El crecimiento evangélico en Argentina redefine el mapa espiritual del país

El crecimiento evangélico en Argentina redefine el mapa espiritual del país

Dos estudios recientes muestran que el movimiento evangélico emerge como actor social, cultural y espiritual de creciente relevancia.

Argentina atraviesa una transformación profunda en su paisaje religioso. Dos informes recientes del Barómetro de las Religiones y las Creencias de la Universidad de Buenos Aires —analizados por Perfil y Clarín— confirman un fenómeno que ya es imposible ignorar: el avance sostenido del movimiento evangélico, en paralelo al retroceso del catolicismo y al aumento de personas sin filiación religiosa.

Ambos informes coinciden en que Argentina ya no se organiza alrededor de una única identidad religiosa. Perfil lo sintetiza así: “El pluralismo llegó para quedarse”. Argentina está redefiniendo su identidad espiritual. La caída de la hegemonía católica no implica un vacío religioso, sino una reconfiguración profunda donde el movimiento evangélico emerge como actor social, cultural y espiritual de creciente relevancia.

Durante décadas, el catolicismo fue la identidad religiosa dominante del país. Hoy, esa hegemonía se ha resquebrajado. Según Perfil, el catolicismo representa 57,7% de la población, muy lejos del 90% registrado en 1960. Clarín coincide y describe el fenómeno como “la caída continua del catolicismo”, citando al sociólogo Juan Cruz Esquivel. En paralelo, el segmento sin religión alcanza 22,4%, consolidándose como el segundo grupo en magnitud.

El recambio generacional es el motor principal del cambio. Entre los jóvenes de 16 a 29 años, el catolicismo cae al 44,6%; mientras que crece tanto la no filiación religiosa como la adhesión a iglesias evangélicas. Clarín destaca que los jóvenes “ya no se identifican con los credos tradicionales” y que se consolida la tendencia a “creer sin pertenecer”, una religiosidad más individual, flexible y desinstitucionalizada.

Un crecimiento basado en el servicio

En este nuevo escenario, el mundo evangélico se afirma como la segunda identidad religiosa organizada del país, con un 17,4% de adhesión nacional. Según Clarín este crecimiento se da especialmente entre sectores con menor nivel educativo (22,5%) y en contextos donde las iglesias funcionan como redes de contención comunitaria.

El informe de la UBA confirma que las iglesias evangélicas cumplen un rol social clave: presencia territorial, acompañamiento espiritual y apoyo concreto en barrios donde el Estado llega de manera insuficiente. Perfil lo expresa con claridad: “Muchas iglesias funcionan como espacios de contención, sociabilidad y ayuda concreta”.

Mapa religioso de la Argentina actual

Los datos muestran un país diverso. En AMBA hay mayor proporción de personas sin religión (26,1%) , mientras que en el interior del país hay mayor presencia católica (59,4%); por el contrario en sectores populares hay mayor presencia evangélica. En los niveles educativos medios y altos se muestra una mayor proporción de personas sin filiación religiosa.

Las iglesias evangélicas crecen especialmente en territorios donde las redes comunitarias son vitales y donde la presencia estatal es débil. Allí, la fe se vive como comunidad, acompañamiento y esperanza.

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