempre empujó, poniendo alma, corazón y vida para lograr la aprobación de esta CEAMA y de sus Estatutos”. Para Mauricio, “Don Claudio era un hombre clarividente, lograba adelantarse y mirar hacia el futuro de una manera que pocos podían hacerlo. Su conocimiento de la dinámica eclesial, su compromiso profundo por la Amazonía, lo llevaban a no tener miedo, a poner al servicio de esta Iglesia en la Amazonía toda su fuerza moral, simbólica y política, y esto fue muy importante en este proceso”. De hecho, “sentimos que él nos sigue acompañando y que mucho de este fruto que tenemos ahora tiene fuertemente su mano presente”, insiste.

Falta confirmar la ampliación de la presidencia con las dos presencias de mujeres del territorio amazónico con una aprobación formal en las vicepresidencias, la composición de la Asamblea Ordinaria y su integración con una debida representación de la Iglesia que peregrina en el territorio y de las voces de mujeres y hombres que trabajan y que caminan ahí, para implicarlos en el proceso de modo directo y explícito, recuerda Mauricio. A partir de ahí, es el gran desafío el construir el plan pastoral para la Amazonía “en donde se integre de manera contundente lo que esta Iglesia en el territorio espera, lo que anhela la CEAMA en su sentido de instancia de integración de la Iglesia pueblo de Dios en el territorio, y que sigue siendo un desafío por alcanzar”, pues “la configuración más específica de la conferencia debe partir de esta escucha al territorio y su construcción conjunta a través del plan pastoral”.

Pasos concretos

También la configuración de “varios de los núcleos que se establecieron luego del Sínodo, núcleos que están pensando también temáticas desafiantes y donde la Secretaría ejecutiva ha puesto gran empeño”. Entre ellos el rito amazónico, que “se está empujando con fuerza. Están comenzando discusiones y con una visión de mediano y largo plazo para ir en esa dirección, acompañados por la Secretaría”. Junto con ello, “programas especiales, como el Programa Universitario Amazónico, que con sede jurídica en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador buscará crear procesos de proximidad territorial a partir de los procesos ya existentes y de la escucha al territorio”.

Esto en discernimiento compartido con la REPAM, en diálogo permanente con el Celam, la Cáritas de América Latina, la CLAR y con otras instancias, y buscando entablar diálogo con las organizaciones de base y empujando los núcleos en común que se tienen. En un tejido paulatino, con perspectivas de horizonte claro, “unas de manera explícita y otras en el construir juntos y juntas este plan pastoral que será el gran desafío luego este importantísimo paso que es el reconocimiento formal, la aprobación jurídico-canónica de los estatutos y con la renovación y complemento que habrá en la presidencia y la integración de la Asamblea Ordinaria, siguiendo los nuevos Estatutos”.

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Algo por lo que Mauricio da “gracias al Papa Francisco por su voto de confianza y por dejarnos contribuir en estos procesos de renovación y reforma de la Iglesia en clave sinodal, y también gracias al cardenal Hummes que nos sigue acompañando, iluminando, inspirando desde donde está en este camino que está comenzando, y que mira adelante hacia una intensa navegación por los ríos de la Sinodalidad Amazónica”.

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