Triunfo de Narendra Modi en la India que espera al Papa

Triunfo de Narendra Modi en la India que espera al Papa

Con la victoria electoral en Uttar Pradesh, el Primer Ministro en funciones se acredita como líder moderado, alejándose de grupos sectarios. Los obispos piden «diálogo con el gobierno»

Por PAOLO AFFATATO

 

Narendra Modi, Primer Ministro hindú y líder de la derecha nacionalista del país, consiguió un éxito personal en las elecciones legislativas que se llevaron a cabo entre febrero y marzo en cinco estados de la India (Uttar Pradesh, Punjab, Goa, Manipur y Uttarakhand) y confirma su poder en la democracia más grande del mundo, con más de mil millones de habitantes. Su partido, el Baratiya janata party (el «Partido del Pueblo Hindú», Bjp), es una formación reciente en el panorama político (nació en 1980) y con esta victoria consolida su posición de gobierno y sienta las bases para convertirse en un verdadero partido de masas. Un partido que se aleja de las facciones extremistas y nacionalistas y de esa ideología sectaria (la «indianidad») a la que debe su fortuna política. 

 

Mientras el partido se encuentra en tiempos de bonanza, la centella de esta metamorfosis ha sido la relación con las minorías religiosas del país, sobre todo con los musulmanes y cristianos, que en el pasado tuvieron relaciones borrascosas con el partido en el poder: el Bjp cuenta con el apoyo de grupos extremistas hindúes fanáticos y violentos, autores de una mentalidad que divide a la sociedad con base en la religión. Se trata del llamado «comunitarismo», enfoque sectario y no incluyente sobre la vida social del país. 

 

Este es un cambio muy interesante y puede ayudar a comprender el clima político y social que se va delineando en la India, que Papa Francisco debería visitar en este 2017. 

 

Los dos estados clave de esta elección eran Uttar Pradesh y Punjab. En Uttar Pradesh, el estado más poblado de la India, con más de 200 millones de habitantes, gobernaba un partido regional el Samajwadi Party (“Partido Socialista”), una formación laica y moderada, aliada del partido del Congreso. La coalición fue derrotada por el Bjp (que pasó de 47 a 312 escaños, obteniendo alrededor del 40% de los votos) después de una campaña en la que Modi se expuso en primera persona. 

 

Teniendo el control de Uttar Pradesh, el estado clave de la democracia hindú, el partido de Modi contará con más de 300 votos en la Cámara alta del Parlamento nacional, que representa a cada uno de los estados, mientras que, gracias a la coalición de gobierno, cuenta también con el absoluto control de la Cámara baja. 

 

No importa si la victoria del Bjp haya estado acompañada por una derrota en el Punjab, otro de los estados más importantes de las recientes elecciones, en donde venció el Congreso. Debido al notable peso específico de la victoria en Uttar Pradesh, la elección ha reforzado la posición del Primer Ministro, que se está preparando para presentarse como el «líder de todos», y no solo de los electores hindúes. 

 

 

Según Muralidhar Rao, uno de los estrategas políticos del círculo del Primer Ministro, «al Bjp no le interesa presentarse como un partito comunitarista, ni nutrir sentimientos sectarios. Los cristianos ahora aceptan y apoyan al Bjp en diferentes estados como en Goa, Karnataka y Kerala». El Bjp pretende, pues, cambiar y mostrarse como el gran partido popular de las masas, guiado por un líder carismático. Gracias a esta victoria Narendra Modi también logró superar el problema del efecto de la «desmonetarización» (en noviembre del año pasado el gobierno suspendió el valor de los billetes de 500 y 1000 rupias, ndr.). Y se acredita de esta manera como un líder capaz de convocar un consenso transversal. 

 

La mutación gradual también es apreciada por los líderes de la Iglesia católica hindú: «A pesar de los allarmismo iniciales, con el gobierno de Narendra Modi nos hemos encontrado bastante bien y no hemos tenido problemas», confesó a Vatican Insider el obispo Theodore Mascarenhas, Secretario general de la Conferencia Episcopal de la India. 

 

«Por una parte —explicó— preocupaban las fuerzas que sostienen a este gobierno y la ideología que inspira a las organizaciones extremistas. Cuando algunos de estos grupos atacan a las minorías, el gobierno del Bjp no parece tener intención de detenerlos o castigarlos: como un padre que no toca a sus hijos». 

 

«Pero hay que decir que, en más de dos años de gobierno, el ejecutivo de Moda no ha sido hostil con las minorías. Como cristianos siempre buscamos el dialogo y tratamos de construir buenas relaciones con el gobierno. Hay que recordar que por primera vez en la historia un obispo formó parte de la delegación gubernamental oficial que participó en la ceremonia de canonización de la Madre Teresa en Roma: un hecho muy positivo», añadió Mascarenhas. 

 

Y continuó: «Modi dijo que la Madre Teresa ha servido al pueblo hindú, alabando de esta manera, a través de su figura, todos los esfuerzos de los misioneros extranjeros que trabajan en la India. Aunque todavía existan problemas con las visas, que son concedidas por uno o dos años como mucho». 

 

Uno de los aspectos decisivos en la actualidad, según el obispo es que «en su inteligencia política, Modi parece haber comprendido que el enfoque sectario no paga bien, puesto que la mayor parte de los ciudadanos hindúes son moderados y deploran las políticas comunitaristas». 

 

Con estas premisas, los cristianos de la India (el 2,3% de la población) se dicen optimistas: «La democracia hindú tiene en su interior los anticuerpos necesarios para resistir al sectarismo. La mayoría de los ciudadanos no dejará que el país acabe en manos de los extremistas», concluyó Mascarenhas. Y el cambio que ha anunciado Modi lo confirma. 

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