La experiencia convocó a sacerdotes, diáconos, jóvenes y laicos en diversas comunidades del norte cordobés, con visitas casa por casa y encuentros de evangelización.
La prelatura de Deán Funes llevó adelante una nueva etapa de su proyecto pastoral de evangelización con la realización de una gran misión en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús y Virgen de la Merced, en la localidad de Elcano. La iniciativa se desarrolló entre el 27 y el 31 de mayo y contó con una amplia participación de agentes pastorales de distintas comunidades de la jurisdicción eclesiástica.
La actividad estuvo encabezada por el obispo prelado, monseñor Enrique Eguía Seguí, acompañado por los seis sacerdotes de la prelatura, el diácono recientemente ordenado, un sacerdote y un diácono permanente que colaboran periódicamente en tareas misioneras, además de unos cincuenta laicos misioneros de la zona y de parroquias vecinas.
Una propuesta en clave sinodal
La misión forma parte del programa "Parroquias sinodales y misioneras", aprobado por el Consejo Presbiteral de la prelatura y confiado al equipo misionero diocesano, coordinado por el presbítero Héctor Muiño.
Esta propuesta pastoral surgió luego de la Misión de los obispos de la Región realizada en mayo de 2024 en Deán Funes. Posteriormente, la experiencia se replicó en San José de la Dormida durante octubre de ese mismo año y ahora alcanzó a las comunidades que integran la parroquia de Elcano.
Preparación y trabajo en las comunidades
La organización comenzó seis meses antes, con encuentros de formación para los misioneros y visitas preparatorias destinadas a identificar hogares, instituciones y personas que requerían un acompañamiento pastoral específico.
Las actividades se articularon a través de diversos centros misioneros distribuidos en Elcano y en localidades cercanas como Las Arrias, Saladillo, Puesto de Castro, Encrucijada y La Rinconada.
Además de las visitas a las familias, se realizaron encuentros comunitarios, celebraciones y espacios de escucha y acompañamiento espiritual.
El aporte de los jóvenes
A partir del sábado se sumaron también más de veinte jóvenes provenientes de grupos parroquiales de La Dormida, Deán Funes, Quilino y Las Arrias, quienes participaron de las recorridas misioneras y de las distintas actividades organizadas en las comunidades.
Su presencia aportó dinamismo a una experiencia que buscó fortalecer los vínculos entre las distintas parroquias y promover una mayor participación de los jóvenes en la vida eclesial.
Gratitud y compromiso para seguir anunciando
La misión concluyó con una celebración eucarística, en la que todos los participantes dieron gracias a Dios por los frutos de esos días de trabajo pastoral.
Durante la misa final, los misioneros compartieron testimonios sobre las experiencias vividas y destacaron la acogida recibida en cada lugar visitado. Muchos coincidieron en señalar la importancia de acercarse a personas que atraviesan situaciones de soledad, enfermedad o diversas dificultades, llevándoles un mensaje de esperanza y cercanía.
También resaltaron el clima de fraternidad y alegría que caracterizó los encuentros comunitarios, definidos por varios participantes como verdaderas fiestas de la fe.
Al finalizar, renovaron su compromiso de continuar trabajando unidos en la tarea evangelizadora y expresaron su entusiasmo por la realización de futuras iniciativas similares, que permitan seguir haciendo presente el amor de Dios en cada comunidad de la prelatura
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