“En el Vaticano hay amistad para el pueblo chino”

“En el Vaticano hay amistad para el pueblo chino”

Habla el profesor Huang Jiefu, que representó a su país, con el profesor Wang Haibo, en el encuentro sobre el tráfico de órganos y el turismo de los trasplantes organizado por la Pontificia Academia de Ciencias: «Nos ofrecieron un público importante para hacer que llegue la voz de China a todo el mundo»

[Por GIANNI VALENTE]

«Estamos verdaderamente contentos por haber tenido la posibilidad de participar en esta cumbre en el Vaticano. Nos sentimos inmediatamente como viejos amigos, aunque antes no nos conociéramos». Huang Jiefu, presidente del Comité nacional chino para la donación y el trasplante de órganos, no oculta su satisfacción después de haber representado a su país (en compañía del profesor Wang Haibo) en la cumbre sobre el tráfico de órganos y el turismo de los trasplantes que se llevó a cabo en el Vaticano del 7 al 8 de febrero, gracias a la iniciativa de la Pontificia Academia de Ciencias. Justamente la invitación que recibieron los dos estudiosos por parte del Vaticano se convirtió en el blanco de grupos que acusan a los aparatos chinos de seguir encubriendo e incluso de impulsar prácticas éticamente condenables en el ámbito del trasplante de órganos. Huang está convencido de haber logrado mostrar persuasivamente los pasos que ha dado China en la lucha contra el tráfico de órganos. Y también este motivo explica su agradecimiento: «En el Vaticano –dijo a Vatican Insider– advertimos amistad hacia nosotros, para el pueblo chino y para su gobierno». 

¿Qué tal se sintieron? ¿Más desconfianza o ánimos para proseguir por el camino iniciado?  

No se lo tengo que explicar yo, ya se sabía que el Vaticano, al invitarnos, habría sufrido una gran presión por parte de grupos que siguen atacando a China en relación con la cuestión de los trasplantes de órganos. Ellos no tenían miedo de nuestra participación hubiera mostrado al mundo cuál es el estado de la cuestión verdaderamente. Yo creo que la Pontificia Academia y el Papa tomaron la decisión correcta. Porque escucharon y reconocieron los resultados que estamos obteniendo en este país en este terreno, confirmados también por muchos expertos que no son chinos. Durante la cumbre, uno de los participantes se refirió nuevamente a los argumentos que usan los grupos que critican a China. Yo respondí con datos objetivos, y esa persona no replicó. 

¿Qué le parecieron los oficiales de la Santa Sede y el espíritu que los mueve?  

Nos acogieron con gran amistad y nos ofrecieron un público importante para hacer que llegue la voz de China a todo el mundo. El canciller de la Pontificia Academia, Marcelo (el obispo Sánchez Sorondo, ndr.), fue muy gentil con nosotros. Le regalé un detallito, un sello de piedra con su nombre en chino, y también llevé uno para Papa Francisco. Cuando saludé a Marcelo, siguiendo una costumbre china, lo invité a visitar nuestro país. Él dijo que le gustaría mucho ir, pero para poder hacerlo debe haber una invitación oficial. Yo, como cirujano, espero poder favorecer este proyecto. 

¿Cuál es el aporte que puede dar una figura espiritual, y no política, como Papa Francisco a las estrategias en contra del tráfico de órganos en el mundo?  

En esta cumbre vimos que tanto China como el Vaticano forman parte de la misma gran familia mundial. El Papa guía a mil trescientos millones de creyentes. Yo no soy creyente, pero aprecio su misión en la Iglesia. En relación con el papel que el Papa puede tener en la lucha contra el tráfico de órganos y el turismo de los trasplantes, recuerdo que justamente él dijo que estos tráficos son una nueva forma de esclavitud, y se trata de una definición muy apropiada. Creo que la declaración final de la cumbre puede constituir un punto de referencia importante para desarrollar el sistema legal de las donaciones espontáneas de órganos, y favorecer, de esta manera, prácticas éticas en el campo de los trasplantes. 

¿En China hay resultados objetivos de que las cosas están cambiando?  

Entre los motivos por los que nos invitaron estaba justamente la intención de conocer y dar a conocer los resultados que hemos obtenido en este campo. En China, la técnica de los trasplantes está muy avanzada. En el pasado era una zona gris, porque se permitía extirpar los órganos de los condenados a muerte. Las reglas establecían que existiera el consenso para la extirpación, pero China es grande y algunos podían violar la ley. Así, China se convirtió en una meta del turismo de los trasplantes. Pero en los últimos años hemos recorrido un camino, gracias a muchas reformas del Ministerio de la Salud y apoyadas por la Cruz Roja. Se combate la compra-venta de órganos, pero hay que sensibilizar a la población sobre la opción de la donación voluntaria. La cultura tradicional en China no ve con buenos ojos la práctica de la donación de órganos, pero estamos obteniendo progresos. En 2015 fueron emanados reglamentos que prohíben usar órganos de personas ajusticiadas. Desde entonces, la única forma para encontrar órganos es la de la donación voluntaria. En 2015 tuvimos 4080 casos de donaciones voluntarias y alcanzamos, en términos absolutos, el segundo lugar en la lista de países con mayor número de donadores voluntarios de órganos. 

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