"Sueño con una Iglesia en salida, no autorreferente, que no pase lejos de las heridas del hombre"

El Papa reclama que "las familias cristianas sean lugares de misericordia y testigos de misericordia"

 

"Sueño con una Iglesia en salida, no autorreferente, una Iglesia que no pase lejos de las heridas del hombre, una Iglesia misericordiosa que anuncie el corazón de la revelación de Dios Amor que es la Misericordia". El Papa Francisco quiere familias que sigan siendo "una buena noticia para el mundo de hoy".

Así lo ha manifestado en una carta, enviada al cardenal Farrell, como preparación para el Encuentro Mundial de las Familias que tendrá lugar en Dublín en agosto de 2018. Un encuentro del que, como apunta el Papa, saldrán "señales concretas" para una nueva pastoral familiar, con la mirada puesta en el foco de la misericordia.

En su misiva, Bergoglio destaca el tema del Encuentro de Dublín: "El Evangelio de la familia: alegría para el mundo", y pide que el mismo sea una opotunidad para que "las familias puedan profundizar en la reflexión y la condivisión de los contenidos de la Exhortación Apostólica postsinodal Amoris Laetitia".

"Nos podríamos preguntar: ¿El Evangelio sigue siendo alegría para el mundo? Y también: ¿La familia sigue siendo una buena noticia para el mundo de hoy?

¡Yo estoy seguro de que sí!", sostiene el Papa, quien afirma "el compromiso de Dios con una humanidad a menudo herida, maltratada y dominada por la

falta de amor".

"La familia, por lo tanto, es el 'sí' del Dios Amor", aclara Francisco, que añade que "sin amor no se puede vivir como hijos de Dios, como cónyuges, padres y hermanos". ¿Y qué significa vivir en el amor? "Significa concretamente darse, perdonarse, no perder la paciencia, anticiparse al otro, respetarse. ¡Cómo mejoraría la vida familiar si cada día se vivieran las tres sencillas palabras 'permiso', 'gracias', 'lo siento'!".

"Todos los días experimentamos la fragilidad y la debilidad, y por eso todos nosotros, familias y pastores, necesitamos una humildad renovada que plasme el deseo de formarnos, de educarnos y de ser educados, de ayudar y de ser ayudados, de acompañar, discernir e integrar a todos los hombres de buena voluntad", proclama el Papa, quien revela su sueño de una Iglesia "que no pase lejos de las heridas del hombre, una Iglesia misericordiosa que anuncie el corazón de la revelación de Dios Amor que es la Misericordia".

"Es la misma misericordia que nos hace nuevos en el amor; y sabemos cuanto las familias cristianas sean lugares de misericordia y testigos de misericordia; después del Jubileo extraordinario lo serán todavía más, y el Encuentro de Dublín podrá dar señales concretas", insiste.

Para ello, el Papa invita a Kevin Farrell a proponer, de forma especial, "la enseñanza de Amoris Laetitia, con la cual la Iglesia desea que las familias estén siempre en camino".

 

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