En las playas italianas, el topless es una costumbre consolidada desde hace varias décadas y está legalmente permitido desde el 20 de marzo de 2000.
Hace casi 17 años, una histórica sentencia de la Corte de Casación hizo una distinción entre topless y nudismo, legalizando de hecho el primero y concluyendo, entonces, una batalla judicial iniciada casi 30 años antes en favor de la libertad femenina de los pechos al viento.
Fue en la década del 70, en efecto, cuando comenzó a difundirse en las playas de la península la moda del topless.
Si bien en 1973 comenzaron a registrarse las primeras denuncias contra mujeres que optaban por esa moda veraniega, por "ultraje al decoro público", en 1977 también llegaron las primeras absoluciones como fue el caso de dos chicas de la localidad de Voltri, en Génova, que sentaron jurisprudencia.
Las polémicas legales, de todos modos, se intensificaron en Italia cuando algunos alcaldes de localidades balnearias de renombre, como Tropea, en Calabria, y Pantelleria, en Sicilia, con ordenanzas de lo más extravagantes decidieron, en 1982, que el topless sería admitido solamente para mujeres con un "lindo seno".
La costumbre del topless está más que arraigada en Italia, donde incluso en piletas públicas pueden verse pechos al aire, de todas las edades.
Tan permitido está quedarse solamente con la parte inferior de la bikini que, hace unos años, una madre que denunció "por actos obscenos en lugar público" a una joven porque se había puesto crema solar en sus pechos delante de sus hijos, terminó condenada por calumnia.
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