En "El Pastor", Francisco reconoce que no fue fácil poner en orden las finanzas vaticanas

En el capítulo "De los templos y los mercaderes", refiere a los escándalos económicos en la Santa Sede, acusa a clérigos y "falsos amigos laicos" de contribuir a depredar los bienes eclesiásticos, y valora que hoy haya mecanismos para poder detectarlos.

En el capítulo "De los templos y los mercaderes", del nuevo libro El Pastor de los periodistas Francesca Ambrogetti y Sergio Rubin, el Papa Francisco refiere a los escándalos económicos del Vaticano y reconoce que "no fue fácil" poner en orden y transparentar las finanzas vaticanas. 

"Fuimos nosotros quienes detectamos la compra sospechosa de una propiedad en Londres, me alegré porque significa que hoy la administración vaticana tiene los recursos para arrojar luz sobre las cosas malas que pasan adentro", afirma el pontífice.

"Pero reconozco que poner todo en orden no ha sido fácil y que siempre existe la posibilidad de que aparezca alguna nueva situación perjudicial, aunque sea más difícil que se produzca", añade.

El Para recuerda que, como decía San Agustin, "la Iglesia es santa y pecadora" y afirma: "La gran mayoría de sus miembros son sanos, pero no se puede negar que algunos eclesiásticos y otros, diría, falsos 'amigos' laicos de la Iglesia han contribuido a desviar el patrimonio mueble e inmueble, no del Vaticano, sino de los fieles".

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